martes, 14 de febrero de 2012

El día de los chalilos

Este fué el atardecer del 8 de febrero del 2011 sobre la Punta Tilduco, en Duhatao, Chiloé.
El halo rojo semicircular sobre el Sol refleja lo caluroso del día.


La vida está llena de casualidades que no lo son. El sábado pasado, 11 de febrero, cuatro internautas chilenos visitaron mi blog con el propósito específico de ver la entrada “Invasión, fecundación, vida, muerte”, publicada hace casi exactamente un año, el 10 de febrero de 2011. Entonces estaba yo en Duhatao, y describía en ella el espectacular vuelo nupcial de los chalilos,  que había tenido lugar allí dos días antes, el martes 8 de febrero, en uno de los atardeceres  más calurosos de aquel verano austral. En relación con  estos chalilos, que son un tipo de termitas que vive en los bosques húmedos de Chile, recomiendo leer una preciosa entrada del blog Hurgapalabras.




El caso es que estas cuatro visitas a la entrada de los chalilos del 2011 en un solo día son muy significativas, porque durante meses no se había producido ninguna. Me hacen pensar que la semana pasada se produjo el vuelo de los chalilos en Chiloé. ¿Será cierto? Creo que sí. Me traen, a través de un circuito tan abstracto y enrevesado como la circulación de algunas palabras a través de la web y a lo largo del ancho mundo, el recuerdo fresco de un crepúsculo caluroso de verano en Duhatao: los colores rojos del sol poniente sobre el Pacífico, el murmullo sordo y constante del romper de las olas en la base de los acantilados, el vuelo graznante de las bandurrias que vuelven a sus nidos, el olor del bosque, todo eso, llenando mi sensibilidad por unos instantes como si, estando en realidad tan lejos, estuviera ahora allí. Siento nostalgia y la urgencia de no dejar de ser fiel a aquello, hasta que pueda por fin volver.





En el Chiloé antiguo el día de los chalilos, al que también llamaban la fiesta de San Chalilo, marcaba el inicio de un carnaval que en los tiempos modernos se ha perdido. Sería bonito que Chiloé restaurara la celebración de este día, tan espectacularmente acentuado por el vuelo nupcial de decenas de miles de pequeños insectos alados. Podría celebrarse en el día de los chalilos al amor como un mandato de la naturaleza. Conmemorar que los animales humanos, al igual que los chalilos, hemos venido a la vida con un imperativo doble, amar y ser amados, cada uno a su manera (la sensibilidad de los chalilos tiene que ser muy distinta a la nuestra), y venga o no seguido este amor por una urgencia de fecundación, que eso es lo menos importante. Sería este día de los chalilos uno de encuentros y reencuentros, de sueños y recuerdos. Un día para beber chicha de manzana y licor de murta, para celebrar la vida, sus tiempos y sus ciclos. Un día, en definitiva, de carnaval al viejo estilo chilote.

4 comentarios:

Daniela dijo...

el sabado parto a Bolivia.

mejoró?

solo ayer, en un café en lastarria, dibujé mi idea de casa en Chiloé.

Un abrazo.

"Siento nostalgia y la urgencia de no dejar de ser fiel a aquello, hasta que pueda por fin volver".

olo dijo...

El Tibet latinoamericano, seguro que el chamanismo se ha conservado allí tan puro como entre los mapuches.



La casa de la luz

Pásalo bien y cuídate

Anónimo dijo...

Solo para contarles que anoche 9 de enero fue la noche de los chalilos al menos en San Juan comuna de Ancud, a pesar que siempre se describe en el mes de Febrero. Anoche en una noche extremadamente calurosa aparecieron de la nada como a las 21 hrs. millones de Chalilos en mi casa, lejos lo peor es tratar de dormir con ellos metiéndose por todas partes incluso dentro de la cama por eso no me extraña que antiguamente prefirieran celebrar que tratar de dormir...

Michael Ancan dijo...

Michael comenta:
Anoche (19-01-2017) en una tarde noche muy calurosa, re aparecieron los famosos chalilos.
entre las sorpresa de mis hijos al conocer su corta vida, muerte y fecundación, estuvo el tratar de dormir y en un agotador y extenuante esfuerzo, el de liquidarlos... jajajaja mis hijos (3) contra millones de ellos.... asi la lucha se extendió, ganaron los insectos mis hijos se rindieron, pero al despertar, la muerte había hecho estragos con los pequeños vichillos...