jueves, 7 de abril de 2011

Muy pronto en España



Por circunstancias personales viajaré pronto a España, donde permaneceré un tiempo indeterminado. Siento por una parte la alegría del reencuentro ya próximo con mi gente, por otra la pena de dejar Chiloé. Aprovecharé los días que me quedan aquí para recoger en este blog los últimos testimonios directos de algunos amigos chilotes en relación con su cultura y sus tradiciones. Cuando esté en España seguiré escribiendo de Chiloé, pero ya serán elaboraciones personales de lo que he vivido aquí, reflexiones en definitiva. La frescura de las vivencias de una gente tan auténtica como los chilotes, con sus virtudes y sus defectos a cuestas, como los tiene cualquiera pero expuestos unas y otros con encantadora sencillez, esa ya no la tendré. Tampoco tendré los encuentros con mis muchos animales queridos que viven sin miedo a la muerte en los bosques y las costas de Duhatao, ni la contemplación de sus bellísimos paisajes, de su Pacífico,  ni el placer de escuchar el silencio, tan armonioso como la música del Caleuche, de sus campos y sus noches. Pero todo eso me lo llevaré en parte conmigo, dentro de un pañuelo arrugado en uno de los bolsillos de mi espíritu.

Finalmente, volveré. A todos los que han tenido paciencia para leerme y sintonía para entenderme, les mando desde Duhatao un abrazo, que no es de despedida.

martes, 5 de abril de 2011

La cultura del Chiloé rural (4).- Curación mediante la combinación de Chilca y corteza del Manzano



En la serie sobre la cultura del Chiloé rural, inicio aquí entradas referidas a las propiedades curativas de plantas y otros recursos naturales, así como los métodos de aplicarlas. Me basaré en todas ellas en lo que testigos de este uso curativo de las plantas me han contado, que contrastaré en la medida de lo posible con lo que dice la literatura científica y otros testimonios.


Siendo las machis las autoridades máximas en estos conocimientos ancestrales de medicina natural, sin embargo su aplicación tiene lugar en muchos casos a nivel de la gente del campo, que se transmite estos conocimientos boca a boca, sin intervención de las machis.

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Esta historia de curación mediante la Chilca me la ha contado mi amiga María, que fue protagonista de la misma. Un familiar suyo estaba afectado de una hernia inguinal desde pequeño. Yendo en el bus rural camino de Ancud, María comentó la situación con una vecina suya, que fue quien le sugirió el remedio a aplicar. Siguiendo sus indicaciones, María hizo lo siguiente:
Cogió un buen puñado de hojas verdes de Chilca, un arbusto que crece espontáneo en todo el NW de Chiloé (su área de distribución es mucho más amplia, como indico en la nota final), las hirvió en leche y dejó reposar la mezcla hasta que se puso tibia, en cuyo momento dio de beber el sobrenadante al paciente. Dice María que estaba muy amargo, por esta razón el paciente no volvió a tomar este preparado.
Simultáneamente, María cortó de un manzano un trozo de corteza de tamaño y forma como los de la planta del pie del paciente. Esta plantilla de corteza la tuvo colgada en su cocina hasta que se secó totalmente.
Al cabo de algún tiempo, el paciente notó gran mejoría en las molestias que le producía la hernia, que prácticamente desapareció. Con el tiempo la hernia volvió a aparecer, a consecuencia de que el paciente empezó a realizar trabajos pesados. Pero ya no se ha repetido el tratamiento.

Dos comentarios:

a).- La Chilca  (palabra de origen quechua, i.e. incaica, adoptada por los mapuches; que significa planta que crece bajo los grandes árboles, lo que yo interpreto como arbusto del bosque) es citada por muchas fuentes como dotada de propiedades curativas para muchos males (ver Cárdenas/Villagran 1975 y consultar Google), entre ellos úlceras y hernias. Están demostradas en animales de laboratorio las propiedades antiinflamatorias de sus extractos.

b).- El protocolo adicional de colgar la corteza de manzano en la cocina me parece ingenioso en cuanto a explotar el efecto placebo y también hacer un poco de medicina psicosomática, poniendo al enfermo en la disposición de creer en el efecto curativo del tratamiento al que se le ha sometido. No es nada científico, pero tampoco lo es la vida en el campo, alejada de cualquier tipo de asistencia médica, donde hay que reforzar el tono vital a base de convicción psicológica. 

Según me la explicó María, la teoría que hay detrás de este colgar la corteza del árbol en la cocina me parece fascinante: a medida que la corteza sacada del árbol se va secando, el árbol va regenerando corteza nueva en la parte de la que se cortó la plantilla. Este proceso de cicatrización transcurre en paralelo con el de sanación del paciente, es decir, es esa fuerza vital del árbol que cicatriza la que de alguna manera se transmite al paciente y ayuda a reducir su inflamación o cicatrizar sus tejidos dañados. 
Estos conceptos, este paralelismo entre procesos que transcurren en seres muy distantes, es magia en el sentido más estricto del término. Nos encontramos por lo tanto con unos procesos de curación muy arcaicos en los que se mezcla el poder curativo real que las plantas tienen con la ensoñación mágica, que puede tener un efecto sanador al actuar sobre la psicología profunda del paciente.

Nota final: la botánica de la Chilca es riquísima y complicada. El término Chilca se aplica en toda la Sudamérica andina, no a una especie vegetal, sino a todo un género, de nombre Baccharis.  En Chiloé, Cárdenas/Villagrán 1975 citan como especies predominantes Baccharis pseudocephala y Baccharis racemosa. Comparando la Chilca que hay en los alrededores de mi cabaña con fotos encontradas a través de Google (www.chileflora.com), creo que se trata de Baccharis racemosa.  Pero muchas de las Bacharis spp. tienen propiedades medicinales.
Este género Baccharis solo existe en América, y contiene nada menos que 400-500 especies, que se extienden desde el Sur de USA hasta la Patagonia.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Está enferma la Unión Europea?



La Unión Europea tiene los ojos llorosos y la nariz atascada. Tose, siente escalofríos y le duele la cabeza. Lo que no sabe todavía es si se trata de los síntomas de un resfriado o una gripe, incluso de algo peor, una de esas gripes matadoras que se lleva por delante a medio mundo, o todavía peor, un tumor que avanza inexorable pero lento, porque la Unión Europea es vieja, o una enfermedad degenerativa que con los remedios de hoy se hace crónica, prolongando una agonía inevitable en una vida un poco más miserable cada día.

Irlanda y Grecia están ya en la Unidad de Cuidados Intensivos, Portugal a sus puertas, España empieza a tambalearse. ¿Qué pasará con Italia, ese milagro permanente? Alemania no comprende lo que está pasando y se enfada. Inglaterra, hoy más que nunca, intenta evitar el contagio desde su insularity. Francia consigue de momento mantener sus problemas dentro del arca, pero no sabemos por cuánto tiempo.

En algunos casos la enfermedad se ha agravado a causa de complicaciones secundarias, como en España, por la tremenda, insólita, increíble, incompetencia política de su actual presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero. Pero la etiología de esta enfermedad europea tiene poco que ver con la incompetencia de los políticos. Se trata sencillamente de que la Unión Europea vive por encima de sus posibilidades, de que gasta más de lo que gana. Y si una familia gasta más de lo que gana, antes o después se topa de narices con la realidad, que es la de los mercados, la del toma y daca, tan viejo como la historia. Tanto tienes tanto vales, eso es todo. Si no tienes apártate, deja paso a los que tienen, eso es terriblemente todo. También lo fue cuando la Unión Europea mandaba en el mundo, no debemos olvidarlo.

Una enfermedad así se manifiesta antes en los miembros más desnutridos de la familia. Alemania tardará más en caer que España, pero el proceso patológico no perdonará a nadie. ¿Dónde está el origen de este mal, cuál es el mecanismo que lo ha puesto en marcha?
Mi humilde opinión es que se trata de un proceso muy sencillo. Lo expresaré en palabras también muy simples: la Unión Europea es incapaz de competir con China. El modelo competitivo chino integra una férrea dictadura política con un eficaz capitalismo económico y un moderado consumismo social. Todo ello sobre una sociedad sabia y antigua que quiere recuperar el tiempo perdido. La Unión Europea no tiene fórmulas para competir contra una fuerza tan potente, manteniendo a la vez su opulencia, sus derechos humanos, su democracia y su estado del bienestar.

¿Es contagiosa la enfermedad europea? Creo que sí. Toda sociedad que mantenga como modelo la combinación de democracia política con capitalismo económico y con bienestar social está amenazada. En primer lugar, USA, después toda América Latina, o al revés.

¿Hay alguna solución a la vista? No hay más que tres salidas posibles. La más clásica es el enfrentamiento, que terminará tomando la forma de una gran guerra. La más utópica la desaparición de las fronteras, con la aproximación de los modelos chino y occidental y su integración final en un modelo único, el del mundo del futuro, el de mis nietos y los niños de todo el mundo. La más probable el aumento de las tensiones sociales en algunos países y del esfuerzo en educación e innovación tecnológica en otros; la tensión social podrá llevar a un populismo sin salida, la mezcla de educación e innovación a una especialización en alta tecnología y en servicios muy sofisticados a nivel mundial. Lo difícil es que estas soluciones tan distintas, que unos y otros países europeos adoptarán según sus posibilidades, sean compatibles con la supervivencia de la Unión Europea.

Dejo para el final a la madre de todas las preguntas: ante un mundo donde a lo largo del S. XXI la población puede llegar a alcanzar los 10.000 millones de personas  y muchos recursos básicos se habrán agotado como el petróleo o estarán muy disminuidos como el suelo cultivable, ¿qué modelo está mejor preparado para afrontar el futuro, el europeo o el chino?

A pesar de todo lo que ha escrito gente como Popper o Hayek, la democracia tal y como la conocemos hoy en Occidente tiene un futuro difícil. Hay que luchar por ella, pero con mucha inteligencia y poca codicia. Ambiciosa mezcla.


sábado, 2 de abril de 2011

Jotes de cabeza roja: también ellos nacen inocentes


Helo aquí, mirándome desde la baranda de mi terraza y diciéndome que él no se va, que para eso llegó antes. Cabeza sin plumas, orificios auditivos y nasales bien visibles, ausencia de tabique nasal, pico largo y curvo, enorme boca. Lo que lo caracteriza como juvenil es que no tiene la cabeza roja y que el extremo del pico es negro.


Una vista lateral en el mismo emplazamiento 
de la primera foto. Se aprecia muy bien la ausencia
de tabique nasal y la cuidada disposición de las 
plumas en la espalda.

Anteayer tuve un visitante muy especial: un jote de cabeza roja juvenil, probablemente con un año escaso, se empeñó en considerar que mi tejado y mi terraza eran también suyos, ¿por qué no? Se encontraba a gusto allí y no quería irse. Lo confundí al principio con un jote de cabeza negra adulto, por eso lo eché, porque aunque me gustan todos los animales (excepto los murciélagos) a estas grandes aves carroñeras prefiero mantenerlas a cierta distancia. Solo después de tomarle las fotos pude verificar que era un jote de cabeza roja juvenil, pero ya era tarde para reparar mi falta de hospitalidad.
Presento algunas fotos comentadas que dan idea de la belleza de estas aves, a pesar de sus cabezas desplumadas y su especialización en la carroña. Planean majestuosamente y son capaces de mantenerse todo el día en el aire sin apenas batir las alas, es decir, con un consumo mínimo de energía. Su plumaje es magnífico, sus grandes plumas remeras (las que están en los extremos de las alas) dibujan verdaderas filigranas en el aire. Los jotes de cabeza roja, en contraposición a los de cabeza negra, utilizan además el olfato como sensor principal, así que no solo planean en lo alto de los cielos, sino también a ras del bosque. Es impresionante, dado su tamaño, verlos evolucionar entre los grandes árboles esquivando con elegantes movimientos todos los obstáculos.
Aquí parece que me está suplicando que no lo eche. Se aprecia muy bien una morfología característica del jote de cabeza roja, que las grandes plumas primarias y remeras de las alas son blancas por abajo. También impresiona la envergadura de las alas. No en balde este animal es pariente cercano del cóndor.
Evolucionando en vuelo bajo, al
abandonar mi terraza
Me llamó mucho la atención que este jovencito jote de cabeza roja no se asustaba de mí. Tuve que acercarme hasta casi tocarlo para que levantara el vuelo de mi terraza, tanto que el que empezó a escamarse fui yo. Generalizando, ésta es mi experiencia en Duhatao y en toda mi vida de afición a los animales. Todos los animales, incluyendo el humano, nacen inocentes y se mantienen inocentes en su primera juventud. A lo largo de ésta hay una pérdida progresiva de la inocencia, que en los animales se manifiesta como timidez y recelo hacia los humanos. De manera que en lo que se refiere al comportamiento animal, lo innato es la inocencia, lo adquirido, en parte importante a través de la educación, el recelo y la malicia. Sobre este asunto se podría escribir muchísimo, pero no es éste el tiempo ni el espacio.
Un jote de cabeza roja adulto. Puede verse que el pico
es de color hueso en su totalidad, en contraposición
al del juvenil, cuya punta es negra.
Solo me gustaría añadir una cosa: la inocencia, que cuando se avanza un poco en edad se convierte en ingenuidad, es compañera fiel de la imaginación. A los niños le gustan los cuentos, son capaces de reconstruirlos, creen en ellos. Desde un punto de vista biológico y evolutivo, la imaginación es fundamental para aprender y para extraer todas las potencialidades de la inteligencia. Concluyo que la inocencia no está en los animales jóvenes por casualidad, sino cumpliendo un papel importante para la supervivencia individual y de la especie. Hay que ser inocente para atreverse a cambiar el mundo. En la base de todas las revoluciones siempre han estado y estarán los jóvenes, véase lo que está pasando ahora en Africa del Norte.
Y una anécdota: cuando yo era pequeño se nos decía que a los bebés los traían las cigüeñas desde París, pues se nos intentaba ocultar todo lo referente a la sexualidad humana. Y bien: puedo asegurar, todavía tengo la memoria fotográfica de ello, que yo, con tres o cuatro años, vi un día cruzando el cielo de mi Sevilla natal una cigüeña con un hatillo blanco cogido en el pico, que yo estaba convencido que contenía un bebé. Iba con mi madre, se la señalé emocionado y aunque no negó la evidencia tampoco me hizo mucho caso. Nada más que por eso me quedé con algunas dudas, de esas que poco a poco lo van haciendo a uno mayor.
Algunas tomas de mi joven visitante, que estuvo un rato volando a mi alrededor. Dan idea de la belleza
y la elegancia de su vuelo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Vistas dinámicas del blog



¡Estos de Blogger son la monda!

Muy interesantes las nuevas vistas dinámicas de un blog que ofrecen ahora.
www.olo-ololo.blogspot.com/view/flipcard
www.olo-ololo.blogspot.com/view/mosaic
www.olo-ololo.blogspot.com/view/sidebar
www.olo-ololo.blogspot.com/view/snapshot
www.olo-ololo.blogspot.com/view/timeslide

Opciones para todos los gustos. Quizá demasiadas, como suele suceder con la informática, Internet y Google.  ¿Llegará un día en que seamos incapaces de elegir, por exceso de opciones? Ese día podemos perder definitivamente, de una forma sutil, la poca libertad que nos queda.

Aun así, una vez más y de momento, mi agradecimiento a Blogger, que es Google. ¿Qué sería de nosotros sin Google?

La fiesta del Caleuche en la playa de Mar Brava

Dada su condición sobrenatural, sería en vano intentar representar gráficamente a un barco como el Caleuche. Esta imagen lo es de la brickbarca argentina Tijuca, que navegó muchos años entre Iquique y Buenos Aires y Europa, llevando salitre, pasando frente a Chiloé y cruzando el cabo de Hornos 

El velero Caleuche es uno de los componentes más prominentes de la mitología chilota. Es un barco fantasma, es decir, un ente espiritual que está más allá de todo lo humano y al que a veces se le asignan cualidades buenas y otras malas. El Caleuche bueno es un protegido de la Pincoya, una diosa guapísima que cuida del mar y que recoge en el Caleuche las almas de los marinos que murieron ahogados para que puedan descansar. El Caleuche malo navega con una tripulación de espíritus poco recomendables, que en principio no se van a meter contigo si tú no te metes con ellos, pero que como se enfaden tienen poderes para hacerte desgraciado; que también se relacionan con brujos y otros humanos de mala condición, de modo que, finalmente,  se trata de un barco y unos tripulantes de los que más vale huir si se te acercan.

Hoy voy a transcribir una historia del Caleuche malo que me  ha contado Nelson Ampuero, amigo mío, guardián nocturno de una estación de buses en Ancud y constructor de maquetas de barcos en sus ratos libres. A él se la contó su padre, Ricardo Ampuero, asegurándole que era totalmente cierta, “tú sabes que tu padre, Ricardo Ampuero, jamás ha mentido”, le decía.

Ricardo nació en los 1890’s y murió en los 1980’s con más de noventa años. Debió ser una auténtica fuerza de la naturaleza, porque entre otras cosas tuvo dieciocho hijos de dos matrimonios sucesivos. De todos ellos Nelson, mi amigo y relator de esta historia, es el más joven. Ricardo vivió una vida partida en dos mitades bien distintas. Durante la primera fue campesino chilote, pues vivía en los alrededores de Puchilcan, un lugar donde hay un puente que cruza un río, 15 Km al Sur de Ancud. Su propiedad (que probablemente ni siquiera era suya, porque entonces muchos campesinos en Chiloé desarrollaban su vida en terrenos propiedad del Gobierno y tenían a su disposición toda la tierra que eran capaces de faenar), estaba apartada de todos, bien metida en el bosque espeso que desde Puchilcán llegaba entonces, todavía lo hace hoy a medias, hasta Chepu por el Sur y Mar Brava por el Norte. A partir de los 1940’s Ricardo emigró a la ciudad de Ancud y desarrolló una segunda mitad de su vida totalmente ciudadana. Aquí nació y ha vivido hasta ahora mi amigo Nelson.

Paso ahora a relatar lo que Nelson me ha contado:
Fig.1.- Trazado (débil línea blanca) de la cabalgada de Ricardo 
Ampuero entre Puchilcan y Quetalmahue. 
Picando dos veces con el botón izquierdo del ratón se ve la 
imagen aumentada.
<< Hacia la mitad de los años 1930’s a mi padre le gustaba mucho ir hacia comienzos del invierno a coger ostras a Quetalmahue. No lo hacía por necesidad, sino por placer, lo mismo que lo hacían otros señores y gente rica de Ancud. Se montaba en su caballo Pingo y echaba más de medio día de viaje en llegar hasta Quetalmahue, que lo hacía (Fig.1) alcanzando el mar a la altura de la desembocadura del río Pudelle, muy cerca de la piedra Run, cabalgando luego a todo lo largo de la playa de Mar Brava hasta llegar al río Quilo y desde allí a Quetalmahue. Un día de Mayo había vendido las ostras pescadas para comprar algunos abarrotes. Entre unas cosas y otras salió de Quetalmahue por la tarde y le cogió la noche a mitad de la playa de Mar Brava. Era una noche oscura, sin Luna y  totalmente cubierta de nubes. Por eso le extrañó ven una luces en el cielo, que se movían de un lado a otro. Pronto comprendió que eran el reflejo en las nubes de unas luces que nacían del suelo, unas centenas de metros por delante de él, hacia el Sur. Enseguida empezó a oír una extraña música. Se fue acercando sigilosamente, con las riendas del Pingo bien cogidas, y mientras más cerca estaba mejor iba percibiendo lo maravillosa que era aquella música, la más hermosa que había escuchado en su vida, “nunca me imaginé que pudiera existir una música así”, me decía mi padre. Asomándose sigilosamente por detrás de las dunas pudo ver que el Caleuche estaba fondeado en mitad de la parte más ancha del río Pudelle (Fig.2), ya casi donde desemboca en el mar. Y que toda la tripulación bailaba con mujeres bellísimas  al ritmo de aquella música.  La luz que los envolvía a todos ellos y al propio barco era sobrenatural, parecía salir del interior de ellos mismos y era una luz blanca y celestial”.
Fig.2.- Desembocadura del río Pudelle, en el extremo Sur de 
la playa de Mar Brava.

“Mi padre, Ricardo Ampuero, era un hombre valiente. Tan fascinado estaba con lo que veía que decidió que no podía perder aquella oportunidad. Así que armándose de coraje se acercó algo más con mucha cautela y desde la oscuridad gritó a los del Caleuche quién era y que estaba en condiciones de poderles servir ganado vivo para que celebraran sus banquetes. Especificó más: les gritó que podía conseguirles terneros negros, corderos negros y chanchos negros para sus celebraciones, porque pensó que este era el color de los animales que a aquella gente extraña le convenía. Luego se arrancó con su caballo y salió de allí, protegido por la oscuridad, lo más deprisa que pudo”.

“Algunas noches después estaba mi padre durmiendo en su cabaña de Puchilcan. Ya de madrugada empezó a ladrar y ladrar y ladrar el Ríetecoile, su perro, que se llamaba así porque era capaz de reírse como una persona. Mi padre sabía que eran ladridos de miedo. Se oían también otros ladridos extraños. Así que mi padre abrió la puerta para ver qué pasaba. Nada más hacerlo se le echó encima un enorme perro negro, que lo tiró al suelo y allí lo mantuvo inmovilizado con las patazas sobre su pecho. Era el perro más grande que había visto en su vida, más que un San Bernardo, que dicen que son los perros más grandes que existen. Lo acompañaba otro perro mucho más pequeño, con el pelo y las orejas  muy finos y largos,  todo ello del color de la plata. Se fijó mi padre mejor y vió que todo el pelo de este perro estaba hecho de finísimas fibras de plata pura. Luego se atrevió a mirar de frente al gran perro negro y comprobó con grandísima sorpresa que sus ojos eran de oro puro, enteros de oro macizo, aunque las distintas partes se distinguían bien por su distinta forma y grosor. Estos dos perros no dejaban de ladrarle en actitud muy agresiva. Tenía mi padre un buen machete que había comprado en Comodoro Rivadavia, en la Argentina, donde había trabajado algún tiempo. Le gritó a su mujer que se lo trajera, que lo tenía colgado en el techo de su dormitorio. Y cuando ella vino con el machete los dos perros huyeron y se perdieron en la noche”.

“Unas semanas más tarde mi padre volvió a ir a Quetalmahue a pescar ostras. En el retorno hacia Puchilcan se le hizo otra vez de noche. Llegando a un lugar que él conocía donde había un pozo bajo un gran árbol, una voz le dio las buenas noches desde la oscuridad, sorprendiéndolo. Resultó ser un vecino suyo de Puchilcán que tenía fama de brujo. Lo invitó a un cigarro liado, y empezaron a hablar de las cuatro cosas que habla la gente del campo cuando se encuentra. Entonces el brujo le preguntó cómo le había ido la otra noche con los del Caleuche. Al principio mi padre no lo entendió bien, pero el brujo se explicó: los dos perros que habían ido a su casa, el grande negro de los ojos de oro y el chico entero de plata, eran el capitán del Caleuche y su hijo. Habían ido a cerrar el trato de ganado negro que Ricardo les había propuesto. Mi padre le contó entonces al brujo que no los había reconocido. El brujo, quizá con un poquito de maldad, le contestó que al no hacerlo se había condenado a ser pobre, porque los del Caleuche le habrían pagado el ganado negro con lingotes de oro. >>

Comentando después con mi amigo Nelson esta historia, llegamos a la conclusión  de que lo más probable es que la comunicación entre una persona normal como su padre y los fantasmas del Caleuche fuera, sencillamente, imposible. Por eso los perros no consiguieron entenderse con él.

Nelson cree firmemente en la existencia del Caleuche, al menos así me lo manifestó a mí. Me dijo más: el Caleuche es ubicuo y lo mismo aparece que desaparece; igual pasa con su marinería. “Ha sucedido a veces que un tronco muerto flotando en la mar era un marinero del Caleuche convertido en tal para camuflarse. También hace años una familia se encontró un lobo marino en unas rocas y empezó a apalearlo para matarlo, pero resultó ser otro marinero del Caleuche que les mandó un mal que los mantuvo a todos enfermos durante mucho tiempo".

Relatado queda todo ello.

P.S. La foto de la Tijuca está tomada de una preciosa página web que habla mucho de los grandes veleros que cruzaban el Cabo de Hornos en los S. XIX y XX.

martes, 29 de marzo de 2011

Halcón peregrino chileno (subespecie Cassini)



Por fin se me puso a tiro de cámara uno de los halcones peregrinos de la pareja que vive cerca de mi casa, en el entorno de la Punta Tilduco, donde anida todos los veranos desde hace años. Posiblemente, por su tamaño, es la hembra, más corpulenta que el macho en estos animales.

Detalles de su  fuerte pico y sus penetrantes
 y hermosos ojos negros
El Halcón peregrino es un mito entre las aves, más aún, entre todos los animales, pues es el que puede desarrollar velocidades más altas. Hace, en efecto, sus picados para cazar a sus presas a 300 Km/h, pudiendo llegar a veces hasta muy cerca de los 400 Km/h.  Yo he visto a uno de estos cazando en el cielo de la Punta Tilduco. Se mantenía en el aire a mucha altura, aleteando (porque estas aves no son capaces de planear como las gaviotas o los jotes) y con la cola muy abierta para ayudarse. Lo observaba con los prismáticos, dejé de mirarlo un momento y cuando lo observé de nuevo ya estaba mucho más bajo, todavía encima de mí, con un zorzal chileno entre sus garras. Así que me perdí el picado, otra vez será.

Detalles de sus poderosas garras,
 el arma esencial para el apresamiento
Aunque lo llamemos peregrino, porque los que veranean en el Ártico emprenden larguísimas migraciones para invernar, la mayoría de las subespecies, entre ellas la chilena Cassini, son sedentarias. Pero el Halcón peregrino está extendido por todo el mundo, posiblemente entró en América por la misma ruta de los amerindios, las latitudes subárticas.  Si nos limitamos a la vida en el aire, es el predador máximo entre las aves, alimentándose sobre todo de otras aves más pequeñas, como el zorzal, que caza en vuelo. Para mí ocupa un espacio análogo al de la Orca en los océanos, y es tan hermoso y cargado de tonos románticos como ella.

Presento aquí algunas de las fotos que le tomé ayer para dar una idea de este animal y su belleza.
Esperé a que se echara a volar, lo que hace siempre batiendo
 con fuerza unas alas característicamente puntiagudas