domingo, 9 de enero de 2011

Un parque eólico en Mar Brava

Imagen (Google Earth) del extremo NW de Chiloé, con la bahía de
 Cocotuhé y Mar Brava a la izquierda y la ciudad de Ancud
 a la derecha


 Mar Brava es una playa virgen de 9 km de largo que cubre la mitad central de la bahía de Cocotuhé, dando cara al Pacífico, a 15 kms de Ancud, en el NW de Chiloé. La especial configuración del fondo del océano frente a ella hace que las olas, esas grandes olas de la mar de leva tan frecuentes en aquellas aguas, empiecen a romper a más de 1 milla de la orilla, generando un espectáculo fantástico y bravo, del que procede su nombre. Hoy por hoy es una playa solitaria, en la que se ganan la vida los macheros arrancando las machas de sus finas arenas, y frecuentada solamente por las aves marinas y los cetáceos. Es una de las bellezas de Chiloé, que como muchas otras, está a la espera de su descubrimiento por el turismo. Un recurso natural de la isla, apto para ser explotado juiciosamente por sus habitantes, generando así una riqueza y un trabajo que dependerán de su buena conservación como monumento natural.

La playa de Mar Brava
Ahora pende sobre Mar Brava una amenaza preocupante. Una empresa, Ecopower, ha presentado a las autoridades chilenas responsables de la protección del medio ambiente una solicitud para construir sobre Mar Brava un enorme parque eólico, con vistas a la producción de electricidad utilizando la fuerza del viento. El parque se compone, en su primera fase, de 56 aerogeneradores gigantescos, cada uno de 120 ms de alto y capaz de producir 2 MW de electricidad. Si este parque eólico llega a construirse, la playa de Mar Brava se convertirá en un monstruoso bosque de gigantescos molinos de fibra de carbono, que se verá desde muchos kilómetros a la redonda. Una inmensa fealdad, en absoluta contradicción con los valores de Chiloé, basados en una belleza natural y tranquila. 

Representación sobre una imagen de Google Earth
 (fuente: Ecopower) de cómo quedaría la playa de
Mar Brava tras la implantación del parque eólico
Los términos del problema están llegando a la opinión pública, y la discusión empieza a avivarse. Lo que me gustaría dejar planteados aquí son algunos de los elementos más interesantes de esta discusión, que lo son de  la batalla que puede tener lugar y cuyos componentes estratégicos se están configurando ahora.

En primer lugar está la tremenda fuerza que tienen hoy  los conceptos de  moda, cuyo mensaje,  muchas veces, tiene poco que ver con su contenido de verdad. Vivimos en la época de los medios de comunicación de masas, y como consecuencia de los eslóganes. Energía verde, o renovable, es uno de estos conceptos mágicos, de manera  que todo lo que suene así  tiene que ser bendecido y aceptado. La renovable es una forma de energía que no genera aumento neto del CO2 atmosférico ni necesita petróleo para ser producida. Su implantación forma parte, por lo tanto, del paquete de medidas que se supone pueden salvar al mundo del desastre climático. Como la energía eólica es  verde, cualquier oposición a su implantación se considera herética y rechazable. Pero la realidad no es exactamente así. La energía eólica es hoy por hoy bastante más cara que la de origen térmico (centrales termoeléctricas de carbón o gas), y como la economía no perdona, su implantación no puede ser generalizada y exige una justificación precisa. No hacerlo así puede significar incurrir en errores muy costosos, como es el caso ahora en España, donde en los últimos diez años se procedió a la implantación indiscriminada y cándida de parques de energía eólica y fotovoltaica (España es hoy el tercer país del mundo en implantación de parques eólicos) y ahora el gobierno se ve obligado a subir las tarifas eléctricas en un acumulado que puede llegar al 50% a finales de 2011, y que en buena parte tiene su origen en este aumento indiscriminado de las fuentes verdes de electricidad. De manera que energía eólica sí, pero dentro de un plan cuidadosamente pensado, y desde el convencimiento de que jamás podrá cubrir, no solo por el coste, sino por limitaciones técnicas insalvables, más del 30% de las necesidades de energía eléctrica de un área geográfica determinada. 

El segundo elemento a considerar es que, en las batallas que en estos asuntos se plantean para ganarse a la opinión pública, los mitos vienen acompañados muchas veces por supuestos que son, intencionadamente o no, falsos. Así, se dice que la inversión a realizar en el parque de Mar Brava será de 235 millones de dólares, pero no se compromete quién la va a hacer ni cuándo, ni mucho menos se indica que la mayor parte de este dinero se invertirá fuera de Chiloé, en los aerogeneradores y otros equipos eléctricos necesarios. Mucha gente cree que esta inversión dará trabajo en Chiloé, pero este trabajo será de no más de 80 puestos durante el año de construcción, y de 4 puestos de especialista durante los 20 o 30 años de explotación del proyecto. También creen muchos que esta fuente de energía eléctrica local asegurará el abastecimiento eléctrico de Chiloé, sin saber que, por muy local que sea la fuente, la energía producida alimentará al sistema eléctrico interconectado central, que Chiloé comparte con todo el Chile central, hasta Curicó por el Norte, y circulará por él sin ningún tipo de discriminación geográfica, yendo a parar allí donde haya consumo. Ni conoce la gente que la energía eléctrica que circule por la red que alimenta a Chiloé no podrá contener más de un 30% de energía de origen eólico, y por lo tanto Chiloé seguirá siendo dependiente, en la mayor parte de sus necesidades, de la energía de origen térmico e hidroeléctrico que se produce en el Chile central. Algunos creen, por otra parte, que este parque eólico abaratará la tarifa de la energía eléctrica de consumo, pero eso es sencillamente falso; en todo caso, si toda esta energía eléctrica de origen eólico se destinara íntegramente a Chiloé, y se tuvieran en cuenta sus costes reales de producción, lo que haría probablemente sería encarecer las tarifas.

Aerogeneradores de última generación en un parque eólico
en Nueva Zelanda. Obsérvese su altura en relación
con el arbolado (fuente: Flickr,  Peter Hodge)
Quede pues constancia de que si está justificada, que yo creo que lo está, la implantación de parques eólicos en Chiloé, no es porque estos vayan a aportarle a la isla ventajas comparativas importantes, sino porque la energía eólica, como energía renovable que es, debe  formar parte del portafolio de energías que cubran las necesidades eléctricas de Chile, aunque en un porcentaje que siempre será minoritario,  y porque Chiloé, siendo un territorio sin lugar a dudas ventoso, está obligado a contribuir al esfuerzo colectivo del país por asegurar sus suministros de energía.


Llego así al núcleo central del problema.  No me opongo a la construcción de un parque eólico, pero sí a su localización en una zona, como es la playa de Mar Brava, que constituye un importante recurso natural de Chiloé y que tiene un interés turístico, todo lo cual se vería gravemente amenazado por la implantación de dicho parque. 
Hay muchos sitios en Chiloé donde un parque eólico puede implantarse sin ocasionar daños tan graves a ese recurso natural de Chiloé que es la belleza de sus paisajes y la riqueza de su fauna, claves para un desarrollo turístico que ya está llegando y que es capaz de generar mucho más trabajo y riqueza para Chiloé que los que este parque eólico de Mar Brava va a ser capaz de dar.


Por ello, entiendo que la decisión sobre dónde implantar este parque eólico de Ecopower debe ser estudiada con rigor y sin prisas, mediante lo que en la jerga técnica se llama un Estudio de Impacto Ambiental, que analiza cuidadosamente todos los aspectos del problema y escucha las opiniones de todos los que están interesados en el asunto, muy en particular, en este caso, las de aquellos que representen los intereses más generales y a largo plazo de Chiloé y su sociedad civil.










3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ufff que terrible, un parque eolico...no hay nada como una planta de petroleo o carbon, eso si es vida!! jajaja hay gente q no tiene de que quejarse..

olo dijo...

No ha leído bien mi entrada. Yo no me opongo a la energía eólica, sino a la LOCALIZACIÓN de este parque eólico.

También me opongo, pero no es el tema principal de esta entrada, a la fe ciega en las soluciones tecnológicas para los problemas del mundo. De la crisis energética no nos salvarán las energías verdes, sino la disminución en nuestro consumo de energía per capita. Pero esto no es una cuestión técnica, sino cultural. Si no cambiamos nuestras formas de estar en el mundo, llenaremos todos los espacios libres de la Tierra de parques eólicos y fotovoltaicos y todavía nos faltará energía.

Anónimo dijo...

Amigos .. Tesla se reiria de estos proyectos.