jueves, 21 de febrero de 2013

Mi madre

Ayer murió mi madre. Tenía 98 años y más que morir fue quedándose dormida poco a poco. Hacía ya tiempo que me había dicho que si alcanzó una edad tan avanzada fue gracias a su sentido del humor. Su padre era de Cádiz y ella tenía, en efecto, ese fino sentido del humor de los gaditanos, que empieza por verse a uno mismo desde fuera. Viéndote así, como uno más entre muchos, comprendes que la vida, tu vida, está llena de quiebros divertidos, de sorpresas y pequeñas miserias que  no deberías tomarte nunca demasiado en serio. Es un humor compasivo y solidario, humilde y sonriente, sin estridencias. 

Esta foto iluminada por un artista era lo
que se hacía en los 1930s, cuando no solo
no existía, sino que ni siquiera se imaginaba
la posibilidad técnica de un Photoshop.
Me confesó hace unos meses que ya no le importaba demasiado la muerte, que solo le temía al sufrimiento que pudiera acompañarla, del que ella, por cierto, se libró. "De hecho quisiera morirme ya, para reunirme con tu padre", me dijo, "que me estará esperando". Entonces le brillaron los ojos traviesos y cambió el rumbo. "Aunque quién sabe", continuó, "allí arriba puede haberlo conquistado otra ... el pobre lleva veinte años esperándome... pero si es así... ¡tiraré de él!...". Y sonrió, mi vieja y querida madre no hizo más que quebrar ligeramente el gesto mientras le brillaban de picardía sus ojos.

En los últimos meses había perdido mucha memoria del corto plazo, como le pasa a los sabios distraidos de los cuentos. Pero como compensación su memoria del largo plazo, de toda una vida, se había agudizado. Me gustaba provocarla para que me contara cosas de su infancia, de su juventud o de la mía. Veía ya mal, le aburría la televisión y le cansaba leer, de manera que te la encontrabas frecuentemente canturreando muchas de sus canciones más entrañables. Mi última conversación con ella, hace pocos días, fue una de las más sorprendentes de mi vida. Estaba cansada, vocalizaba con dificultad, me costaba mucho entenderla, nuestro intento de conversación se extinguía. Entonces tuve una inspiración que seguramente me llegó de ella: empecé a cantarle una de sus viejas canciones, esa que se llama "Y sin embargo te quiero" y que Conchita Piquer cantaba con éxito cuando mi madre era joven . Ocurrió un milagro. Mi madre se transformó, llena de vida cantaba conmigo y entre los dos íbamos reconstruyendo unas letras que teníamos casi olvidadas, yo más que ella. Luego cantamos el pasodoble "Francisco Alegre" de Juanita Reina,  la "Campanera" de Joselito y algunos fandangos de Huelva. ¡Diablos!, aquello fue toda una fiesta, casi sudábamos y sonreíamos como si nos estuviéramos hartando de bailar.

Al evocar la memoria de mi madre, me es imposible dejar atrás la de mi padre, porque ella lo quiso más que a nadie. Se conocieron cuando tenían cinco años y permanecieron juntos como una collera de tórtolas más o menos enamoradas hasta que él murió en 1.992, excepto durante los tres años de Guerra Civil (1.936-1.939), que mi padre pasó en el frente y mi madre como enfermera en Sevilla, todavía solteros los dos. Mencionaré brevemente esta experiencia tan dura. Mi padre terminó Medicina en el verano de 1936, justo cuando estalló la guerra, e inmediatamente fue movilizado como médico de una batería de artillería, destino en el que pasó los tres años de enfrentamientos terribles entre españoles. Algún día contaré lo que él me contó y me enseñó, pues siendo yo un hombre me llevó a muchos de los lugares donde había pasado dificultades y me los mostró en detalle, narrándome lo acontecido. Él me decía que no habiendo dejado nunca el frente de combate, "no he disparado ni un solo tiro, solo he curado heridas o salvado vidas". Como muchos otros españoles, mi padre era un hombre desengañado de la política que tenía familiares muy queridos en los dos bandos de aquella pelea a muerte entre hermanos, de la que él salió con una carga todavía mayor de escepticismo. Mi padre y mi madre se adoraron siempre, tanto que cuando mi padre murió mi madre se negó durante los restantes veinte años de su vida a dejar su casa, es decir, sus recuerdos y costumbres, para irse a vivir con alguno de sus hijos.

Es una ley natural que la primera mujer de la que se enamoran muchos varones es su madre. Ese fue mi caso. Pero mi madre fue siempre para mí  un remanso de aguas tranquilas en el discurrir tumultuoso de la vida de un niño y luego un joven. Me dio lo más preciado que un hombre puede recibir de una mujer, complicidad, que implica a su vez comprensión y tolerancia. Mi madre fue la confidente de casi todas mis pequeñas aventuras y desventuras. Hacía por demostrar, como casi todas las madres, una fe ilimitada en mí. Yo fui un niño bastante cándido. Cuando en aquella España de mi infancia obsesionada con el miedo a lo sexual mis educadores se empeñaron en convencerme de que a los bebés los traían las cigueñas de Paris, yo los creí firmemente. Y un día, yendo los dos por la calle, mi mano apretada a la de ella, voló una cigueña por encima nuestra y yo ví, juro que lo vi, el hatillo con un niño recién nacido afianzado por sus largas patas de pájaro. Se lo dije a mi madre muy excitado y ella calló y sonrió, no me engañó pero tampoco me desveló la verdad, dejó el secreto en el aire para que yo lo descubriera por mí mismo cuando llegara mi hora. Otro día, siendo yo todavía un niño muy pequeño pero ya muy curiosón, me escondí debajo de una cama en el dormitorio de un montón de muchachas que vivían en nuestra casa de la playa. Mi plan era perfecto, ellas habían ido a bañarse al mar, cuando volvieran tendrían que desnudarse para vestirse y yo exploraría allí escondido lo que para mí eran sus secretos de mujer. Todo transcurrió como planeado hasta que ellas, cuatro o cinco eran, estaban en cueros delante de mi escondrijo. En ese momento crítico que debería haber sido el de la culminación de mis esfuerzos, a mí empezó a remorderme ferozmente la conciencia: lo que yo estaba haciendo no era bueno, así lo sentí con una vehemencia que pudo conmigo. Salí de bajo la cama como un enano loco, atravesé la habitación hasta la puerta asustando a aquellas muchachas y haciéndolas chillar, pues no sabían qué era aquella suerte de extraño zorro que pasaba veloz a la altura de sus pantorrillas. ¿Y hacia dónde corrí yo? A esconder la cabeza como un avestruz en las faldas de mi madre. Le conté de pe a pa lo que me había pasado, incluyendo la premeditación alevosa de mi plan, y ella le quitó importancia, me dijo que no pasaba nada pero que no lo hiciera más. Además se encargó de que ninguna de aquellas muchachas se burlara de mí o me riñera, y lo hizo sin que yo pudiera sospechar que lo estaba haciendo.



Así era mi madre, así fue siempre. Paciente, prudente, inteligente, sensible y sobriamente cariñosa. Apenas me besó, no le gustaban los besos, pero me dio mucha ternura. Era además muy guapa, tenía una belleza tranquila y profunda, ya lo he dicho, como un remanso de aguas mansas, como una laguna escondida en la maraña de un bosque tan poderoso y profundo como los que uno puede encontrarse en Chiloé






Además era una mujer muy inteligente, pero con una inteligencia natural, nada pretenciosa. Le gustaba observar a los demás como el mejor novelista, sus juicios sobre las personas y sus anticipaciones sobre los conflictos que la gente enfrentaba solían ser certeros. Sin haber tenido una educación artística, su sensibilidad lo era plenamente. Le gustaba mucho dibujar, expresaba sus emociones mediante unos dibujos ingenuos en los que ponía de manifiesto su amor por la naturaleza, nuestros compañeros animales y los niños. A mí, cuando siendo yo casi abuelo y estando en la culminación de mi carrera profesional me tocó desempeñar un trabajo bastante difícil y alienante, me regaló un dibujo hecho expresamente para mí, para que lo colgara en la pared de mi despacho. Representaba un grupo de cuatro gorriones retozando en un bosquecillo. Y puedo asegurar que dentro de aquel despacho que muchas veces estaba lleno de tensiones, yo miraba su dibujo y se transformaba en un instante para mí en una ventana que me sacaba de aquel ambiente hostil y me llevaba hasta mi infancia, hasta mi mundo de fantasías y cariños, donde mi mamá me estaría esperando siempre. Eso nunca se lo agradecí suficientemente, entre otras razones porque era imposible hacerlo, no había nada que agradecer cuando lo que allí había era solamente amor.


Así era mi madre. Se nos fue casi sin que nos diéramos cuenta, sin ruido, como si se estuviera sumergiendo muy lentamente en sus dulces sueños, cada día un poco más cerca de su esposo siempre añorado. Sus hijos, nietos y biznietos la echaremos de menos, pero sobre todo la tendremos siempre presente como esa fuerza tranquila y sabia, dulce y segura, que siempre fue.

martes, 19 de febrero de 2013

España y los conejos

Han pasado tres días desde que he vuelto a España y ya estoy aburrido de la banalidad política y mediática patente en mi país. Dos periódicos importantes, “El Pais” y “El Mundo”, además de políticos de todas las tendencias, se ocupan obsesivamente del último escándalo revelado a la prensa por un delator anónimo, miles de grabaciones y filmaciones que una agencia de detectives, Método 3, ha hecho a políticos y famosos de todos los pelajes durante años. Pocas semanas antes, la prensa y la clase política han estado centradas en otro escándalo, la filtración por otro delator anónimo de supuestos asientos de la contabilidad B (así se llama a la fiscalmente opaca) del Partido Popular, llevada durante años por el que fue tesorero del mismo, un tal Bárcenas, algunos de cuyos datos parecen incriminar a figuras importantes de este partido.


Mientras tanto, la evolución de la crisis económica y social, que es el problema más importante que tiene nuestro pais, no alcanza ni de lejos el mismo interés mediático. Este mediodía se ha quemado a lo bonzo una mujer de 47 años dentro de una sucursal bancaria de Castellón. Tiene tres hijos a su cargo, carece de trabajo y el banco iba a desahuciarla de su casa por impago de deudas. Ha sido ingresada con quemaduras de carácter muy grave en un hospital. Pues bien,  a esta hora de lo noche española, 23:30, “El Pais” ni siguiera publica la noticia en su portada web, mientras que “El Mundo” y “ABC” lo hacen en un lugar muy secundario respecto al que ocupan las últimas noticias de los asuntos “Método 3” y “Bárcenas”.

¿Qué está pasando en España? Creo que podría hablarse de varios fenómenos superpuestos:

1).- La clase política (así se llaman los políticos a sí mismos, revelando que se han constituido en una casta con intereses particulares) no está en general a la altura de la situación que atraviesa el país. Aunque existan excepciones notables, muchos políticos que no tienen ahora el poder se ocupan en operaciones de acoso y derribo de otros políticos que sí lo tienen en este momento. Este ha sido su deporte preferido desde que se instauró en España, en 1977, la democracia postfranquista. Muchos políticos creen que las elecciones no hay que ganarlas convenciendo a los votantes, sino torpedeando a los adversarios.

2).- Parte de la prensa más importante “amarillea” desde hace tiempo con intensidad creciente. Con filtraciones anónimas construyen escándalos que afectan gravemente la honorabilidad de los políticos así señalados. Lo hacen antes de que los jueces puedan investigar estos asuntos con garantías suficientes de ecuanimidad, aplicando ese refrán español tan castizo y tan triste, “calumnia que algo queda”.

3).- En la democracia posfranquista española ha habido desde que se instauró en 1977 y persisten en el momento actual incluso agravados, dos enfrentamientos políticos bien distintos: el de la Izquierda contra la Derecha y el del Nacionalismo contra el Centralismo. Con la crisis económica y con la falta de fé no ya de España, sino de Europa en sí misma, estos enfrentamientos se han agravado, derivando en feroces luchas políticas que no tienen nada que ver con la realidad social del país. La gran vergüenza de la democracia española es que el conjunto de los partidos políticos, ante las difíciles circunstancias económicas y sociales que se están viviendo, no haya sido capaz de formar un bloque de salvación nacional.

¿Galgos o Podencos?
La situación es bien preocupante, no porque impere la maldad, sino lo que es peor, la estulticia. Uno se acuerda de la fábula de Iriarte, cuando dos conejos del bosque empezaron a escuchar ladridos lejanos que iban acercándose. Discutían el uno con el otro acerca de si se trataba de galgos o de podencos. Se calentaron, se obcecaron, la controversia se les hacía inacabable… así hasta que llegaron los perros. ¿Qué más daba ya si eran galgos o podencos?, porque se los comieron vivos, es decir, los devoraron, y no solo a ellos, sino a todos los demás conejitos inocentes.




domingo, 17 de febrero de 2013

El sueño de la razón produce monstruos



Este es el número 43 de los grabados que el genial Goya publicó en 1799, bajo el título común de “Caprichos”. El pintor dejó junto a ellos un manuscrito que explica sus significados y que se conserva también en el Museo del Prado. Para el grabado 43 escribió: La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas.

Razón y fantasía, componentes esenciales de nuestra naturaleza humana.

La imaginación es la capacidad de representarse vivencias que no están aquí o que ya fueron o que nunca han sido. La fantasía es la imaginación llevada a su grado supremo.
Lo opuesto a la imaginación es la reducción, donde lo considerado por la mente se va reduciendo a sus componentes más elementales en el aquí y el ahora, olvidando a veces que el todo puede ser más que la suma de sus partes.
La reducción está en la base de la ciencia, la imaginación en la del arte, la fantasía en la de las artes más extremas, como la poesía. La imaginación es también un combustible indispensable para mantener vivo al amor. La fantasía es la versión de la imaginación aplicada a los afanes imposibles, también el engaño indispensable para sustentar las esperanzas desesperadas.

La razón es lo que puede llevar a un juicio recto acerca de lo que se está analizando, a una decisión coherente sobre el conflicto que se está dirimiendo. Lo opuesto a la razón es la sinrazón, con la que uno se obstina por formular juicios equivocados o adoptar decisiones erróneas. La sinrazón es una forma de suicidio mental.

Para el buen vivir, es indispensable una mezcla equilibrada de razón con imaginación. También lo es para la ciencia, el arte y el amor. Para las artes extremas, los afanes imposibles y las esperanzas desesperadas, la mezcla tiene que serlo de razón con fantasía.

A veces, como dibuja Goya en su Capricho 43, la razón duerme y la fantasía vuela libre, pudiendo llegar a tropezarse con la sinrazón, que nunca le está lejos, y a integrarse con ella. La combinación de fantasía con sinrazón lleva siempre al peor de los desastres, a la desintegración de la poesía, la esperanza o el amor. Monstruos ahora imaginables, de esos que solo vemos de cerca en las pesadillas, ocupan ese espacio nuestro que hasta entonces había sido habitable.

No queda otro remedio que salir corriendo. Luego, cuando ya se está lejos de la quema, siempre es posible volver a empezar. 


sábado, 16 de febrero de 2013

Riesgo de genocidio en el Azawad

Hoy a las dos de la tarde tendrá lugar en París una manifestación en apoyo a los pueblos del Azawad y al MNLA.

Copio traduciéndolo al español el anuncio que hace Tamoudre:


<<Una gran manifestación de apoyo al pueblo del Azawad así como al MNLA tendrá lugar el 16 de febrero delante del Parlamento Francés en París. El objetivo es llamar a Francia a asegurar la protección de las poblaciones amenazadas de muerte por el ejército de Mali desde el comienzo de la operación Serval.  También es requerir de Francia que no permita que Mali viole la resolución de la ONU sobre la que se basa la intervención de la MISMA (fuerza militar multinacional comandada por Francia que ejecuta la operación Serval). 

Para un gran número de observadores y de ONGs independientes, está en curso en el Azawad un genocidio programado contra las poblaciones árabes y tuareg. Esta vez, además, las poblaciones peúles no estarán excluidas de las matanzas.

Lanzamos una llamada a todos los amigos(as) del pueblo del Azawad, así como a todos los ciudadanos del mundo defensores de las libertades humanas.

Ya están confirmando su presencia participantes procedentes de diferentes rincones del mundo.






Recordar simplemente que España, con su apoyo logístico a las fuerzas de intervención francesas, también está directamente involucrada en la Operación Serval.

Un tiuque me dice adiós


Era el jueves 14 de Febrero, ése en el que los comerciantes intentan sacarle provecho a los enamorados. Estaba yo a punto de abandonar Chile, ya en la puerta de embarque y observando los últimos preparativos que se le hacían al gran avión transoceánico de LAN que me iba a llevar hasta España. Un conjunto de circunstancias me mantenía triste, por eso me esforzaba en concentrarme en los mil detalles que rodeaban a la puesta a punto final de aquel Airbus. Los pilotos se veían como cabezas de alfiler en la cabina de mando, haciendo sus últimas comprobaciones antes de despegar. El camión blanco del catering transbordaba a la aeronave la comida para los pasajeros, mientras que un trenecito con tres vagones cargados de misteriosos paquetes blancos se acercaba a la bodega para estibarlos allí. Todo era actividad y técnica en aquel entorno aeroportuario, del que quedaba muy lejos la naturaleza que yo acababa de dejar viva y palpitante en Chiloé. Solo algunos matojos verdes que sobrevivían entre las alambradas, dos árboles lejanos y el perfil de los secos cerros precordilleranos me la recordaban.

Entonces sucedió el milagro.

Con asombro vi como se acercaba revoloteando ¡nada menos que un tiuque!...

Se posó en un pequeño poste blanco, cara a cara con el avión. Allí permaneció unos minutos, curioseándolo todo con su buena vista, quizá, eso es lo que quiero imaginar, hasta mirándome a mí. Tuve la sensación de que había venido a decirme adiós. Parecerá una tontería, una fantasía más de un hombre demasiado fantasioso. Pero un adiós es algo que no solamente se da, sino que también se recibe. Y yo estaba recibiendo de aquel humilde tiuque su adiós fraternal.


Esta es la foto que tomé con mi teléfono de lo que narro en el texto.
El recuadro blanco en la foto principal muestra el extremo superior del postecito blanco en que está posado el tiuque. 
El recuadro rojo es una ampliación del blanco. Muestra el extremo superior del postecito y en él, rodeado por un circulo blanco, el pequeño tiuque. Puede apreciarse su pechuguita más clara, su cabecita y el pardo de su espalda.
Luego se echó a volar. Sin prisas fue recorriendo el avión de proa a popa, con ese vuelo vacilante que muestran los tiuques cuando no van a ninguna parte. Así siguió, hasta que perdí su diminuta figura en el paisaje pardo del fondo.

Me emocioné. Nadie entre los indiferentes pasajeros que me rodeaban lo notó. Me acordé enseguida de mis tiuques de Duhatao, que después de haber estado cerca de dos años sin verme me recibieron hace una semana como si fuera el día siguiente del último en que había compartido con ellos el pan de mi desayuno. 

La naturaleza es generosa, ¡diablos!, vaya que si lo es. 

Bendita sea.


P.S.
La primera mañana de la semana que he pasado en Duhatao, cuando salí a dar mi primer paseo, ya me estaba esperando allí mi tiuque amigo, quizá el más viejo de los tres o cuatro que acuden todos los días a compartir mi pan. Posado en lo alto de un árbol seco, para que no me pasara desapercibido, para que yo no tuviera más remedio que verlo, me dejó acercarme todo lo que quise para fotografiarlo. De esta forma y sin que mediara ningún trozo de pan, me estaba saludando.



jueves, 14 de febrero de 2013

Chiloé en el siglo XXI

Playa de Mar Brava, en la isla grande de Chiloé

Una semana en Chiloé me ha bastado para verificar que sigue manteniendo su encanto, ése que atrae a tanta gente de afuera, desde los jóvenes universitarios chilenos que puestos en el camino con sus mochilas, tienen en esta isla mágica la meta de su viaje iniciático, hasta muchos europeos que la visitan todos los años atraídos por la fama de su belleza.

¿Tiene un secreto Chiloé? Tiene muchos, pero ese conjunto de secretos puede sintetizarse en uno: su autenticidad, su ausencia de artificios. Lo que ves y vives en Chiloé nace allí, de sus costas, sus tierras, sus bosques, la autosuficiencia de su gente, el encanto tranquilo de sus pequeñas ciudades, su propia historia, hecha del ensamblaje armónico entre una cultura ancestral huilliche que es bellísima en su mitología y está integrada con la naturaleza,  y una colonización jesuítica que, como en el Paraguay, no pretendió la explotación de los sometidos sino la construcción de una utopía cristiana que solo perseguía hacerlos felices.

Toda esta autenticidad ha podido preservarse intocada gracias a su lejanía. Le quedan muy distantes todos los grandes focos de progreso tecnológico, no tiene ni siquiera un puente que la una al continente. Chiloé es un archipiélago, con una de las islas más grande de Sudamérica y hasta cuarenta que se extienden  por su lado oriental,  protegidas de los embates del Océano Pacífico (que no lo es) por la isla grande, formando así un habitat isleño apacible, aldeano, en el que la vida se vive al ritmo de las estaciones, sustentada por una agricultura y un marisqueo apenas mecanizados. Todo esto ha permitido la conservación de una naturaleza bellísima, con unas playas inigualables, unos fiordos que en su tranquilidad reflejan el cielo como espejos, unos arcoiris espléndidos, capaces de mostrar todos los colores del espectro y a veces dobles y hasta triples, unos bosques nativos nunca sometidos a la explotación humana, en cuyo seno puede uno sentir el misterio que llevó a sus primeros poseedores, los amerindios, a llenarlos de espíritus. Todo esto y mucho más, regado continuamente por unas lluvias abundantes y oreado por unos vientos del Oeste que le llegan incontaminados después de miles de millas de viaje oceánico.

¿Qué le espera a este Chiloé extraordinario a lo largo del siglo XXI que empieza? Sufrirá sin duda las amenazas de fuerzas gigantescas que intentarán desvirtuarlo. Están ligadas estas fuerzas  al progreso tecnológico en dos versiones diferentes: un progreso que invade a Chiloé con sus novedades y otro que solo quiere explotar sus recursos. Ejemplo del primero es la televisión satelital, que con sus decenas de canales llenos de malas noticias y de las banalidades de una sociedad megaurbanizada, llega hasta el rincón más rural y virginal de estas islas. Y del segundo es el intento de explotación de sus vientos con la implantación masiva de parques eólicos, destructores del paisaje, un recurso natural éste mucho más precioso e irrecuperable que el del viento. Pues así como el viento es un recurso global, generado por los gradientes de presión oceánicos, el paisaje es un recurso genuinamente chilote, que puede serles arrebatado a los habitantes de Chiloé de un modo irreversible.

Ojalá lo que termine pasando dependa exclusivamente de la voluntad de los chilotes y no les venga impuesto desde fuera como una ola más (un tsunami) de conquista y colonización. Y ojalá los chilotes, a través de la educación y del desarrollo de una sociedad civil fuerte y segura de sí misma, se sientan con el ánimo para defender lo que tienen.

Eso es lo que yo espero. En cualquier caso Chiloé empieza a configurarse como un campo de esa batalla implacable entre las fuerzas del progreso y las de la gente humilde que quiere preservar sus valores, su cultura y la naturaleza que han heredado. 

Quede claro, y con esto termino, que el progreso tecnológico ha dejado de ser ese mantra que cualquier mentalidad ilustrada tenía que invocar incansablemente. Ese progreso tecnológico es desde hace tiempo una amenaza para todo el planeta. Hace falta otro, un progreso tecnológico que respete la naturaleza y los valores ancestrales, permitiendo una evolución tranquila de la Tierra hacia su futuro. Para lo cual ese progreso tecnológico nuevo deberá ser mucho más sofisticado e inteligente que el que actualmente, con su voracidad y su adicción al crecimiento económico, gobierna al mundo. 






sábado, 9 de febrero de 2013

Un día de niebla


Aquí en Chiloé yo vivo en unas alturas que se dejan caer casi a pico sobre el mar, entre Puñihuil y Duhatao. Mi casa está a 100 m de elevación, pero las partes más altas llegan a los 200. En verano hay muchos días en que soplan los vientos de travesía, lo hacen desde el oestesuroeste marino y llegan cargados de humedad y más fríos que la tierra que los recibe. No les queda otro remedio que ascender por los cañones y barrancos de la costa, con lo que su humedad se condensa en una niebla fina y persistente que llega a cubrirlo todo.
La niebla entrando desde el mar por uno de
los barrancos de Punta Tilduco.

La niebla es misteriosa, porque oculta a medias las cosas que cubre y uno llega a ver en esas formas borrosas no lo que realmente hay, sino lo que uno querría o temería ver. Lo es además porque en contraposición a las nubes, que son consistentes, compactas, la niebla es irregular, deshilachada, heterogénea, de manera que se ven y dejan de ver figuras que por eso pueden llegar a parecer fantasmales. También los sonidos, cuando se transmiten a través de la niebla, se quiebran y refractan muchas veces, así el grito de un niño puede llegarte de la dirección donde solo hay mar, y el ronquido de las olas de tierra adentro, confundiéndote, transformando el mundo que conoces en una sucesión de sorpresas.

La niebla hace parecer todavía más temible
este precipicio
No exagero. Hace algunos años una científica norteamericana, es decir, una persona fuera de toda sospecha de no ser alguien absolutamente racional, había salido una noche de verano a fumarse un cigarrillo desde una casa muy cercana a la mía, aquí en Duhatao. De pronto una extraña forma fantasmal, imprecisa y etérea, surgió  a su lado y voló con energía a su alrededor, desapareciendo a continuación en la noche. Aquella mujer se asustó bastante. Yo, que seguramente soy mucho más fantasioso que ella, he tenido experiencias similares en la terraza de mi casa, aquí en Duhatao. Pero tengo una explicación científica. En noches sobresaturadas de humedad y con algo de viento, se puede formar un paquete de niebla en cualquier instante y en cualquier sitio, el cual vuela a continuación, llevado por el viento, con rumbo desconocido.La primera impresión de un fenómeno así, hasta que uno consigue racionalizarlo, es de auténtico pánico. Aunque quién sabe… quizá alguno de estos paquetes de niebla no sean tales, sino verdaderos fantasmas errantes en la noche… y entonces el pánico sea justificable.


Invade bosques y montes
Esa niebla que en la mar es el terror de los navegantes, por los peligros que abre, en tierra firme es solo una fuente de melancólica fantasia. Es triste, sí, pero también dulce, humilde y sumisa. Puede darte miedo, pero la culpa será tuya, porque estarás pecando de un exceso de imaginación, de una calentura fantástica.

La niebla es lo mejor que hay para soñar despierto cuando después de un paseo por entremedio de ella llegas a tu casa, te quitas las botas e inevitablemente empiezas a recordar cosas maravillosas que te han pasado o has imaginado a lo largo de tu vida.

Eso te pasa porque la niebla te ha infectado de su melancólica fantasía. No te queda más remedio que dejarte invadir por esta última.

Y hasta convierte esta casa en una extraña nave fantasmal