viernes, 7 de octubre de 2011

Chile en lucha por una educación justa

("El Mercurio)

Una movilización social del alcance de la que lleva cinco meses teniendo lugar en Chile es un acontecimiento extraordinario. Para empezar, está promovida y dirigida por los más jóvenes, no solo universitarios, sino también estudiantes de enseñanzas medias, es decir, niños y niñas de trece o catorce años. Además, más del 70% de los chilenos la apoya. Por último, lo que se reivindica es el futuro, nada menos, con todo lo que de generosa tiene esta reivindicación.

Ayer se rompieron las negociaciones que el gobierno chileno había emprendido con una representación muy heterogénea de los movilizados. Respecto a esta ruptura hay que decir dos cosas:

1).- Basta con ver la foto de la mesa de negociación para comprender que llegar a un acuerdo era físicamente imposible. La mesa es diabólicamente alargada, la concurrencia demasiado numerosa, la líder de los estudiantes, Camila Vallejo, se sienta en el centro de la mesa, y el ministro responsable, Bulnes, en el extremo del fondo, casi escondido; me parece una irresponsabilidad del Gobierno haber convocado una reunión así. 
("El Mercurio", modificada con las leyendas)

2).- Las declaraciones del ministro Bulnes a la salida de este fracaso fueron sorprendentes. Vino a decir que “el gobierno no podía aceptar que los más pobres pagaran la educación de los más ricos”, justificando así su negación de una gratuidad amplia de la enseñanza. No creo que Bulnes fuera cínico, sino que para él “los más ricos” son la amplia clase media del país, esa que se ve exprimida  y endeudada por el alto coste de la educación de sus hijos. Porque los verdaderamente ricos, los que detentan la mayoría de la riqueza, esos son tan pocos que para Bulnes, probablemente, no cuentan.

Confío en la sangre fría y la claridad de ideas de los chilenos y por eso creo que esta batalla que ahora termina no es más que el comienzo de una guerra en la que Chile conseguirá ganar lo que pide: una educación de calidad garantizada para todos, sea cual sea su nivel de riqueza.

Respecto a la batalla que ha terminado, creo que la ha perdido el Gobierno, por su torpeza. Unas reivindicaciones detrás de las que estaba la mayoría de la población chilena tenían que haber sido gestionadas directamente por el Presidente, en primerísima fila, liderando con fuerza y no permitiendo que ministros y viceministros tomaran iniciativas no coordinadas y hasta se contradijeran unos a otros.

Estas reivindicaciones jamás podrían ser satisfechas en una negociación con los movilizados, sino mediante iniciativas del Gobierno dirigidas a resolver el fondo del problema, mostrando una clara determinación de moverse en la dirección que los chilenos quieren. Esto el Gobierno no lo ha hecho, y temo que las causas principales hayan sido el miedo, la falta de ideas claras y el fundamentalismo neoliberal.

Por último, ha habido demasiados gases lacrimógenos, cañones de agua, caballos y armaduras. Chile no está ya para esas cosas.

Un amigo chileno me comentaba hace poco tiempo en Ancud: “Piñera prometió muchos cambios, pero hasta ahora lo único que ha cambiado es el horario de verano. Tiene la oportunidad histórica de resolver de una vez el problema de la educación en Chile. Los chilenos lo están esperando. ¡Que no les falle!

Y tenía razón. En las democracias consolidadas, deben ser los gobiernos de derecha los que acometan reformas importantes de izquierdas; solo a ellos se les permitirá. La recíproca es cierta. Este es el camino por el que un país democrático puede avanzar con rapidez hacia el futuro.

jueves, 6 de octubre de 2011

Tristeza

"Esther" (1982) Lucian Freud

Lo queramos aceptar o no, los humanos llevamos el mundo incorporado a nuestro equipaje de caminantes, como un caracol lleva su concha. Quiero decir que el mundo que percibimos es siempre una mezcla entre el que probablemente existe ahí fuera y el que proyectamos desde lo hondo de nosotros mismos. Nuestros sentidos funcionan en una doble dirección: vemos, oímos, sentimos, lo que nos viene desde fuera mezclado con lo que nos sale desde dentro. Esto dificulta pero también enriquece extraordinariamente nuestras vidas.

Un día, sin que te lo esperes, te llega la tristeza, con los mismos pasos y apariencias con que puede llegarte un resfriado. ¿De dónde viene esta tristeza, de dentro o de fuera? Viene de los dos lados, siempre es así, con la tristeza y con todas las emociones, la naturaleza humana es ambivalente, dividida, compleja. Todo lo que somos, hacemos y sentimos tiene siempre una doble causa, interna y externa.

En el caso de la tristeza… nunca sabes cuánto va a acompañarte a lo largo de tu tiempo de vida, pero estás seguro  de que antes o después terminará cansándose y tomará un atajo para acecharte en otra revuelta del camino. Por eso aprietas los dientes o silbas o miras para otro lado, intentando disimular que estás triste. Ya pasará. Y si no pasa pronto, se irá disolviendo poco a poco en melancolía.

martes, 4 de octubre de 2011

La imaginación y la fantasía

Nuestros sentidos sienten, nuestro cerebro percibe esas sensaciones. Estas percepciones, imágenes, olores, sabores, sonidos, tactos, combinaciones de todos ellos y de quién sabe cuántos sentidos más todavía no tipificados, se organizan en nuestra conciencia como  vivencias y a la vez se  almacenan en nuestras memorias como recuerdos.
Una parte de este mecanismo es reversible: nuestro cerebro puede extraer  de las memorias algunos recuerdos para convertirlos en percepciones que no tienen una contrapartida real, porque no hay sensaciones que las respalden. Luego organiza estas percepciones virtuales en vivencias. Este complejo mecanismo por el que somos capaces de crear vivencias nuevas se corresponde bastante estrechamente con lo que llamamos imaginación. Pero en este camino hacia lo irreal  se puede llegar todavía más lejos: es cuando no nos limitamos a recordar percepciones pasadas, sino que creamos percepciones nuevas, que no tienen una base real, integrándolas en extrañas vivencias, como la de un centauro, un dragón alado o cualquier otra rareza mitológica, entre otras muchísimas más, innumerables. Creamos así mundos nuevos, que solo existen en nuestros cerebros, entrando de lleno en el reino de la fantasía.

Si la percepción sensorial  es esencial para vivir con normalidad, no lo son menos la imaginación y la fantasía. En esto, como en casi todo lo que se refiere a lo humano, hay grados, desde la imaginación más desbordante hasta su casi ausencia, desde la fantasía más arrebatadora hasta un realismo que puede llegar a trocarse en aburrimiento angustioso para el que lo padece.

A mí me parece que todo esto es maravilloso, y que la condición humana, con todas sus complejidades, es una selva virgen en la que siempre nos esperan sorpresas.  Pero no solo en lo extraordinario, también en lo cotidiano, la imaginación y la fantasía están a nuestra disposición para ser usadas en  tareas prácticas, y es a ellas a las que quiero referirme. Daré dos recetas:

1).- La imaginación geométrica, contra el insomnio.

Hay noches en que nos es imposible dormir. Para situaciones así suele proponerse el remedio de contar ovejas, que en mi experiencia es el camino más eficaz para que el insomnio se refuerce y llegue uno, simultáneamente, a aborrecer las ovejas. Con la imaginación geométrica lo que se hace es intentar ver la intersección de parejas de figuras geométricas progresivamente más complejas. Empezamos, por ejemplo, con un cuadrado y una recta, ambos  sobre un mismo plano. La recta es mucho más larga que los lados del cuadrado. Situamos la recta en una posición que divida al cuadrado en dos rectángulos iguales. La giramos 45º y lo divide en dos triángulos iguales. Todo esto es claro. Pero ¿qué figuras vamos obteniendo cuando giramos ahora la recta ángulos comprendidos entre 0 y 45º? ¿Podemos imaginarlas, es decir, verlas?

El siguiente paso es, si todavía no nos hemos dormido, pasar al espacio tridimensional. Empezamos imaginando un cilindro vertical y un plano horizontal que lo corta. ¿Qué forma tiene la intersección de ambos? Un círculo, claro. Giramos el conjunto del cilindro con el plano, sin cambiar sus posiciones relativas, en distintas direcciones. La intersección seguirá siendo siempre un círculo. Pero ¿cómo la vemos nosotros? En el caso de que el cilindro esté horizontal y orientado hacia nosotros, como un círculo perfecto. En todos los demás casos, como elipses, hasta que el cilindro esté vertical y el plano coincida con el de nuestros ojos, en que la veremos como un segmento recto.

Volvemos a la situación de partida; si manteniendo ahora el cilindro vertical, inclinamos el plano horizontal un cierto ángulo, la intersección real de ambos ya no será un plano, sino una elipse. Intentamos ver en el espacio las distintas elipses que se forman cuando el ángulo de giro del plano horizontal varía.

Aún más complicado es el caso de las distintas  intersecciones  de un  doble cono invertido, vertical (ver figura), con un plano que empieza siendo horizontal pero se va inclinando. Aquí lo que se genera, según el ángulo de inclinación del plano, son las distintas curvas cónicas: círculo. elipse, parábola e hipérbola. Juguemos con estas estructuras, intentemos verlas en el espacio, y cómo van produciéndose las transformaciones de unas en otras.

(Tomado de IES Fuentenueva)

Siguiendo este método, más antes que después caeremos en un profundo sueño. Imaginar es, en definitiva, ver sin los ojos (también oler sin la nariz, escuchar sin las orejas, etc). El viaje espacial que emprendemos en esta receta equivale a que una madre inexistente nos duerma meciéndonos en sus brazos.

2).- La asociación imaginativa, contra el olvido.

Podemos extraer recuerdos de nuestras memorias para reconstruir vivencias que en su día fueron importantes para nosotros, pero que tenemos ya casi olvidadas. El tiempo las ha erosionado, del sinfín de recuerdos que las formaban solo podemos encontrar unos cuantos, con los que podemos componer solo la parte mínima de un rompecabezas. De lo que se trata aquí es de ir utilizando los recuerdos fragmentarios que vamos encontrando, para atraer otros recuerdos relacionados, hasta componer un cuadro que se aproxime mucho más a la vivencia original, completando casi el rompecabezas.

Pondré como ejemplo de lo que quiero decir uno de mis primeros amores platónicos. Yo no tendría más de ocho años y esta vivencia maravillosa tuvo lugar durante el verano, estando de vacaciones en la playa. Ella era una niña de mi edad, quizá algo mayor que yo, porque mientras más joven eres mayores son las mujeres de las que te enamoras, empezando, cuando no eres casi nadie, por tu madre.  Solo la vi durante Julio y Agosto, en misa los domingos, y solo en la parroquia de Nª Sª del Carmen, porque cuando íbamos a misa al convento de los Capuchinos nunca la encontré. Es decir, no la vi más de cuatro o cinco veces, suficiente para haberme dejado una huella imborrable, aunque erosionable por el tiempo. Jamás hablé con ella, nos limitamos a mirarnos. De todo ello puede deducirse que las vivencias que tuve con ella fueron principalmente imaginativas y hasta fantásticas, aunque tuvieron una base real.

El ejercicio de reconstrucción empieza por ir componiendo cuidadosamente los recuerdos  que pueden recuperarse de las memorias, hasta reconstruir una vivencia esquemática, muy lejos todavía de la plenitud emocional que tuvo.

Empiezo teniendo sus ojos, los rasgos generales de su rostro, su altura, algo mayor que la mía. Su pelo se me aparece como una melena recogida por un lazo celeste. Este arrastra a su vestido, blanco, sin mangas, elegante, recogido por un cinturón que no consigo recordar. Ahora recuerdo el ángulo desde el que yo la observaba, siempre algo detrás de ella, porque a su madre le gustaba ponerse en las primeras filas del templo. Y este recuerdo me trae su belleza aplastante. Ahora veo que su rostro se vuelve y me mira, fijamente, como si ya supiera que yo la observaba. Se me reconstruye como por un milagro la intensidad de la mirada, su profundidad. Salta aquí, como un geiser tranquilo, o como un manantial, la complicidad que compartimos. Dos personas, dos mocosos, en el seno de una multitud, mirándose intensamente. Un milagro. A pesar de todos los años que han pasado, me siento unido a ella por esa mirada.

Ya está aquí la vivencia con toda su carga emocional. Desde ella puedo continuar reconstruyendo todo el paisaje humano. La iglesia, el cura diciendo el sermón o consagrando, la luz específica de aquél templo, el calor, el ruido de los abanicos de las mujeres, la salida del templo al final de la misa, la última mirada intercambiada antes de no vernos nunca más. Todo eso.

Las dos recetillas que acabo de dar se refieren a la imaginación. En cuanto a la fantasía, el asunto es mucho más difícil. Siguiendo con la analogía culinaria, la fantasía es como el merkén, el curry, la sal o la pimienta, cada vivencia exige la cantidad justa para ella, a veces mucha, otras muy poca. En cualquier caso, la fantasía es un componente esencial de la creatividad, indispensable para los científicos, también para los novelistas, todavía más para los poetas, necesaria para todo artista. La fantasía es la partera de los mundos nuevos que van tejiéndose en el enorme tapiz de la historia. Nada menos.

domingo, 2 de octubre de 2011

Resfriado




Todo empieza como si escucharas dentro de ti esos truenos lejanos que anuncian tormenta. Te pica un poco la garganta, enseguida tus mucosas nasales se inflaman y tus ojos lagrimean. Te acuestas y en mitad de la noche te despiertas con la cabeza llena de zumbidos calientes. Sales de la cama y un desequilibrio en tus sentidos te hace vacilar por unos segundos.

Es el resfriado, que llega como lo hacen los pájaros emigrantes o los primeros frios del invierno, señales del rodar del tiempo. Como es domingo y tienes mucha somnolencia, te quedas en la cama. Lees algo, pero sobre todo dormitas. Recuerdas entre nieblas tus resfriados de infancia, eran una fiesta, no ibas al cole y te pasabas el día acostado, leyendo aquellos comics maravillosos del “Capitán Trueno” o “Roberto Alcázar y Pedrín”. Tu mamá no dejaba de estar pendiente de ti, lo que aumentaba mucho la gloria de aquellos momentos. “Ponte el termómetro”, te decía a la vez que te lo alargaba. Tú la mirabas con ese amor de ternerillo que un niño siente hacia su madre, sujetabas bajo tu axila  el depósito de mercurio, sentías su frío sobre tu carne templada por la fiebre. Ese frío, que ahora mismo eres capaz de rememorar con precisión absoluta, estaba lleno de lo que a ti te parecía pureza. Luego ella te preparaba un gran vaso de zumo de naranja, recién exprimidas para ti. Nunca después en tu vida, que ya es larga, has probado zumos de naranja tan buenos como aquéllos.

Tu vida, sí, tan preciosa, quiero decir tan llena de momentos valiosísimos… A lo largo del día, entre sueños febriles, se te van apareciendo personas a las que nunca podrás dejar de querer. Sus miradas, sus sonrisas, a veces hasta el tono de sus voces. Han salido de los pliegues de tu cerebro para hacerte compañía. Te das cuenta en tu principio de delirio de que siguen estando contigo. Piensas en lo simple que puede ser el vivir, en el tesoro que es tu memoria, en lo poco que hace falta para ser feliz, si tú quieres.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Paraguay desde los cielos


Se entiende mejor la marcha de nuestro mundo cuando se lo examina desde sus bordes que metido en su centro. Paraguay, un pais pequeño para las dimensiones americanas y sin salidas al mar, podría considerarse uno de estos extremos del mundo. Ha ido viviendo su historia sin que a nadie le importara demasiado, excepto en la terrible Guerra Grande, cuando en 1865 una Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay), movida desde las sombras por Inglaterra y sus intereses imperiales, arrasó demográficamente al Paraguay a lo largo de una terrible guerra que los paraguayos lucharon con fiereza. Del millón y medio de paraguayos que vivían antes de esta guerra, la sobrevivieron 220.000, de los que solo 30.000 eran hombres. Difícil será encontrar en la historia de América un desastre de esta magnitud. La guerra duró cinco años, hasta 1870. Inglaterra dominaba el mundo y controlaba sus destinos. En la Guerra de Secesión norteamericana, había tomado partido a favor de la Confederación Sureña, para asegurarse el algodón que necesitaba en sus telares; pero ganada esta guerra por los yanquis en 1865, Inglaterra se quedó sin suministros. Necesitaba alternativas, las buscó por todo el mundo, también en Sudamérica. Encontró que las fértiles tierras paraguayas eran adecuadas para convertirlas en un imperio algodonero. Pero Paraguay, como país encerrado en un extremo del mundo, estaba fuera de la influencia del imperialismo económico inglés, que dominaba en Argentina y Brasil. Y se resistía a entrar en su área de influencia, porque con su sistema autárquico le iba bien. De modo que la única manera de conseguir un acceso a los campos paraguayos era la violencia, y fue por eso que Inglaterra  financió y apoyó esta terrible guerra.

La historia, como la vida, es una sucesión de ciclos, interrumpida a veces por una gran revolución. Lo que pasó en el Paraguay de mitad del siglo XIX empieza de alguna manera a repetirse hoy, aunque afortunadamente sin la violencia de una guerra. Vivimos en un mundo que sigue siendo imperialista, donde a un pais pequeño le es difícil trazarse un rumbo que no tenga en cuenta los intereses imperiales. El territorio paraguayo vuelve a ser ahora atractivo para estos intereses, que intentan invadirlo y conquistarlo. Más adelante explicaré por qué y cómo.

Yo nunca sospeché que fuera a interesarme por el Paraguay. Soy español y vivo en Chiloé, una tierra maravillosa y también un extremo del mundo, desde el que es posible observar cómo va navegando éste. No me queda espacio ni tiempo para más afectos. Pero fue durante un vuelo entre Chile y España cuando, al asomarme a la ventanilla justo encima del Paraguay, empecé a descubrir cosas que me parecieron importantes. No he sido capaz de dejarlas a un lado.

Así sucedió:

Siempre que viajo en avión intento hacerlo en una ventanilla alejada de las alas. Me gusta ver la tierra firme  a través de ella,  descubrir sus secretos,  rastrearlos luego en Google Earth para confirmar mis primeras impresiones.  El vuelo que hice el  pasado sábado 24 de septiembre entre Santiago y Madrid se inició a las 13:30 horas chilenas,  con el cruce espectacular sobre las purísimas nieves cordilleranas. Luego sobrevolamos las faldas orientales de los Andes, un paisaje seco y quebrado, donde algunos ríos  que nunca llegarán al mar mueren en cuencas cerradas a las que llaman "salados",  blancos del sodio y el magnesio que la lluvia arrastra hasta ellos desde las montañas.  Después alcanzamos los llanos inacabables del Chaco, en los confines de Bolivia, Paraguay y Brasil. La tarde avanzaba y yo empezaba a sentir somnolencia, pero algo que nunca había visto  me puso en alerta. El suelo, allá abajo, estaba cubierto hasta el horizonte por gigantescas figuras geométricas, rectángulos y rectas, también algunos círculos, trazados todos con la perfección ideal con que los habría imaginado un Euclides. 

¿Qué era aquello? Mi primera impresión me hizo acordarme de las enormes figuras geométricas dibujadas en los suelos peruanos por la cultura Nazca, tan grandes que solo podían abarcarse, por lo tanto comprenderse, desde la altura que alcanza un avión.  Entonces tuve una visión en la que luego no he dejado de pensar: aquellas formas geométricas se me presentaron como producidas por alienígenas, que podrían habían iniciado una invasión de la Tierra y quizá advertían con estos signos a las astronaves que los siguieran como refuerzos. Me fascinó la idea, aún comprendiendo que tenía que ser falsa.

Nada más llegar a Sevilla empecé a investigar este enigma con la ayuda de las herramientas de Google. Primero seguí una pista, la de que se trataba de grandes campos de soja transgénica en la provincia uruguaya de San Pedro, que pronto se reveló falsa.  Al verificar que la posición de las extrañas figuras que yo había visto tenía que estar muchos kilómetros hacia el oeste de dicha provincia, pude situarlas en el Chaco paruguayo, buscarlas por allí y encontrarlas pronto en la foto satelital del Google Earth. Descubrí enseguida  que se trataba de gigantescas explotaciones ganaderas, de un tamaño y una tecnología insospechados por mí hasta entonces. 

Presento en esta entrada los hallazgos que he hecho sobre el tema, que me parecen interesantes. Los resumo en que la mitad NW del Paraguay está siendo transformada radicalmente por la macroganadería, y la mitad SE por la soja transgénica. En lo único que acerté cuando divisé desde el avión las extrañas estructuras geométricas fue en la asunción más imaginativa, asignarles un origen alienígena. Porque alienígenas son las máquinas que están invadiendo Paraguay, en el sentido de que van a cambiar radicalmente las vidas y los destinos de los paraguayos sin que tengan nada que ver con ellos. Probablemente tan alienígenas como aquellos españoles que con sus armaduras, arcabuces y caballos, invadieron en el siglo XVI la América de los pueblos originarios, cambiando dramáticamente sus destinos.

Como entonces, estas acciones alienígenas representan hoy para los paraguayos más riesgos que oportunidades, y mi entrada va dedicada a ayudarlos en lo posible a superarlos.


(1).- Las misteriosas estructuras puestas sobre el mapa.
Los cinco fotogramas de Google Earth que siguen revelan la posición y naturaleza de las estructuras geométricas en cuestión. Cliquearlos con el botón izquierdo del ratón para verlos con mayor aumento.



Figura 1.  La línea que en principio estimé como la del vuelo entre Santiago y Fortaleza, en la costa brasileña, es la roja que, con una longitud de 4.500 Kms, cruza el mapa de Sudamérica desde el SW al NE. Para ello me basé en los planes de vuelo del piloto y en lo que se veía en las pantallas geolocalizadoras que estos aviones llevan en la cabina de pasajeros.
Me equivoqué en unos 100 km hacia el Este, como pude comprobar cuando ya había identificado en Google Earth las extrañas estructuras geométricas. El polígono amarillo marca las fronteras del Paraguay.




Figura 2. Además de la línea roja y el polígono amarillo de la Fig.1, se dibuja dentro de este último un polígono rojo que encierra una de las estructuras geométricas observadas más característica.
La línea estimada de vuelo (roja) divide el Paraguay en dos partes aproximadamente iguales. La situada al NW corresponde aproximadamente al Chaco, y la situada al SE a bosques y llanuras agrícolas muy fértiles surcadas por algunos grandes ríos.




Figura 3.
El polígono rojo del fotograma anterior se amplía aquí a la resolución que tendría cuando visto desde una altura de 60Km. La superficie total del polígono es de unas 5800 Km2, equivalente al 1,4% de la superficie total de Paraguay, lo que da idea de sus enormes dimensiones.
Está lleno de las estructuras geométricas, que aquí empiezan a verse como grandes potreros de explotaciones macroganaderas.





Figura 4.- Fotograma de una porción central de la Figura 3, con la resolución que tendría cuando visto desde una altura de 16 km.  
Los grandes potreros rectangulares se han construido aprovechando todo el espacio útil. Puede verse cómo se ha dejado un angosto corredor entre un grupo superior y otro inferior de potreros, para dejar paso a un río con muchos meandros.

Todo el suelo de los potreros estuvo cubierto en su día, como el resto del Chaco, por bosques y matorral espeso que han sido quemados y sus restos eliminados con grandes bulldozers.



Figura 5.- Ampliación de la parte superior de la Figura 4, correspondiente a una altura de vuelo de 8 km, próxima a la altura real de vuelo de mi avión.  Aquí se ven cuatro grandes potreros, tres de ellos prácticamente iguales, de 1400 Has cada uno, integrado a su vez  por seis potreros más pequeños, con una zona de arbolado y un abrevadero en sus centros. El único rastro del antiguo paisaje son los cursos de algunos riachuelos.




Esta aventura que está teniendo lugar en el Chaco paraguayo pretende sustituir el paisaje y los ecosistemas naturales por una macroganadería extensiva. Las leyes paraguayas obligan a que los macroganaderos respeten en su estado de bosque y matorral originales el 25% del suelo ocupado, pero aún suponiendo que este mandato se cumpla, el resultado será el que aparece en la Figura 3: una transformación brutal e irreversible del paisaje, cuyas consecuencias son impredecibles.
Me va a ser difícil olvidar estas imágenes. Cada uno de esos rectángulos blancuzcos de ecosistemas destrozados y pastos secos me parece la huella que ha dejado en el suelo del Chaco un zapatón de la tropa de alienígenas que lo ha invadido.


2).- Paraguay y su proceso de modernización.


Las peores mentiras son las verdades a medias. Vivimos hoy en un mundo de cifras trucadas en cuanto a que no representan toda la realidad que las subyace. La mayoría de estos indicadores, siendo ciertos en su detalle, son una tremenda estafa en sus consecuencias. Si uno lee sobre el Paraguay actualse encuentra con uno de los países latinoamericanos que está progresando más rápidamente. Su crecimiento económico, sostenido a lo largo de 30 años, ha sido el más alto de América Latina, con una tasa anual media para este largo período del 7,2%. Cualquier otra cifra que se mire es abrumadoramente brillante. En el año 2010, el PIB uruguayo creció  el 15%. Más de la mitad de este crecimiento procede del desarrollo agrícola y ganadero. La soja constituye hoy el 42% de las exportaciones del Paraguay, que se ha convertido en el 4º productor mundial de este grano, pese a ser un país de tamaño relativamente pequeño. En cuanto a la carne bovina, Paraguay es el 9º exportador mundial.

¿Qué está pasando realmente en el Paraguay?  Quizá pueda resumirse afirmando que lo social y lo económico marchan por caminos distintos. Siendo un país con algo más de 400.000 km2 y unos 6 millones de habitantes, disponiendo de suelos muy fértiles y un clima favorable, allí no debería existir la pobreza, que sin embargo afecta a un 40% de la población y no muestra tendencia a disminuir. Durante siglos esta pobreza fue consecuencia del subdesarrollo heredado del largo período colonial bajo dominio español. Pero la pobreza de ahora es diferente, casi podría decirse que se está produciendo una nueva Conquista del país, esta vez a manos de ese capitalismo globalizado y ambicioso que pugna hoy por el dominio del mundo. El 40% de los paraguayos son campesinos tradicionales y se están viendo forzados a abandonar sus tierras en manos del Agribusiness, un conglomerado de grandes empresas multinacionales con grandes propietarios locales,   que tiene ya muy avanzado el proceso de convertir la agricultura del país a un modo de producción hipercapitalista.

La tierra paraguaya está dividida por la Naturaleza en dos mitades bien distintas, cada una con un potencial agrícola diferente. El Noroeste, llamado Paraguay Occidental, muy poco poblado, constituido por el Chaco, es una región llana con pocas precipitaciones y suelos fértiles, apta para el desarrollo de la ganadería extensiva y para los cultivos de sorgo destinados a la producción de biocombustibles (etanol). El Sureste, o Paraguay Oriental, donde vive más del 90% de la población, es una región de excelente climatología y suelos muy fértiles, donde se está produciendo una concentración de la propiedad agrícola en grandes fundos dedicados al cultivo de la soja transgénica.

La acción del capitalismo avanzado en el Paraguay Occidental consiste, por el momento, en hacerse con unas tierras que en buena parte siguen siendo propiedad de los escasos amerindios que habitan esta región, los Ayoreos, para desarrollar en ellas la ganadería extensiva, destruyendo irreversiblemente los bosques y el matorral chaqueño para construir gigantescos potreros en los que paste con alta eficiencia económica el ganado vacuno. Más adelante, cuando los precios de mercado de los biocombustibles sean más favorables, es posible que desarrollen también el cultivo de sorgo para usarlo en la producción de bioetanol.

 Y su acción en el Paraguay Oriental consiste en el cultivo a gran escala de la Soja transgénica, usando técnicas muy eficientes que hagan innecesario el trabajo de los campesinos tradicionales, que constituyen el 40% de la población paraguaya. Los componentes de este proceso son:
1).- Insumos sofisticados (semillas transgénicas portadoras de nuevas capacidades biológicas, plaguicidas y herbicidas potentes, intensa fertilización química), controlados por grandes empresas globalizadas, de las que Monsanto es en Paraguay un actor principal, productor de las semillas transgénicas.
2).- Mecanización y automación muy acusadas, que reducen drásticamente las necesidades de mano de obra y fuerzan a los pequeños campesinos tradicionales a emigrar a las ciudades, o mejor dicho, a sus periferias lumpenproletarizadas.
3).- Elevada productividad agrícola, que resulta en producciones excedentarias que tienen que ser exportadas. En realidad, todo el diseño estratégico es el de producir para exportar, habiendo quedado el Paraguay reducido a suministrar un factor de la producción, tierra fértil, a cambio de unos impuestos que alimentan a un estado dependiente y débil y que para el Agribusiness resulta  en costes muy bajos, por eso están allí.
4).- Las empresas que controlan la exportación son, de nuevo, grandes multinacionales que gestionan los mercados globales de materias primas agrícolas, y venden la soja o la carne paraguayas en la Unión Europea, China o allí donde el precio sea más favorable.

 Resulta así que una nación soberana como el Paraguay corre el riesgo de verse expropiada de su recurso más importante, la tierra muy fértil del Paraguay Oriental y las grandes extensiones suficientemente fértiles y hasta ahora sin explotar del Paraguay Occidental. Esta expropiación, de consumarse, arrinconará a los paraguayos en ciudades que no serán sino aglomeraciones urbanas sometidas a las reglas y órdenes del nuevo imperialismo consumista. Generando así una sociedad débil, inerme ante las presiones de los poderes globalizados, que caminará de crisis en crisis según sean los designios de estos.

Las consecuencias serán todavía peores para los más pobres, que en el Paraguay son casi la mitad del país. Ese 40% de la población paraguaya que todavía es campesina, está abandonando el campo, empujada por los plantadores de soja transgénica. Esto no solo les supone un penoso desarraigo cultural, sino que no les deja otro futuro que la lumpenproletarización en los villalatas anexos a las ciudades, o la emigración con la etiqueta de mano de obra no cualificada.

3).- Los riesgos derivados de la provocación que la Tecnociencia hace   a “ lo que saca de lo oculto”.

Lo que está aconteciendo en el Paraguay muestra, en toda su gravedad, la provocación que la Tecnociencia hace a esa Naturaleza a la que ayuda “a salir de lo oculto”, a la que aludía el filósofo Heidegger como el más grave peligro asociado a las innovaciones tecnológicas. Hay dos provocaciones distintas a considerar:
A).- En el Paraguay Oriental, la fértil región comprendida entre los ríos Paraguay y Paraná donde se concentra casi el total de la población y la mitad de la superficie cultivable del país, se está llevando a cabo un experimento a gran escala del que desconocemos muchos riesgos. Se trata del cultivo de la soja transgénica. Sus semillas son quimeras genéticas que incorporan al DNA de la soja otros DNA exógenos, portadores de importantes ventajas selectivas. Estas quimeras no han existido nunca antes en la naturaleza, con lo que es imposible prever las consecuencias ecológicas de su introducción masiva en el ecosistema. En el caso de la soja, la nueva propiedad introducida es la resistencia de las plantas de soja a un herbicida artificial muy potente, el Glifosato. El cultivo de soja transgénica resistente al Glifosato permite introducir como una práctica esencial el tratamiento de los campos de soja con grandes cantidades de este herbicida, que eliminará todas las mlalas hierbas sin afectar a las plantas de soja, aumentando mucho la productividad de ésta. Al Glifosato se le añaden otros plaguicidas capaces de eliminar insectos y otros animales u hongos deletéreos para el cultivo. De este modo los cultivos de soja quedan convertidos en campos de una batalla química en la que los humanos favorecen a las plantas de soja frente a todos sus competidores naturales.
Los científicos han comprobado que la molécula de Glifosato se descompone con relativa rapidez en el terreno, pero desconocemos qué efectos biológicos pueden tener productos de esta descomposición que, ya sin capacidad herbicida, sean más estables pero tengan todavia alguna actividad biológica desconocida.
Por otra parte, en muchos campos del Paraguay Oriental son todavía vecinos los plantadores de soja y los pequeños campesionos que practican los cultivos polivalentes tradicionales. Estos pequeños campesinos ven sometidos sus cultivos, sus animales, sus hijos y hasta ellos mismos, a la contaminación por el Glifosato y los plaguicidas usados en grandes cantidades por los sojeros. Las aguas se contaminan también de estos productos, los ecosistemas vegetales naturales se empobrecen por la acción incontrolada del Glifosato y otros biotóxicos. Hay insistentes quejas de que los niños padecen alergias y malformaciones que antes no existían. Por esta y otras razones muchos pequeños campesinos están abandonando el Paraguay Oriental. En definitiva, con la implantación masiva de campos de soja transgénica se está provocando a la naturaleza para que manifieste otros efectos del Glifosato distintos a los que nuestros tecnocientíficos habían previsto. ¿A quién responsabilizaremos de unas posibles consecuencias desfavorables?

B).-  En el Chaco paraguayo se está procediendo a una deforestación masiva, sustituyendo el bosque y el matorral chaqueños por potreros en los que se dejan crecer pastos herbáceos para alimentar cientos de miles de cabezas de ganado vacuno. La ley paraguaya obliga a no deforestar más del 75% del terreno transformado a la ganadería, pero este es un porcentaje elevadísimo, que además está siendo sobrepasado. Este proceso está teniendo lugar a un ritmo brutal, en horas, días, escasos años, sin tiempo para observar los posibles efectos deletéreos sobre el ecosistema. Algunas consecuencias nefastas pueden darse ya por ciertas. Así, la importante masa de bosques chaqueños venía cumpliendo un papel significativo, a escala planetaria, en la reducción del CO2 atmosférico y sus efectos invernadero, pero la capacidad regeneradora de la hierba de los pastizales es mucho menor que la de los bosques; además, el ganado vacuno que está desplazando al bosque chaqueño produce mucho metano, uno de los gases atmosféricos con efecto invernadero más acusado.
Otra consecuencia de la deforestación del Chaco paraguayo es de naturaleza antropológica, el etnocidio al que están siendo sometidos los Ayoreos, amerindios que habían venido siendo los habitantes humanos de estos bosques inmensos, tanto en el Paraguay como en el Chaco boliviano. Esta es ya una más de las tragedias a las que siguen estando sometidos los pueblos originarios de América.


 4).- El marco global en el que los problemas del Paraguay están teniendo lugar.

Aunque el tema que es objeto de esta entrada ofrece muchas más enseñanzas, no tengo yo la autoridad ni el tiempo ni el espacio necesarios para desarrollarlo aquí in extenso. Me limitaré a señalar brevemente algunos otros aspectos destacables.

4.1).- El acelerado proceso de urbanización a que se ve sometido el mundo entero, está convirtiendo las ciudades en prisiones donde los humanos viven como rehenes de un capitalismo financiero que, apoyándose en la Tecnociencia,  está cada vez más al servicio de sus propios intereses comerciales.

 El Paraguay actual es un buen ejemplo de las consecuencias de un proceso deshumanizado de urbanización que, iniciado en Europa con la Revolución Industrial a finales del S. XVIII, terminará alcanzando los lugares más remotos de la Tierra.

Paraguay es todavía un país con un 40% de población rural, el nivel más alto en toda América con la excepción de los pequeños paises centroamericanos y del Caribe.

Desde los tiempos de Dickens, que describió magistralmente las condiciones miserables de vida de las poblaciones rurales recien emigradas a las ciudades industriales inglesas en el siglo XIX, sabemos que este proceso de abandonar el campo para integrarse en la ciudad es doloroso e irreversible. España vivió una de estas oleadas de urbanización en los 1970s, y yo pude ser testigo de la tragedia que para muchos campesinos maduros fue esta pérdida de sus raices, y del crecimiento en el desarraigo urbano que supuso para muchos jóvenes. Todo ello, ¿para qué? ¿Acaso son más felices los ciudadanos de hoy que sus abuelos y bisabuelos que todavía vivían en el campo? El chiste de Andy Singer  que sigue pone de manifiesto el sarcasmo tristemente circular del modo de vida urbano.

Traducción de los textos:
"CONDUCIR PARA TRABAJAR / TRABAJAR PARA CONDUCIR"
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"Odio conducir, pero necesito un coche para llegar a mi trabajo"
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"Odio mi trabajo, pero tengo que pagar los plazos del crédito
que me dieron para comprar el coche"


El proceso de abandono del campo para refugiarse en las ciudades, huyendo del hambre, la enfermedad y la guerra, está teniendo lugar hoy, de forma muy vigorosa, en todo el mundo pobre. Pero abandonar el campo es rendirse a la tecnología, lo que supone un grave riesgo.
¿Dónde está el riesgo? Cuando el nivel de urbanización en un país secundario de tamaño medio, como puede ser el Paraguay, alcanza una masa crítica, sus habitantes tienen prácticamente perdida la batalla por la independencia. Una ciudad, tanto más cuanto más grande sea, es rehén del sistema tecnoeconómico dominante, dificilmente puede permitirse la más mínima libertad transformadora.

El Paraguay está siendo desposeído de sus medios naturales de vida, de su campo fértil y seguro, del que se están apropiando intereses foráneos, que consideran ese campo como un recurso más, al que abandonarán cuando esté completamente agotado. Para entonces los paraguayos estarán concentrados en ciudades o habrán tenido que abandonar su país. Estas ciudades no serán sino centros de consumo y reservas de mano de obra barata, sin ninguna capacidad de decidir sobre su futuro.

Este proceso está teniendo lugar con mucha fuerza en todo el mundo. El capitalismo financiero con su brazo tecnológico asegurará la supervivencia de todos nosotros siempre que no sea necesaria una guerra, que solo podrá concebirse como una poda de todo el material humano que sobre. Pero la superviviencia, de serlo,  lo será encerrados en grandes ciudades, sometidos allí a las crisis que desde el fondo irracional de ese capitalismo tecnocrático en el poder se vayan produciendo. Prisioneros con juguetes rotos, ese es el destino que nos espera.


¿Estará el Paraguay a tiempo de mantener su independencia, es decir, su libertad? Quizá. Un caso parecido es el de Chiloé, del que me gustaría hablar en otro momento.

4.2).- La debilidad de las democracias.

Que lo es de los ciudadanos y sus políticos.
Los ciudadanos, casi todos encerrados en megalópolis, no están bien informados, por el contrario, están más alienados que nunca, enterrados bajo montones de información irrelevante, a modo de gigantesco ruido de fondo (como el que nunca dejamos de oir en las grandes ciudades, que se hace más patente en el silencio de la noche). Sencillamente, los ciudadanos no disponen de criterios para votar por un futuro mejor.
Sus políticos son demasiado débiles. Están arrinconados por el poder de un dinero que ha escapado a su control.
Enfrente tienen a unos capitalistas y unos tecnócratas resueltos. Los primeros cortoplacistas. Los segundos, ocupados solo en el control de detalles técnicos de sistemas que son demasiado complejos y contraintuitivos.

Se está imponiendo la combinación de tecnocracia comunista con cortoplacismo especulativo capitalista. El dinero y las soluciones tecnológicas, siempre incompletos, están al mando del navío espacial Tierra.

4.3).- La falacia de la lucha contra el hambre.

Se dice, y es cierto, que si se quiere enfrentar con éxito el problema de la superpoblación mundial, que alcanzará su climax a mitad del siglo XXI, hay que intensificar muchísimo la producción de alimentos. Y que para esto hay que ir a una agricultura hipertecnificada, convirtiendo todos los terrenos fértiles del mundo en una inmensa factoria.
Esto justificaría iniciativas como las que se están tomando en Paraguay respecto a la soja transgénica y la conversión del Chaco en pastizales.
Pero hay una gran falacia de por medio.
Toda la revolución agraria que se pretende imponer al Paraguay no tiene otro fin, directo o indirecto, que producir carne y biofuel para los ricos (y los que van llegando a serlo). No va destinada a resolver el problema del hambre, sino a hacer buenos negocios.
Para resolver el problema del hambre en el mundo, a lo mejor bastaría con que nos hiciéramos todos vegetarianos.

Lamentablemente, aquí tengo que terminar. Esta entrada no puede ser ya más larga, esa es la muerte de un blog tan efímero y espumoso como el mío. Se me han quedado en el tintero electrónico algunos temas en los que me habría gustado profundizar. Me limitaré a mencionarlos, quizá pueda tratarlos, con inspiración y tiempo, en alguna entrada futura. Ahí van:
a).- Todos los que nos sentimos jóvenes de espíritu,  lo seamos o no de edad, tenemos la obligación de preocuparnos por el futuro del mundo. La pregunta más práctica que tendríamos que hacernos es acerca de la posibilidad de una III Guerra Mundial. Es decir, acerca de los caminos que hay que seguir para impedir que eso pueda ocurrir.
b).- ¿En qué medida el Sur de Chile, y más en particular Chiloé, como sociedades campesinas que son, comparten ya las amenazas que penden sobre el Paraguay, o pueden llegar a compartirlas? ¿Qué podemos hacer para neutralizar esas amenazas?
c).- Y ¿en qué medida una sociedad muy urbanizada como la de España, tiene todavía salvación?
d).- ¿Hay alguien humano a los mandos del mundo? ¿O gobierna nuestros rumbos un piloto automático, sin alma ni cerebro?

Una joven Ayoreo


P.S.:

Aunque critico al capitalismo codicioso y a la tecnocracia irresponsable, que cada día tienen más poder, no siento ningún rencor hacia los humanos a los que les ha tocado el papel de capitalistas o tecnócratas. Tampoco compasión. Siento la esperanza de que se den cuenta de que están equivocados, o por lo menos de que sean capaces de escuchar las voces de los hombres y mujeres del mundo cuando sufren, que es cuando suelen decirse las verdades. Y luego, que actúen en consecuencia.
En el viaje que ha dado origen a esta entrada, poco después de cruzar la cordillera, ya sobre la puna argentina, me acordé de que en Jujuy hay dos misioneros claretianos que son de Sevilla y hasta hermanos de un buen amigo mío. Se trata de Pedro Olmedo, obispo de Humahuaca, y Jesús Olmedo, párroco de La Quiaca, en la frontera boliviana.
Jesús es un torbellino revolucionario, en un sentido totalmente evangélico. Algunos años se ha crucificado simbólicamente en la plaza para protestar por las condiciones de extrema necesidad en que vive el pueblo al que sirve. Merece la pena escuchar lo que dice en el AUDIO 2 JESUS OLMEDO de una entrevista radiofónica,  acerca del capitalismo actual. Lo compara con el demonio, nada menos, más aún, afirma que es el mismísimo demonio.bíblico, el de siempre, con un traje adaptado a los tiempos. ¿Y si tuviera razón?