miércoles, 6 de julio de 2011

Hulk el estrangulador



Ocurrió hace muchos años, pero todavía no he podido olvidarlo. Era época de exámenes, hacía mucho calor durante el día y yo estudiaba la mayor parte de la noche. Me había acostado a las cinco de la madrugada. Ya con luz del Sol, me despertó un ruido extraño: todavía con los ojos semicerrados pude ver cómo alguien muy grande, casi un gigante, saltaba por la ventana de mi habitación, corría hacia mí, se me echaba encima y empezaba a estrangularme.

¡Diablos!, a nadie le deseo una experiencia así. Empecé a debatirme bajo aquélla masa, a la vez que me iba espabilando. Pensé enseguida que tenía que tratarse de una pesadilla, hice un esfuerzo por despertarme completamente, cuando lo conseguí estaba tendido en la cama, con la cabeza echada hacia atrás, viendo solamente el techo de la habitación, pero las  manazas seguían  aferrando mi cuello y apretando. ¡No podía ser un sueño! Casi inmovilizado por el peso de aquélla bestia, me debatí hacia uno y otro lado, luchando por mi vida. Así hasta que recobré completamente la lucidez. Entonces pude darme cuenta de que eran mis propias manos las que intentaban estrangularme. No había nadie en la habitación y yo era víctima, afortunadamente, de una estúpida pesadilla.

Reconstruí lo que había pasado. Aquel verano me había dado por dormir bocabajo. Seguramente mis manos estaban cerca de mi cuello y el peso de mi cuerpo hizo que mis brazos se durmieran. Cuando sintió el roce de mis manos en mi cuello, mi cerebro dormido imaginó enseguida la terrorífica pesadilla del gigante estrangulador. Pero lo peor fue que ya despierto, como mis brazos seguían dormidos, no sentía yo conexión alguna entre las manos (mías) que apretaban mi cuello y el resto de mi cuerpo. ¡Hulk estaba sobre mí y a punto de matarme!

Así son los sueños, capaces de hacerte experimentar las aventuras más insólitas, con un grado de realismo que ya quisiera tener la realidad. No hay aventura  carnal más libidinosa que un sueño erótico, ni sentimientos más desoladores que los que te llegan con una pesadilla. Adoro el mar y me he pasado muchas horas de mi vida contemplando su belleza, que siempre es distinta, pero jamás he visto un mar tan bello como el que a veces he soñado.

Según los científicos, soñamos al menos durante dos horas todas las noches, lo que significa que pasamos soñando casi un 10% de nuestro tiempo de vida, la tercera parte del que pasamos durmiendo. Es mucho tiempo, tiene que significar muchísimo para nosotros.
Sin embargo, tristemente, a medida que nos vamos haciendo viejos nos va costando más recordar, al despertarnos, nuestros sueños. Yo hago gimnasia mental para mantener en forma esta capacidad de recordar, sin mucho éxito. Quizá es que la conexión entre el subconsciente y la conciencia se va endureciendo con la edad.

Pero no importa. Basta con que, a veces, sea uno capaz de recordar un sueño para constatar que Hulk, tu monstruo verde, sigue ahí dentro, en el fondo de su mazmorra cerrada ahora con muchas llaves, debatiéndose, conspirando, bramando, imaginando. Vivo en definitiva, como tú mismo.

lunes, 4 de julio de 2011

Nafisatu Diallo frente a Strauss-Kahn

En este mundo loco, de medios de comunicación que no son muchas veces sino simples cajas de resonancia de los aullidos de las calles, el caso Strauss-Kahn (en adelante, SK) parece haber dado un giro copernicano, al poner el fiscal de Nueva York, Cyrus Vance Jr., en entredicho la credibilidad de Nafisatu Diallo, la víctima del presunto delito de violación cometido por SK.

Lo que el fiscal ha dicho de Nafisatu es que:
1).- Mintió en su día al Dpto de Inmigración sobre asuntos relacionados con su vida en Guinea, antes de emigrar a los EEUU.
2).- Al día siguiente de la violación, habló por teléfono con su novio (preso en la cárcel por tráfico de marihuana), para decirle que no se preocupara, que ella sabía lo que estaba haciendo.
3).- Inmediatamente después de la supuesta violación y tras salir de la habitación de  SK, no se quedó en el pasillo sin saber qué hacer, como había dicho a la policía, sino que inició la limpieza de otra habitación.
Según el fiscal, todo esto pone en duda la credibilidad de Nafisatu.

Si aplico una lógica que vaya más allá de lo puramente reactivo a estas declaraciones del fiscal, no las entiendo. Porque, ¿tienen algo que ver estos supuestos embustes de Nafisatu con lo que se está juzgando? Evidentemente que no. Y está claro que si finalmente la Justicia condena a SK como culpable de la violación, no lo va a hacer porque Nafisatu lo diga, sino en base a pruebas objetivas, de naturaleza principalmente médica: si hubo penetración (restos de esperma en zonas internas de la presunta víctima), si ésta fue no consentida (señales físicas de violencia en su cuerpo) y si hay indicios objetivos de que Nafisatu no miente (detector de mentiras, careos con SK u otros indicios).

SK es, queriéndolo o no, muy poderoso. No solo en sí mismo, sino por lo que representa, por los intereses que están tras él. Nafisatu Diallo es una pobre mujer africana. También puede haber otros intereses, poderosos y oscuros, que quieran la condena de SK. Este es el escenario: por un lado, fuerzas poderosas y oscuras, enfrentadas unas a otras en defensa de sus propios intereses; por el otro, dos personas, un presunto agresor y una presunta víctima; finalmente, un juicio y un veredicto.

SK tiene a su disposición los abogados más hábiles. Pero estos no pueden nada contra las pruebas objetivas. Se tienen que concentrar, así lo han anunciado, en desacreditar a Nafisatu Diallo y convertir la violación en un abuso consentido. La estarán investigando con los mejores detectives, ni una brizna de su biografía va a quedar fuera de esta linterna implacable, cualquier error que haya cometido a lo largo de su vida saldrá a relucir en el juicio, no solo para desacreditarla ante el jurado, sino para romperla psicológicamente. Lo hemos visto muchas veces en las películas, pero es porque el sistema judicial americano, con sus grandezas y sus miserias, funciona así.

El fiscal de Nueva York tiene la obligación de proteger la integridad de Nafisatu, de modo que llegue al juicio entera, no solo en lo físico, sino también psicológica y moralmente. Para ello, desde el día siguiente a la detención de SK, la ha mantenido aislada y sometida a un sistema de protección de testigos.

Todo lo que acabo de escribir son constataciones difíciles de desmontar por alguien que quiera discutírmelas. Ahora viene mi hipótesis: quizá el fiscal de Nueva York ha hecho sus declaraciones para debilitar a los abogados defensores de SK, haciendo públicos antes del juicio hechos que, aún sin ser verdaderamente relevantes, podría utilizar la defensa de SK, en su momento, para confundir al jurado o quebrar psicológicamente a Nafisatu.


Si es así, y yo querría con toda mi alma que fuera así, Cyrus Vance, el fiscal, es un hombre hábil, que se arriesga y merece admiración.

Si esta hipotética finta del fiscal es efectiva,  la defensa de SK puede sentirse debilitada y quizá intentar jugar otra baza importante: comprar de alguna manera la voluntad de Nafisatu, inducirla a que llegue a un arreglo económico con SK. Para ello tendría que romper el aislamiento a que la tiene sometida el fiscal (cuyo grado desconozco) y bordear lo ilegal. No creo que lo haga, pero otras fuerzas oscuras sí podrían atreverse.

 Lo que está en juego no es solo que se haga justicia respecto a una presunta violación de una mujer pobre por un hombre poderoso, que ya es importante, sino el inacabable conflicto entre la inocencia y la prepotencia, entre el individuo humano y los intereses suprahumanos.

Veremos qué pasa.

sábado, 2 de julio de 2011

Machis de Chiloé (3).- El DNA y el poblamiento de América

La biología molecular es todavía la reina de las ciencias biológicas, aunque quizá no tarde en ser desplazada por la neurología. Dispone de técnicas muy poderosas para secuenciar, es decir, leer, cualquier molécula de DNA que le pongan por delante. En el DNA humano está escrita nuestra historia evolutiva; a lo largo del tiempo,  las moléculas de DNA que forman nuestro material hereditario han mutado y, en el curso de la reproducción sexual, se han recombinado unas con otras. Esto ha generado una enorme cantidad de variación genética, sobre la que han actuado procesos de selección natural, que han favorecido la descendencia de los individuos mejor adaptados al ambiente, así como también  procesos de deriva genética, que han permitido que sobrevivan los descendientes de individuos peor adaptados pero con suerte. Esta mezcla de mecanismos diversos es la responsable de que los humanos hayamos ido evolucionando genéticamente a lo largo del tiempo.


Fig.1.- Evolución del genero Homo. La escala vertical, en millones de
años. La horizontal, ocupación de continentes, representada en gris.
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Humanevolutionchart.png
Nosotros los humanos de hoy formamos la especie Homo sapiens. El género al que pertenecemos, Homo, recoge todas las especies de homínidos que han venido adaptándose y derivando genéticamente hasta dar en los humanos de hoy. Este proceso empezó hace dos millones de años, con unos monos que decidieron ponerse de pie, caminar por las estepas y utilizar sus manos para coger herramientas y sus cerebros para idearlas, y culminó hace doscientos mil, como muestra la Fig.1. En el curso de este larguísimo período, se fueron produciendo y seleccionando dos tipos de cambio decisivos para la evolución hasta H. sapiens: un aumento en tamaño y complejidad de las zonas frontales de la corteza cerebral, que favoreció el pensamiento abstracto, y un conjunto de cambios anatómicos en la faringe que facilitaron la emisión de sonidos. Gracias a estas evoluciones las especies más avanzadas de Homo, no solo sapiens sino también neanderthalensis, fueron capaces de hablar un lenguaje, lo que en sapiens derivó en la capacidad de transmitir conocimientos y experiencias de unos a otros y de padres a hijos. Nació así la evolución cultural, que se superpuso a la meramente biológica, situando al Homo sapiens en una carrera desenfrenada, a lomos del caballo desbocado de su inteligencia, hacia nunca se supo exactamente dónde. En esas estamos, intentando domesticar a nuestra bestia a la vez que procuramos que no nos derribe.

Todas estas consideraciones paleontológicas no quieren ser más que una introducción al tema de hoy, que es genético. Pero la Fig.1 muestra una serie de hechos importantes que no puedo dejar pasar sin un comentario:
a).-  El género Homo surge en África hace 2.000.000 de años, y en especies todavía primitivas, todas las cuales se extinguen finalmente, se extiende muy tempranamente por Asia y Europa.
b).- La especie terminal del género, Homo sapiens, surge también en África hace 200.000 años.
c).- Hace 100.000 años, Homo sapiens empieza a extenderse por Europa y Asia. En Europa compite con el Homo neanderthalensis, que termina extinguiéndose. En Asia manifiesta una obsesión migratoria hacia el Este.
d).- En el último período glacial, hace unos 30.000 años, Homo sapiens alcanza por fin el extremo nororiental de Asia, que entonces forma parte, porque el actual Estrecho de Bering está seco y permite el paso hacia América, de una región llamada Beringia que también incluye el extremo noroccidental de Alaska. Este humano de Beringia es todavía asiático pero es ya americano, y con él empieza nuestra historia de hoy.

Los biólogos moleculares han demostrado, mediante análisis del DNA de un grupo numeroso de asiáticos y amerindios, que estos últimos proceden prácticamente en su totalidad de los humanos de Beringia. Para ello han estudiado dos piezas de DNA que jamás recombinan con otros segmentos del genoma humano: una es el DNA mitocondrial, la otra el cromosoma Y. La Fig. 2 explica esquemáticamente la situación: 

Fig.2.- Esquema que muestra la transmisión patrili-
neal del cromosoma Y y matrilineal del DNA mito-
condrial. Las elipses con flecha arriba representan
machos; las con cruz abajo, hembras. Las mitocon-
drias se representan por rectángulos con crestas 
internas; el circulito representa al DNA mitocondrial.
Respecto a los comosomas del núcleo, solo se re-
presentan los que determinan el sexo, X e Y.
a).- En lo que se refiere al cromosoma Y, el patriarca fundador de una estirpe transmite a toda su descendencia, de varón a varón (hijo a nieto a bisnieto a tataranieto…), es decir, por lo que se llama una ruta patrilineal, su cromosoma Y.
b).- En lo que se refiere al DNA mitocondrial, sucede que todo individuo humano, ya sea varón o hembra, recibe todas sus mitocondrias de su madre. Es decir, la transmisión del DNA mitocondrial es matrilineal.
Hay regiones del DNA del cromosoma Y y del DNA mitocondrial que muestran una variación considerable en sus secuencias de DNA. Cada secuencia distinta define lo que se llama un haplogrupo, ya sea éste Y o mitocondrial. Cuando determinamos estos haplogrupos para un conjunto de individuos, podemos conocer sus relaciones de parentesco. Así, cuando dos individuos tienen el mismo haplogrupo Y, significa que pertenecen a la misma estirpe patrilineal, es decir, que comparten patriarca.Y cuando tienen el mismo haplogrupo mitocondrial, que pertenecen a la misma estirpe matrilineal, o sea que comparten matriarca. Naturalmente, el haplogrupo Y solo puede determinarse en varones, mientras que el haplogrupo mitocondrial existe tanto para varones como para hembras.

Aplicando estos procedimientos se obtienen los resultados mostrados en la Fig. 3 para los haplogrupos Y y en la Fig. 4 para los haplotipos mitocondriales, de muchísimos individuos vivos analizados a lo ancho del mundo.

La Fig.3 muestra que la totalidad de los amerindios analizados muestran el Y-haplogrupo Q, que procede a su vez, claramente, del NE de Siberia y de la región de Beringia. Comparten, pues, un patriarca procedente de Asia y Beringia.

Fig.3.- Distribución mundial de los haplogrupos Y.  Explicación de la figura en los textos que incluye.
(Tomado de http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/89/Y-Haplogroups-1500AD-World-Map.png)
La Fig. 4 muestra que en los amerindios analizados están presentes los mit-haplogrupos A, B, C y D, procedentes también del NE de Asia y Beringia. Debe hacerse notar que aunque el mit-haplogrupo B es también mayoritario en la Polinesia, se excluye cualquier posibilidad de parentesco entre polinesios y amerindios, porque cuando las secuencias de DNA del B-polinesio y el B-amerindio se analizan con mayor nivel de resolución, se demuestra que no están conectadas, procediendos ambas, por caminos indepoendientes, de Asia.

Fig.4.- Distribución mundial de los haplogrupos mitocondriales. Explicaciones en la misma figura.

Las investigaciones en que se basan estos resultados son complejas y no cabe explicarlas en esta entrada. Lo que demuestran de forma incontrovertible es el origen beringio de los amerindios. El estado actual de los conocimientos sobre estos problemas puede resumirse en la Fig.5. De acuerdo con ella, las conclusiones de Tamm et all. son:

Fig.5.- Hipótesis de Tamm et all. sobre el poblamiento de América desde Beringia. El color de las flechas se corresponde con la escala de tiempos en la parte inferior de la figura. Más explicaciones en el texto.

(1).- Hace 25.000 - 30.000 años, nómadas asiáticos de origen todavía impreciso, quizá tunguscos o mongoles, que llevaban muchos años avanzando hacia el extremo Nordeste de Asia, quedaron atrapados en Beringia como consecuencia de que la última glaciación alcanzó sus máximos. No podían avanzar hacia América ni retroceder hacia Asia, se lo impedían enormes placas de hielo.
(2).- Estas tierras de Beringia eran una suerte de tundra fría, donde aquellos nómadas practicaban la caza de grandes mamíferos, que además de carne les daban pieles para cubrirse y construir sus refugios y huesos para hacer herramientas. Es posible que también recolectaran hierbas, y mariscos en las orillas del mar, y que pescaran o cazaran peces y otros animales marinos. En cualquier caso, en Beringia permanecieron bloqueados durante varios miles de años. Hubo tiempo para que sus DNA mitocondriales mutaran y fueran diferenciándose distintos haplogrupos. También lo hubo, posiblemente, para que fueran agotando sus recursos de caza. El caso es que hacia el final de aquél largo período de reclusión en Beringia, la población de humanos había disminuido mucho, se ha estimado que podría contener no más de mil hembras fértiles, alcanzando un total de varios miles de personas.
(3).- Hace unos 20.000 años, con la disminución progresiva de los hielos glaciares, se abrió por fin una ruta de escape desde Beringia hacia el Sur, a lo largo de la costa americana. Es imaginable que los Beringios acometieran con el mayor entusiasmo una migración hacia tierras meridionales que los irían liberando progresivamente del hambre y del frío. Esta migración fue más rápida de lo que los escasos datos arqueológicos permiten prever, alcanzándose el Sur de Chile (Monteverde) en no más de 5.000 años. Los Beringios se habían convertido en Amerindios. Libres por fin de la miseria, la migración vino acompañada de una expansión demográfica.
También migraron los Beringios por la costa asiática hacia el Sur, en cuanto que se abrió un camino de escape. Esto lo prueba la huella genética del mit-haplogrupo C1a, que llegó desde Beringia hasta el norte de China.
(4).- Ya en tiempos más recientes, cuando los hielos continuaron abriéndose en nuevos pasos, continuaron los movimientos migratorios entre Asia y América, en ambos sentidos. Esto empezó a suceder hace unos 10.000 años, y alcanzó su clímax hace unos 5.000 años. Está demostrado que el mit-haplogrupo A2a migró desde Beringia hacia Siberia, y el mit-haplogrupo D2 llegó desde Asia, cruzó Beringia y se internó en las llanuras norteamericanas.

No puedo extenderme más en un tema cuya investigación sigue viva, que genera muchas más publicaciones de las que yo, con mis escasos conocimientos del asunto, soy capaz de digerir.. A medida que se avance en la secuenciación de más DNA de las mitocndrias y el cromosoma Y de más individuos amerindios y asiáticos, se tendrá un conocimiento más detallado de esta prehistoria genética de América. Se irá  construyendo así, sin duda, un relato apasionante.

Para terminar, en lo que se refiera a mi interés final en esta serie  sobre las Machis de Chiloé, la entrada de hoy me aporta las siguientes sugerencias:
a).- Hay una relación estrecha entre la cultura paleolítica asiática y la amerindia que llega a Chiloé. El nexo está en esos miles de años que transcurren, con la población de asiáticos que van a devenir en amerindios, prisionera por los hielos en Beringia.
b).- Es muy probable que aquellos cazadores/recolectores paleolíticos hubieran desarrollado ya una forma más o menos elaborada de chamanismo.
c).- Y que dada la rápida migración a lo largo de la costa sudamericana, ese chamanismo de raíces asiáticas llegara en un estado de pureza elevado hasta las latitudes de Chiloé.

Referencias:


Tamm, E. et all (2007) Beringian Standstill and Spread of Native American Founders. PLoS ONE 2(9): e829. doi:10.1371/journal.pone.0000829
O’Rourke, D.H. y J.A.Raff  (2010) The human genetic history of the Americas: the final frontier. Current Biology, 20, R202-R207
(De ambas referencias pueden obtenerse copias gratis en Internet; basta citar en Google Search revistas y apellidos de autores)

viernes, 1 de julio de 2011

Solos los humanos, entre gigantes

Lejos de las luces difusas de la ciudad, contemplo el cielo estrellado de una noche de verano sin luna. A media altura destaca Marte, el planeta rojizo. Sé que la inmensa mayoría de aquellos numerosísimos puntos luminosos son estrellas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, que cruza el cielo de Norte a Sur. Los astrónomos calculan que hay entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, y hasta 1.000.000 de millones en las galaxias más grandes. Entre la legión de estrellas que llena el cielo, algunos puntos luminosos son precisamente galaxias. A simple vista no puedo distinguirlas como tales, pero sé que en el Universo observable por los telescopios de los astrónomos puede haber más de100.000 millones de galaxias.

El espectáculo es muy bello, pero el gigantismo de las cifras me resulta aterrador. Con mi razón puedo comprender sus dimensiones, pero soy incapaz de intuirlas, es decir, de aprehenderlas, de hacerlas mías, o yo de ellas. Ese macrocosmo tiene muy poco que ver conmigo. Puedo contemplar admirado su belleza, pero esta belleza no es suya, sino mía, es la interpretación que hacen mis ojos de una realidad que me sobrepasa. Desde muy antiguo, casi desde que empezamos a ser humanos, hemos reorganizado el cielo estrellado en figuras artificiosas a las que llamamos constelaciones: las Osas Mayor y Menor, Casiopea, las Pléyades, los Gemelos, Orión el cazador con sus tres Marías al cinto, Sagitario, tantas otras. Al hacerlo hemos convertido ese Universo misterioso y profundo en un telón semiesférico lleno de grafitos que nos son familiares. Así nos da menos miedo, pero no hemos hecho sino construir una mentira piadosa.

Cruzo los brazos, aprieto mis manos sobre los hombros porque la noche empieza a refrescar. Abarco así mi cuerpo, al que intuyo como algo familiar: mi carne, mi sangre y mis huesos, asiento material de mi psique y mi espíritu. Míos ellos porque yo soy suyo, de hecho son todo lo que tengo.

Pero no puedo evitar razonar. Este cuerpo mío está integrado por más de 100 millones de millones (1014) de células. Cada una de ellas contiene en su núcleo 46 cromosomas, iguales por parejas. Cada uno de los cromosomas está constituido por una simple y larga molécula de DNA. Puestas estas 46 moléculas de DNA una a continuación de otra, tienen una longitud total de 6.400 millones de pares de bases, equivalente a unos 2 metros, y una anchura de 2 milimicras (millonésimas de milímetro), lo que significa que la relación anchura/longitud es de 1 a 1.000 millones. Esta larguísima y estrechísima fibra tiene que empaquetarse dentro de un núcleo celular equivalente a una esfera de un diámetro de 6 micras, lo que resulta en una relación de empaquetamiento de un millón a uno. Si ahora, desde el conjunto de mi cuerpo, reduzco mi  atención a mi cerebro, este contiene 100.000 millones de neuronas, entre las cuales se establecen 100 millones de millones (1014) de conexiones o sinapsis.

Estas cifras de mi cuerpo, el cual está, por su parte, tan cerca de mis reflexiones, me aterran por sus dimensiones, como las del cielo estrellado. También las comprendo, pero me es imposible intuirlas. En la oscuridad, palpo con mis manos este cuerpo mío: cabeza, rostro, tronco, vientre, piernas, pies. Están ahí, me son familiares, me parecen sencillos, pero en realidad encierran, como el cielo estrellado, una complejidad inmensa. Yo, que me creía un microcosmo frente al macrocosmo del universo, me doy cuenta de que soy un macrocosmo frente al microcosmo de mis componentes esenciales, un tropel de adeninas, timinas, citosinas, guaninas, uracilos y otras, no más de cincuenta, moléculas orgánicas sencillas. Yo, que me creía casi un punto frente a la inmensidad del espacio, me doy cuenta de que también soy un espacio complejísimo, inmenso hacia dentro.

Desde mi conciencia de mí mismo floto pues entre dos espacios, uno  exterior y otro interior, ambos casi infinitos y llenos de incertidumbres y misterios. Los humanos estamos solos entre gigantes y enanos gigantescos. Nuestra sensibilidad y nuestra intuición son incapaces de rebasar los tres órdenes de magnitud. Quizá yo sea capaz de haber leído a fondo algunos centenares de libros, y tú seas capaz de recordar, vibrando con ellas, algunos centenares de canciones. Quizá los individuos humanos seamos capaces de fidelizar algunas decenas de amigos de verdad, también de haber amado a fondo a no muchas más de diez o doce personas. Tenemos dos brazos y dos piernas, cinco dedos en cada uno de nuestros pies y manos, dos ojos, una nariz, una boca, un cerebro, un corazón. Dos padres y cuatro abuelos. Difícilmente llegaremos a vivir cien años. Recordamos muchos momentos maravillosos a lo largo de nuestras vidas, pero seguro que no sobrepasan el millar.

Así todo lo sentimentalmente  humano. Unidades, decenas, centenas, millares como mucho, frente a los millones de millones de los universos que por dentro y por fuera nos rodean.
Solos los humanos, sí, rodeados de mundos inacabables, refugiados sentimentalmente en nuestra sencillez, sobreviviendo sin enloquecer gracias a ella. 
Poca cosa los humanos, afortunadamente, porque esta poquedad nos permite intuir y apreciar todo lo que es capaz de emocionarnos.



miércoles, 29 de junio de 2011

Antonio López, Miguel Brieva y otros héroes

Hay veces que los acontecimientos se disponen en coincidencias sorprendentes, que nos visitan y nos dejan regalos como podrían hacerlo los reyes Magos o San Nicolás. Cuando estuve anteayer en Madrid, además de cumplir el objetivo principal de mi viaje, pude hacer otras tres cosas que me salieron redondas.

1).- Ese día se inauguró en el museo Thyssen-Bornemiza una exposición antológica de Antonio López. Conseguí entrada para la escasa ventana de tiempo que tenía disponible. ¡Allí estaba todo! Las esculturas del hombre y la mujer, a las que casi pude mirar con ojos de miope (aunque lo mío es la presbicia), habría podido tocarlas, magníficas, inmensas, merecedoras de estar contemplándolas durante un tiempo indeterminado… Algunos cuadros muy interesantes, como el retrato de sus padres, la mujer en el baño, algunas naturalezas muertas, otros dibujos y también bocetos de algunos cuadros mayores, la escultura de la cabeza del niño, inmensos también todos… Y los grandes cuadros hiperrealistas de paisajes del Madrid urbano, de los que verifiqué lo que decía en mi entrada sobre Antonio, que te acercas y el detalle minucioso, aparentemente fotográfico o pixelado, se te descompone en pinceladas analógicas llenas de amor e inspiración, casi impresionistas… Verifiqué en estos grandes cuadros de paisajes algo muy interesante, que el tamaño de una pintura está muy estrictamente determinado por su contenido; estos paisajes tienen un gran tamaño, quizá, escribo de memoria, 3ms x 2ms. Y el hecho de que el tamaño sea “el que tiene que ser” liga de una forma misteriosa al cuadro con el humano que lo observa, porque el tamaño se hace, en sí mismo, una parte importante del diálogo que el cuadro establece con su observador.

2).- Almorcé precipitadamente antes de la presentación del libro y me fui a FNAC, una gran librería multinacional que, entre otras muchas cosas, tiene una abundante colección de comics. ¡Allí encontré y compré dos comics de Miguel Brieva, el de “Dinero” y otro que es la “Enciclopedia Universal Climón, Bienvenido al Mundo”, genial y desternillante. Publicaré en el blog algunos de sus dibujos-textos en entradas próximas.

3).- A primera hora, nada más llegar a Madrid en el tren, me fui a una librería de viejo (sabiendo adónde iba) y encontré un ejemplar de “Estampas Cartujanas”, un libro sobre la vida de los monjes cartujos con fotos magníficas de Ortiz Echagüe, que fue un gran fotógrafo español. Este libro se publicó en los 1950’s. Yo compré  una copia  en los 1960’s, siendo universitario en Madrid, y a consecuencia de su lectura viví una experiencia maravillosa de quince días en la Cartuja de Miraflores, en Burgos. Pero entre los muchos libros que he comprado y mudanzas que he hecho perdí esta copia. La necesitaba para escribir sobre mi siguiente tema en el blog, el que emprenderé cuando termine el de las machis de Chiloé, que tratará precisamente de los Cartujos.

En fin, un viaje redondo, respecto al que todavía siento la euforia del afortunado.

Ayuda al desarrollo



Ayer estuve en Madrid, para asistir a la presentación de un libro sobre ayuda al desarrollo al que he aportado una pequeña colaboración. Me siento ahora bastante confundido y con la urgencia de expresar aquí algunas de las razones de esta confusión. Sigue la lista, tal y como me ha ido saliendo, sin un orden lógico o causal:


A).- Para empezar, confundimos pobreza con miseria. La miseria, que pone en peligro la vida y carece de esperanza, debe erradicarse. Pero la pobreza es un concepto muy relativo; consideramos pobres del mundo a todos los que no son ricos como nosotros.  Además, en nuestro esquema mental la pobreza no se diferencia mucho de la miseria, también debe erradicarse, y hacerlo en nuestra dirección específica de progreso tecnológico y sociedad de consumo. Creo que empezamos a darnos cuenta de que esto es un inmenso error.


B).- El desarrollo para conseguir el cual  queremos ayudar a los pobres del mundo no debe ser el que nosotros concebimos. Nuestra ayuda tiene que empezar por comprender cómo quieren desarrollarse los pobres, cuáles son sus prioridades, para a continuación ayudarlos a conseguirlas. Es decir, tiene que empezar por convivir, escuchar y comprender. Por hacernos pobres con ellos y ver su pobreza desde dentro.


C).- En general, la ayuda al desarrollo funciona en base a proyectos. Pero un proyecto, por su propia naturaleza, tiene una vida efímera. Una mayoría de ellos termina fracasando por falta de continuidad en su mantenimiento y porque el contexto problemático en el que el proyecto se inserta no ha cambiado. Si calculáramos cuánto del dinero invertido en ayuda al desarrollo no cumple con sus objetivos finales nos llevaríamos una sorpresa mayúscula. La ayuda debería funcionar en base a la creación de lazos permanentes con las sociedades y las personas a las que queremos ayudar. En esto han dado un ejemplo de lo que debe hacerse la iglesia católica y otras iglesias cristianas con sus misiones.



D).- El territorio principal sobre el que se vierte la ayuda al desarrollo es, hoy día, el África subsahariana, porque todo el mundo es consciente de la urgencia y gravedad de sus problemas. Pero los organismos que administran la ayuda eluden en lo posible la colaboración con las autoridades de estos países, dado el alto nivel de corrupción imperante. Y por eso mismo intentan mantener el control y la dirección de los proyectos de ayuda.
 Lo malo de esta actitud es que el desarrollo del África subsahariana nunca será posible si no es protagonizado por los propios subsaharianos. Para escándalo de los progresistas, defiendo la tesis de que las instituciones que está mejor preparadas en muchos países subsaharianos para enfrentarse con sus problemas de supervivencia son las Fuerzas Armadas. No sugiero golpes militares. Pero en muchos países, conozco el caso de Mali, el Ejército ocupa más o menos efectivamente el territorio y dispone de la capacidad para construir caminos, abrir pozos, levantar presas pequeñas para acumular agua para el ganado, cosas así. Además está motivado para hacerlo. La colaboración con este tipo de instituciones podría ser más eficaz que la acción a nivel de aldeas y pequeñas comunidades.



E).- Los problemas que enfrentará en este siglo el África subsahariana no tendrán solución sin una emigración masiva de subsaharianos desde sus países de origen hasta Europa. Una parte importante de la ayuda al desarrollo se emplearía mejor atendiendo a estos movimientos migratorios, procurando además que los países de origen saquen de ellos el mayor provecho posible. Ayudarlos, no yendo a ellos para salvarlos, sino trayéndolos para que además nos salven a nosotros.






viernes, 24 de junio de 2011

Se buscan valores sin precio

Charlábamos de lo mal que estaban las cosas. Así fuimos derivando hacia cuestiones cada vez más generales. Yo dije que los humanos teníamos que aceptar que ya no éramos los amos del mundo. Mis dos amigos me miraron con una sombra de desaprobación. “El cerebro humano sigue evolucionando más deprisa que los de otros animales”, dijo uno, “nadie tiene la culpa de eso”. “Muchas especies animales y vegetales han desaparecido porque eran menos aptas que las que predominaron”, dijo el otro, “esto es puro darwinismo, una ley natural que no hay quien se la salte”.

Me callé, porque comprendí que era en vano seguir discutiendo. Empecé a pensar para mis adentros. Vi el fantasma de Fausto detrás del primero de mis amigos: todo lo que sea progreso científico y tecnológico debe estar permitido, porque además es imparable, ese era su mensaje. En cuanto a mi segundo amigo, Hitler estaría de acuerdo con él; si el monstruo creía honestamente que los arios eran una raza superior, ¿de qué culparlo? Actuó según la ley del más fuerte, una ley natural.

 El caso es que mis dos amigos son gente honrada y progresista. Comprendí que los problemas de nuestro mundo no los solucionarán los conocimientos, sino los  valores. ¿Dónde los hemos escondido?

Lo dijo Antonio Machado: "es de necios / confundir valor con precio".