domingo, 7 de febrero de 2016

España frente al Destino (I).- Razón y emoción.

La vida es dura. 

Aceptar las desgracias como efectos de la mala suerte es útil para neutralizar la desesperación. Uno trata de encajar esos golpes tremendos abriéndoles un hueco en la piel del alma, labrando alrededor de ellos una cicatriz de resistencia que, ocultándolos, ayude a olvidarlos. Se culpa al Destino, la Fatalidad, el fatum latino que es el fate inglés, como si se tratara de un dios mitológico. Que en las culturas más avanzadas se racionaliza como lo aleatorio, capricho en definitiva de la diosa Fortuna. Las desgracias tienen que ocurrir, se razona, siempre habrá terremotos, enfermedades, insuficiencias de lo político. “Me ha tocado a mí”, se argumenta, como podría haberme tocado la lotería. "Los españoles no tenemos remedio", también se dice. Todo esto es lo que define una actitud fatalista ante la vida.

La otra cara de esta moneda heraclitea es la rebeldía contra ese supuesto Destino, al que desde este lado se niega. Lo malo que me ha pasado tiene una causa eficiente, no es fruto del azar. No estoy dispuesto a doblegarme, me resisto a aceptar la desgracia como inevitable. Pero además la resistencia pasiva es solo un primer tiempo. Pronto paso al ataque, como quiso San Agustín que lo hiciera, con toda mi memoria, toda mi inteligencia y toda mi voluntad.

De manera que la batalla contra el Destino, que empieza en el fatalista aceptarlo para pasar al rebelde resistirlo y de aquí al combatirlo, es un aspecto fundamental de la condición humana.

Hay varias vías de escape.

Una es la de los que creen en el Dios único, los monoteístas. Ese Dios es el creador de todo lo que existe y por lo tanto, todopoderoso y omnisciente. Si la desgracia existe, Él tiene que conocerla de antemano. ¿Cómo la permite? Este es el problema del Mal, el de cómo entenderlo y aceptarlo. Tan formidable que uno de los intentos más profundos por encararlo, el de Job, termina admitiendo que la postura de Dios con respecto al Mal es un misterio. Y que la solución está en otra vida en la que ese Dios que todo lo conoce nos hará justicia.

Otra vía de escape es la de los que creen en la Ciencia y en el Progreso que se deriva de ella. El Mal sería una consecuencia de nuestras limitaciones, que la Ciencia y el Progreso van arrinconando. Más que intentar resolver por derecho el problema del Mal, lo que tenemos que hacer es persistir en nuestro empeño por un conocimiento científico de la realidad y el dominio tecnológico que se desprende.

Finalmente está la que a mí más me convence, que viene a ser una mezcla sincrética de las dos anteriores.  Dios crea el Mundo, sí, pero lo hace en un acto de generosidad, limitándose a sí mismo, quedándose fuera de este mundo creado, que por eso evoluciona en libertad. Esta libertad, que tiene un fuerte componente de azar, es el valor fundamental del Mundo creado por Dios, la herencia que le ha dejado. El problema del Mal es a la vez la oportunidad del Bien y son un problema y una oportunidad para todo el Mundo creado, pero más en concreto para nosotros los humanos. La implementación del Bien es lo indispensable, antes que la erradicación del Mal, y ello en dos frentes: el de la Razón, a través de la Ciencia y el Progreso, y el de la Emoción, a través del Amor cristiano, la Compasión budista y en definitiva todos los ejercicios de generosidad nacidos a lo largo de la historia.

Razón y emoción tienen que ir ligadas indisolublemente en la lucha contra la desgracia.



P.S. Este comentario tan especulativo ha tenido un nacimiento complicado. Llevo semanas intentando escribir algo que merezca la pena sobre la situación política de España, que me parece muy preocupante. Una y otra vez he destruido lo escrito, porque siempre llego a la conclusión de que lo que está pasando en España es el resultado de una mezcla endiablada de banalidades, inconsecuencias, pequeños egoísmos y fallos de visión en los políticos que nos gobiernan. Es decir, de miserias humanas sobre las que no merece la pena detenerse. Por todo ello, he visto finalmente con absoluta claridad que la mejor manera de referirme a esos problemas de los españoles es a través de un comentario como el que finalmente publico aquí, tan aparentemente apartado de lo pragmático y  que a lo largo de un domingo tranquilo acabo de escribir.




jueves, 21 de enero de 2016

Rutinas

Mi ritmo de publicación en el blog ha disminuido. Me falta la inspiración que me da ese rincón de Chiloé que se llama Duhatao, pero además las cosas que están pasando en España son tan desalentadoras que uno no encuentra fuerzas para comentar sobre ellas. Por otra parte, mi productividad intelectual atraviesa unos momentos brillantes: estoy inspirado, pienso y escribo mucho sobre otros proyectos que no son este querido blog, lo que me mantiene algo apartado de él.

De lo que quiero tratar hoy es de la rutina que sustenta esta prolongada inspiración creativa. ¿La rutina sustentando a la creatividad? Pues sí, así es, exactamente así. Una rutina que tiñendo de gris la mayoría de los acontecimientos de la vida cotidiana, los banaliza, de modo que no distraigan la atención, que así puede ocuparse en otras cosas. 

En mi caso, los grandes artífices de mi rutina salvadora son mi perro Curro y mi gato Nilo.
Ellos son los que les dan su estructura rutinaria a nuestra vida en común.  A las 6:00 AM
Curro en primer plano, relamiéndose,
 y Nilo al fondo, junto a un desgastado
 osito de peluche que es su
juguete favorito.
Curro me despierta todos los días. A  las 6:15 AM Nilo me está esperando para que le dé su primera golosina diaria, y a las 6:30 AM, nada más prepararme yo el desayuno, le tengo que dar la suya a Curro. A las 9:15 AM Curro me está solicitando, nervioso, para que iniciemos nuestro paseo mañanero, y cuando volvemos a casa tengo que darle de inmediato otra barrita de golosina canina dura de roer y con sabores extraños.  Después Curro me sonsaca de vez en cuando, a ladridos, para que le tire al vuelo alguno de sus juguetes. A las 11:30 AM ya me está pidiendo Curro, relamiéndose ostensiblemente, un anticipo del almuerzo, que puede ser un trocito de queso o de galleta. A la 1:00 PM me reclama implacable Curro para la comida. Comemos juntos en la cocina, y después llega el único intervalo largo de tranquilidad del día, en el que Curro sestea y yo también, a medias. Pero a las 6:00 PM ya me está llamando Curro, con sus ladridos, para nuestro paseo vespertino. Y a las 7:00 PM, cuando volvemos, Nilo nos está esperando para que yo prepare el pescado que comparten los dos, Nilo y Curro, como preludio de su cena. A las 8:00 PM Curro me pide con alegres ladridos la pequeña salchicha de lata que le doy todos los días, cortándola a trocitos que le voy tirando para que los coja al vuelo, lo que convierte esta merienda un juego. Y a las 8:30 PM Curro me recuerda con sus relamidos que hay que cenar, lo que otra vez hacemos juntos, naturalmente en platos distintos, el mío sobre la mesa y el suyo en el suelo. Hacia las 11:00 PM llega al momento de dejar encerrado a Nilo en la cocina y retirarme yo con Curro a mi dormitorio. Pero tengo que coger un poquito de pienso de Nilo para llevárselo a Curro, que para él, un perro comiendo pienso de gato, es una golosina deliciosa.

Tal y como lo he descrito, este ritmo de vida en común con mis animales puede parecer una locura. Pero es todo lo contrario, una fuente de tranquilidad que permite que la inspiración ocupe mucho de mi espacio interior. Las cortas y relativamente frecuentes interrupciones que ellos provocan en mi vida son como fugaces altos en mi camino intelectual, ligeras paradas para tomar un poco de aliento, también un vaso de agua fresca o un café. Y enseguida a seguir avanzando, indagando, encontrando, dándole vueltas a los temas que me preocupan, sin otras pausas que estas levísimas interrupciones cuasadas por mis animales. Raudo, veloz sin que se note, que el tiempo se acaba.

Donde quiero llegar con todo esto es a poner de manifiesto lo mucho de positivo que hay en la rutina. Ya sé que este concepto tiene mala fama. El mismo diccionario de la Academia lo define así: “Rutina: hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas”. Por eso la rutina impuesta desde fuera resulta frecuentemente odiosa, ya que nos animaliza, al ser un ámbito de sinrazón. Como es también inaceptable dicha rutina para un niño o un joven, inmersos como están en el trance de ir descubriendo el mundo y que por eso no cesan de buscar lo nuevo, lo inesperado. Pero en la madurez, la rutina construida por uno mismo o aceptada porque nos la imponen aquellos a los que queremos o respetamos, es un requerimiento casi indispensable para acceder a un amplísimo ámbito de libertad interior, también a la serenidad y a través de ella,  a esa felicidad duradera de la que a veces es posible disfrutar en este mundo tan inestable.

Habría tanto que decir sobre la rutina… Kant, el insigne filósofo alemán, bajo cuyo caparazón de profesor universitario de provincias, solterón y con molestias de estómago, se escondían el cerebro y el corazón de un gigante intelectual, fue en su vida diaria el más rutinario de los rutinarios, hasta el punto de que sus vecinos de la ciudad de Konigsberg ponían sus relojes en hora cuando Kant pasaba por las puertas de sus casas en sus diarios y cronométricos paseos vespertinos.

A los animales, ejemplo son Curro y Nilo, la rutina les da seguridad, tranquiliza sus vidas. También a las personas. Ese “aquí nunca pasa nada” de la vida rutinaria puede parecernos maravilloso cuando venimos de la guerra, la persecución o cualquier otro tipo de sufrimiento. Incluso en asuntos tan trepidantes y apasionados como son los del amor humano la rutina, a largo plazo, puede ser esencial para la supervivencia de ese amor. Así lo manifiesta el pie de la foto que sigue:  “Al principio, todo es perfecto. Pero cuando pasa un tiempo todo se convierte en rutina. Si esa rutina te encanta, merece la pena”.


Incluso en asuntos menores de la vida cotidiana una rutina bien llevada puede ser fuente de seguridad y de autoestima. Ejemplo es el de la bella mujer de las fotos que siguen. Entre el dia 1º y el 63º han transcurrido más de dos meses de gimnasia diaria. Si examinamos las fotos con atención podemos ver las diferencias que hay entre las dos, que a nosotros pueden parecernos menores, pero que para ella han supuesto liberarse de algo que no le gustaba de su propio cuerpo, demostrándose a sí misma su capacidad para hacerlo.


Terminaré trayendo una muestra de lo que puede suponer la peor de las rutinas, la impuesta por la fuerza, en un genio de la creación artística como fue el gran Van Gogh. Después de sufrir terribles ataques psicóticos, en uno de los cuales se cortó una oreja, Van Gogh ingresó voluntariamente en 1889 en un manicomio cercano a Arlés, donde permaneció un año. Allí vivió rodeado de alienados y sometido a una durísima disciplina, sufriendo además hasta cuatro brotes psicóticos. Para liberarse de aquella rutina demoledora, aparentemente falto de inspiración para algo más creativo, se dedicó a copiar obras de otros pintores. En la imagen que sigue he reproducido un grabado famoso de Gustavo Doré, “Newgate: el patio de ejercicio”, que muestra una escena de la famosamente tétrica prisión londinense de Newgate, y la copia que de él hizo Van Gogh en 1890, estando en el manicomio. Puede verse cómo el genio pintor de Van Gogh transfigura la realidad magistral del grabado de Doré, llenándolo de vida. Van Gogh aporta el color, la luz, como un componente esencial del mundo, esa luz que aun procediendo del reflejo en una pared es capaz de sacar sombras de los cuerpos grises de los presos, dándoles relieve. Y llama la atención el rostro del único preso sin gorro que mira directamente hacia el que lo está pintando. Este rostro está milagrosamente lleno de luz, tanto que se ve el rojo de sus cabellos y la profunda palidez de su piel. Con todo esto el gran artista es capaz de añadir capas profundas de realidad y sentimiento a lo que ya había dibujado Doré, y todo esto lo hace Van Gogh en el seno de la rutina más demoledora. Quizá como reacción a ella, quizá también, de una manera tan misteriosa como evidente, gracias a ella. En esto me gustaría insistir: hasta la rutina más feroz puede constituirse en punto de apoyo para la palanca de nuestra inspiración, que nos eleve hasta una insospechada libertad interior.



En cualquier caso: la rutina, que siempre es un acicate para la creatividad, cuando además es libremente aceptada o construida por uno mismo, se convierte en un marco de referencia seguro y solido que hace posibles muchas cosas buenas y muchos descubrimientos insospechados. Esa rutina que describen con ingenua maestría los dos dibujos con que quiero cerrar esta entrada.


domingo, 3 de enero de 2016

Elecciones en España

Harto de los tronidos apocalípticos que se están lanzando respecto a las elecciones generales del 20D, que según muchos conducen a España a otra gran catástrofe.

¿Qué ha pasado realmente ? Que los votantes no le han otorgado la mayoría absoluta a ningún partido. ¿Extraño? No, corrientísimo en la Unión Europea a la que pertenecemos. ¿Y qué se suele hacer entonces? Se forman coaliciones o pactos entre partidos que hagan posible la gobernación.

Pues eso, sencillamente, es lo que hay que hacer aquí, más pronto que tarde. Nuestros políticos deberían ser menos arrogantes/ambiciosos y tener en cuenta que en el mundo en que vivimos el gobierno de una nación como España es solo uno de los varios niveles de poder que comparten la autoridad para hacer y deshacer cosas importantes. Los enumeraré todos:

Al nivel más alto están los poderes financieros globales, eso que llaman “los mercados”, que hace ya tiempo se despojaron en Europa de cualquier autoridad política. Luego está el creciente poder administrativo de los funcionarios de la Unión Europea. Después el poder político del consejo de jefes de gobierno del Eurogrupo. A continuación el del gobierno y parlamento de una nación como España. Por debajo, en una nación como España, el de los gobiernos autonómicos, que ya manejan por lo menos  la mitad del dinero público. Finalmente el poder nada desdeñable de los ayuntamientos de las grandes ciudades.

Así que, señores políticos que habéis concurrido a las elecciones generales españolas del 20D, aceptad de una vez que no sois sino una pieza más del complicado entramado político y económico que gobierna nuestro país y poneros a trabajar lo antes posible, administrando la limitada parcela de poder que se ha dejado en vuestras manos en beneficio de España y los españoles.


¿Tan complicado es?

(De Forges)

viernes, 1 de enero de 2016

Nochevieja 2015

Como en el año 2014, experimento la misma sensación vivísima del tiempo que pasa. No es mi tiempo el que lo hace, sino el del mundo. Pero este mundo cuyo tiempo pasa no me es indiferente. Por eso esta Nochevieja me es nostálgica y esperanzada y temerosa y alegre, todo revuelto. Bebo un whisky mientras espero que lleguen las campanadas de las doce, con mis doce uvas listas y la sensación recurrente de que me asomo a los acantilados de Punta Tilduco, en Chiloé, con el vértigo y la inmensidad oceánica por delante.

En unas horas nos despertaremos en el Añonuevo. Ya entonces se habrá convertido en humo mucha de la magia de estos momentos. Por eso ahora hay que vivirlos con la intensidad que merecen y que solo puede ser, en mi caso, una intensidad hacia dentro.

Mi perro Curro se sienta junto a mí, él pendiente de las explosiones cercanas de los petardos que ya van llenando la noche. Los tronidos para exorcizar el miedo existencial. Curro ladra de vez en cuando, entre asustado y enfadado. En la televisión ha empezado ya el espectáculo de la medianoche, que culminará en las doce campanadas, invitación a la alegría de vivir.

¡Viva la vida! Pues sí, larga y dichosa vida para los que viven. Eso es lo que deseo con la intención de hacer todo lo posible por conseguirlo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Navidad 2015

(Foto tomada de okdiario)

Pasado mañana, como cada año, celebramos ese acontecimiento extraordinario, absolutamente singular para los que creemos en él, del nacimiento de Jesús, el Dios hecho hombre, en Belén. Misterio escandaloso y profundo que  nos da una pista sobre el comportamiento de Dios  visto desde una perspectiva humana.

Nuestro Dios cristiano es una continuación histórica del Dios judío. Este último es ante todo un Dios creador, que se interesa por su creación desde fuera de ella, a través de su providencia y su justicia. El Dios cristiano, que nace hombre en Jesucristo, es además de creador un Dios redentor, que se compromete íntimamente con su creación, caminando en el tiempo desde dentro de ella y construyendo así la historia de la salvación.

O dicho lo mismo de otra forma: Si como nos ha ilustrado Simone Weil, el Dios creador ha tenido la generosidad de abrir un hueco en su plenitud para dar cabida a la existencia del Universo, es decir, si la Creación divina consiste en un generoso retirarse, el Dios redentor y salvador se hace hombre en Jesucristo para formar parte de ese mundo creado, corriendo sus riesgos, sufriendo sus penas y participando en sus gozos.

De manera que así es el comportamiento de Dios visto desde nuestra perspectiva humana y cristiana. Y en base a este comportamiento yo me atrevo a inferir algo más sobre ese Dios nuestro. Pero antes, para hacerme entender mejor, narraré una anécdota personal. Se trata de  mi primera crisis de fe.

Yo era muy niño, quizá cinco años o menos. Un niño muy bueno, que con esa lógica implacable de los niños deducía que si me moría siendo tan bueno tendría que ir necesariamente al cielo. Pensando en el asunto, ya me veía en el cielo, junto a esos angelitos gordezuelos que pinta Murillo, cantando a Dios al ritmo marcado por sus arpas. Yo me representaba la situación como en una película; el primer año de eternidad, cantando sin parar a un Dios muy próximo y lleno yo por ello de felicidad; al décimo año, un poco aburrido pero cantando todavía; a los cincuenta años, cansado de cantar y empezando a pensar que aun me quedaba una eternidad por delante; y a los cien años de estar en el cielo, desesperado, harto de cantar y lamentando haber sido tan bueno y haberme ganado así aquel cielo que me estaba resultando un suplicio. ¿En qué consistía mi crisis de fe? En que yo rechazaba con horror ese premio supremo de ir al cielo.

Ahora que he recorrido la mayor parte de mi vida sé que las cosas no podrán ser así. El Dios de los cristianos no es un Dios extático y mayestático. Es un Dios en marcha y un Dios de amor. Es un Dios con proyectos, en definitiva un Dios con futuro, que va permanentemente en busca de algo y en esa búsqueda suya hay sitio para que la comparta con Él todo el Universo y más específicamente nosotros los humanos.

Por eso la vida eterna en la que creemos los cristianos, esa vida para los que la hayan merecido después de la muerte, no va a ser un aburrimiento infinito. Junto a ese Dios cristiano tan arriesgado, generoso y amoroso, esa vida eterna será, desde el principio, una aventura espiritual sin límites, llena de sorpresas y gozos.

Esta es mi forma de ver desde diciembre del 2015 el misterio implícito en el nacimiento de Jesús.


Feliz Navidad para todos.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Me voy

Se me acabó el mes y medio de libertad condicional. Vuelvo a mis oncólogos, pero sobre todo a mi familia, mis amigos españoles, mi casa de allí.  Como marinero que soy navegando entre dos mundos, dos hemisferios, no tengo una novia en cada puerto, pero sí unos animalitos que me echarán de menos aquí y me recibirán con alegría allí.

Los de aquí que notarán mi ausencia son los tiuques. Teníamos establecida una relación basada en el pan cotidiano que yo les iba dejando en mi terraza. Esta vez el queso ha destronado al pan. Un día no tenía pan y como ellos me reclamaban algo les dejé unos trozos de queso. Desde el día siguiente rechazaron rotundamente el pan y solo quieren queso, queso, queso. Y eso hago yo, darles queso por la mañana, a mediodía y por la tarde. Al menos vienen seis o siete, de distintos tamaños y edades, como si fueran miembros de una familia. Se han comido, más que yo, todo el maravilloso queso artesanal que le compré a la señora Rita cuando llegué. Me alegro de que no haya quedado ni rastro. Echarán de menos mi queso y estoy seguro de que me echarán de menos a mí, que les hablo, los llamo a voces, le doy una cierta alegría humana a la fiesta cotidiana del queso. Yo también los echaré de menos a ellos.

El de allí, mi perro Curro, me recibirá con una inmensa alegría, de eso estoy seguro. Segregará cantidades ingentes de oxitocina y me mirará con esos ojos fieles de amigo del alma que solo un perro tuyo es capaz de ponerte. Yo estoy deseando abrazarlo.

Escribo esto a primeras horas de la mañana, poco antes de partir. Es por eso una despedida en toda regla. Y como Chiloé es como es, quiero decir, único, me he encontrado con una despedida inesperada. Cuando he ido a cerrar el gas, en la hierba, junto a mi cabaña, una preciosa, amarilla como el oro, caca de Trauco.

Debo decir que es la segunda que veo en mi vida, en ambos casos cerca de mi cabaña. Por otra parte ayer llovió muchísimo, hoy la humedad ambiental es muy alta y mi caca puede ser un mixomiceto que necesita ser clasificado por un especialista.

Pero también tengo que decir que se trata de un acontecimiento muy singular, y que en la vida, en el mundo, en el tiempo, casualidades químicamente puras, es decir fenómenos verdaderamente aleatorios, estocásticos al 100%, hay muy pocos. La mayoría de lo que nos parece aleatorio es simplemente el efecto de unas causas complicadas que no podemos reconstruir.

Y si en general hay pocos fenómenos casuales, en Chiloé hay todavía menos. Por eso yo, que me voy ya, lo hago con el regusto de que el Trauco que vive en los bosques y matorrales impenetrables que me rodean, también ha venido a decirme adiós.


martes, 8 de diciembre de 2015

Parque eólico de San Pedro en Chiloé


Me invita a visitar el parque eólico de San Pedro su gerente regional, Drago Bartulín, a quien conozco desde hace años. Buen conocedor de Chiloé desde el aire, él fue quien propuso a los primeros promotores de parques eólicos que llegaron a Chiloé, la Sierra de San Pedro como el sitio más idóneo, por combinar la consecución de unos objetivos energéticos con la máxima protección al paisaje y al ecosistema. 
La flecha amarilla señala la zona con escasa vegetación ocupada por el
parque eólico de San Pedro.

Se trata del punto más alto de la isla grande de Chiloé, una zona con cotas de entre 700 y 800 ms, difícil para el crecimiento vegetal por su altura (viento y frío) y que había sido devastada por un incendio relativamente reciente. En la primera fase del proyecto se han instalado 18 aerogeneradores de 80 ms de altura y 45 ms de radio de palas, con una potencia total de 36 MW, equivalentes al 70% de la necesidades de electricidad de Chiloé. La segunda fase se está instalando ahora y contará con  13 aerogeneradores algo más grandes que los anteriores (90 ms de altura), capaces de dar una potencia conjunta de 65 MW. Con lo que la potencia total instalada una vez concluida la segunda fase será de 101 MW y excederá con mucho las necesidades de electricidad de Chiloé. Drago me hace notar que las cuentas no deben hacerse estableciendo una relación estrecha y biunívoca entre potencia instalada y necesidades eléctricas del archipiélago chilote. En primer lugar porque una red eléctrica no puede derivarse en su totalidad de la energía eólica, que solo puede cubrir un 30-40% de su demanda, debido a las inevitables variaciones que una energía derivada del viento soporta. En segundo lugar, porque lo importante es que cada parque eólico que se instala permite cerrar una central térmica productora de ese CO2 que envenena la atmósfera terrestre. El Sistema Interconectado Central, que distribuye la energía eléctrica por todo el territorio chileno, se nutrirá de centrales de distinta naturaleza: eólicas, térmicas, hidraúlicas, de gas, cada una de ellas instalada en el sitio más idóneo, pero la electricidad derivada de todas ellas será la misma una vez combinada y cubrirá las necesidades del conjunto del país. La cuestión clave es si adoptando Chile una estrategia de limpieza atmosférica, minimizando para ello los vertidos de CO2, Chiloé contribuye lo que le corresponde al esfuerzo común. Y la respuesta es que el parque eólico de San Pedro tiene capacidad potencial para cubrir con creces este objetivo. 
Los aerogeneradores de San Pedro con el camino de servicio que los va uniendo

¿Qué impacto tiene este parque eólico sobre el paisaje? 
Los aerogeneradores, pese a ser enormes, pasan  casi desapercibidos cuando se transita por la ruta 5 entre Ancud y Castro, y no se ven desde ninguna de las poblaciones principales y zonas más turísticas de Chiloé. Lo mismo sucede con la línea de alta tensión que transporta la energía eléctrica producida en el parque hasta el centro de transformación y distribución de electricidad para el conjunto de la isla grande de Chiloé, que está instalado en Degán.                                           ¿A qué ecosistemas afecta y cuáles son los daños producidos?                                   Estos daños pueden proceder de tres fuentes distintas: el parque de aerogeneradores en sí mismo, la ruta de acceso y la red de alta tensión que evacua la electricidad producida hasta el centro de distribución de Degán.En cuanto al parque, los 18 aerogeneradores instalados hasta el momento ocupan 10 Has de las 3.800 que están disponibles para el parque eólico, de manera que aunque el parque multiplicara por 10 su capacidad, el impacto directo sobre la vegetación natural sería mínimo, aun incluyendo los caminos de servicio necesarios. Tampoco ha habido hasta ahora un impacto ecológico notable derivado de los trabajos de instalación, pues la zona ocupada por el parque estaba, como ya he indicado, deforestada por incendios producidos hace años.  
En primer plano, aspecto típico de las turberas de altura presentes
en el parque eólico de San Pedro
 Existen algunas turberas de altura en el parque, que pueden haberse visto afectadas parcialmente, pero en proporciones mínimas. Además estas turberas de altura no juegan un papel significativo en el ciclo del agua de la isla, porque  tanto su superficie total como su capacidad de acumulación de agua son mínimas.En cuanto a la ruta de acceso al parque eólico, es inevitable que al construirla se produzcan daños al ecosistema, pero estimo que son mínimos. Primero porque solo una pequeña fracción, quizá menos del 10% de la zona atravesada, está ocupada por bosque nativo. Pero segundo porque la carretera construida  transcurre casi en su totalidad por lo que ya era un camino público, que solo ha habido que hacer algo más ancho para que puedan circular los enormes camiones que transportan las piezas que componen cada aerogenerador. Y finalmente, en lo que se refiere a los perjuicios ecológicos causados por la línea de alta tensión, también existen pero son inevitables. En este caso se han minimizado por la proximidad del parque al centro de distribución de Degán, teniendo la línea de alta tensión una longitud de 21 km y su trazado por zonas mayoritariamente despobladas y sin interés turístico alguno. Así se muestra en la reproducción líneas abajo de una imagen de Google Earth en la que el contorno del parque eólico se ha pintado en rojo y la línea de alta tensión que lo une a Megan en amarillo. Cabe añadir que la línea en sí misma, por los requerimientos de ausencia total de vegetación en una anchura de unos 30 ms, se constituye en un cortafuegos de indudable valor estratégico  en mitad de la falda oriental de la cordillera del Piuchen, columna vertebral de la isla. 
   La vista desde lo más alto del parque es impresionante. Se domina la totalidad del archipiélago de Chiloé, desde el canal de Chacao hasta Quellón y desde el Pacífico hasta las últimas islitas pegadas ya al continente, con la inmensidad de la cordillera y sus volcanes como telón de fondo. Uno se da cuenta allí de lo pequeño que es este archipiélago chilote que amamos tanto y de cómo de decisivo es que lo cuidemos y lo protejamos. Me dice Drago Bartulín que el propósito del parque eólico es crear un centro de interpretación al que puedan acudir visitantes y en particular los colegios y otros centros educativos para conocer así no solo el parque, sino una nueva visión de la totalidad de Chiloé. Estoy convencido de que a medida que el parque se vaya ampliando y consolidando, siempre que se le dé ese aspecto educativo y participativo que se pretende, la situación de los ecosistemas afectados por el parque eólico mejorará hasta superar con mucho su estado anterior al parque. En particular, creo que esas turberas de altura que son tan bellas y le dan al parque su sello ecológico, de las que muestro un detalle en la foto de la izquierda, serán cuidadas por los responsables del parque como si fueran su jardín.                                                                                                                                                                                        La gerencia regional del parque eólico tiene la inquietud de ofrecer a Chiloé todo lo que pueda darle de útil. En este sentido, ha construido ya una gran antena que, cuando utilizada por las empresas de servicios correspondientes, puede aumentar enormemente la cobertura que de internet y de telefonía tengan las regiones más apartadas del archipiélago.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
Creo que la combinación de una apuesta decidida por las energías sostenibles como lo es la eólica, con un compromiso por la preservación del paisaje y la protección de los ecosistemas y un interés por comunicar a la sociedad chilota lo que se es y se quiere hacer, pueden ser las claves del éxito de este parque eólico.