lunes, 18 de marzo de 2013

Equinoccio


En los Equinoccios, la línea de sombra coincide
 en todasu longitud, de Polo Norte a Sur, con
 los meridianos por los que va pasando.
Pasado mañana miércoles a mediodía, tendrá lugar un equinoccio, de primavera para el hemisferio Norte y de otoño para el Sur. La naturaleza nos iguala así a todos los terrícolas desde el martes 19 hasta el jueves 21 de marzo, cuando el día y la noche serán en todas partes igual de largos.

Es un momento de encuentro. Oportuno para recordar que todos los que giramos diariamente en este tiovivo que es la Tierra, todos, es decir, humanos, animales, plantas, cosas, más los espíritus que nos acompañan y nuestro pasado con nuestro futuro, todos, es decir, absolutamente todos, navegamos en el mismo barco.

Aunque parezca obvio no lo es, por eso conviene recordarlo.

domingo, 17 de marzo de 2013

Himno a la cobardía

Abstracto en gris

Sospechas que al otro lado de la pared alguien puede estar sufriendo. Sientes el impulso de acudir en su ayuda. Pero ¿y si es al revés, si los gritos que oyes son de alegría y no de dolor? El tabique más bien parece un muro, es sólido, quizá de hormigón, sólo deja pasar sonidos graves, distorsionados, que los hace confusos, ambiguos.

No sabes qué hacer. Podrías salir a la calle, avanzar por el pasillo exterior de ese motel perdido en la llanura cubierta por la niebla nocturna y llamar a la puerta de la habitación vecina, luego preguntar si necesita(n) ayuda.

Pero no te atreves a hacerlo, te quedarás con las dudas de sí pudiste ayudar en algo, echar una mano. Tu única certeza en esta noche en la que te tapas la cabeza con la almohada para no escuchar los rumores sordos de lo que podría ser sufrimiento... tu única certeza... es que siempre has sido un cobarde.

El mundo está lleno, por cierto, de dudas de esta clase. Doblas una esquina y en la calle solitaria ves a un hombre que se queja tendido en el suelo. ¿Estará herido, enfermo o simplemente borracho? ¿Te atacará cuando te acerques, te ensuciará con sus vómitos o su sangre? Sientes ganas de huir corriendo.

Pobre, miserable cobarde. Tú y los que son como tú estáis cubiertos por una capa espesa de polvo  insolidario.  Vivís en madrigueras, estáis  a punto de perderos, se os acaba el tiempo.

sábado, 16 de marzo de 2013

Sí a la vida


La vida se nos da. Como don que es, muchas veces no sabemos apreciarla en todo lo que vale.

La vida es un grito de alegría. El simple hecho de vivir, inseparable por cierto del de compartir tu vida con los demás, es un acontecimiento tan extraordinario, tan precioso e indiscutible, que nunca debería dejar de asombrarnos.

Pero vivir en plenitud es amar. El amor a los demás, a todo y todos los que conviven contigo, es la manifestación más completa y auténtica de que vives plenamente.

Amas cuando te vacías gozosamente para los otros y en los otros. Les abres un hueco en lo más sagrado y apreciado de ti mismo donde puedan reposar y abrigarse, sintiéndose protegidos y amados. A la vez aceptas el hueco que los otros abren dentro de ellos para ti y tienes la generosidad de habitarlo.

Vivir es una afirmación, un paso adelante, un ir más allá del desfallecimiento, un no dejar nunca de decirle SÍ a esa vida que te amanece cada día. Es también, cuando se te vaya acercando la hora indiscutible de la muerte, no dejarte morir sino morir viviendo.

Es normal que una gaviota se canse a veces de seguir volando contra el viento.
Pero no por ello deja de ceñirlo, como un barco velero, en un hermoso vértigo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

España: después de la crisis nada debería ser igual


Un amigo que sabe lo que dice me cuenta que bastará con que el rating de la deuda española suba un escalón, por ejemplo, del Moody Baa actual (medium) al A (upper medium), todavía muy por debajo del Aa (high quality) y más aún del Aaa (highest quality) que tenía cuando empezó esta crisis, para que empiece a rodar un círculo virtuoso que terminará sacándonos de la miseria en que estamos. El paso al rating A hará que bajen los intereses interbancarios, lo que resultará en que los bancos extranjeros empezarán a prestarle de nuevo dinero a los españoles, ergo el crédito a las empresas volverá, ergo la economía se pondrá en marcha, ergo el paro descenderá, etc, etc, hasta que en varios años vuelva España a una situación económica desahogada.

También me dice que los datos macroeconómicos de España están mejorando, lo que hace cada día más probable que ese acontecimiento (paso del Baa al A) se produzca antes de que acabe el 2013, marcando así el comienzo de la recuperación.

Estupendo. Sin embargo, todo esto me hace pensar lo siguiente:

1).- Siendo estas crisis económicas cíclicas iguales en lo esencial a las que siempre ha venido sufriendo España, un país deficitario en capital por lo menos desde que Colón descubrió América, ahora vienen con un cambio sustancial.

2).- En efecto, antes la salida de la crisis pasaba por una recesión económica que obligaba a devaluar la peseta y producía cierre de empresas y paro, hasta que España volvía a ser competitiva.

3).- Ahora, como nuestra moneda es un euro que no tenemos la potestad de devaluar, la salida de la crisis pasa solamente por el cierre de empresas y el paro. Los españoles que tienen euros los invierten en el extranjero con buenas rentabilidades.

4).- Ahora los políticos españoles solo pueden aplicar medidas de austeridad que afectan a los ciudadanos (trabajadores y empresarios pequeños y medianos), no, como antes, también medidas financieras (devaluación) que afectan al capital (inversores extranjeros, grandes empresas sistémicas y ahorradores).

5).- De manera que las cargas de la crisis las soportan los hombros más débiles mucho más ahora que antes.

La conclusión es que habiendo cambiado drásticamente las reglas del juego económico, ya no sirve aquella vieja política en la que los políticos conservadores luchaban por reinvertir la riqueza creada mientras que los políticos socialdemócratas luchaban por repartirla. Ahora todos los políticos tiene ante ellos una tarea mucho más básica: luchar para que España mantenga su competitividad en un mercado globalizado, lo que significa luchar para que:

  •           Los españoles estén mejor educados.
  •           Las empresas españolas sean más innovadoras y competitivas.
  •           El sector público español, incluyendo a los grandes sindicatos, sea más eficaz y transparente.
  •           Aumente la igualdad de oportunidades de los españoles cuando nacen.
  •           Disminuyan la corrupción, el nepotismo y las desigualdades entre regiones y clases sociales.

Todo esto implica un cambio importante en la naturaleza de los desafíos que los políticos españoles tienen que afrontar, por lo tanto un cambio radical en sus modos, formas y planteamientos básicos. Los políticos españoles tienen que cambiar. Aquí es donde puede estar el desafío más importante y difícil para España en los próximos años.

El Roto (2012) Viñetas para una crisis (Reservoir Books)

martes, 12 de marzo de 2013

Papa nuevo

El Greco (1596).- Pentecostés

Elección de un nuevo Papa, días de esperanza para los católicos. Eso soy yo, un católico mediocre y dubitativo pero todavía fascinado por la figura de Jesús, convencido además de que me moriré así, pues ni me queda tiempo ni me apetece buscar otro refugio.

En el siglo XX y lo que va del XXI se han venido alternando Papas fríos y cerebrales con otros carismáticos y cordiales. Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI… ahora tocaría según esta ley un Papa cordial, intuitivo, rompedor de costumbres y hábitos, ecuménico, universal, simpático, buena gente… pero si eso va a ser así o no, tendrá que decidirlo el Espíritu Santo, eso al menos es lo que cree la mayoría de los cardenales que lo van a elegir.

Cuando pienso en lo que esperaría del nuevo Papa, se me ocurren cosas facilonas que sin embargo parecen interesantes. La más obvia: que ponga a la Iglesia al día en lo que se refiere a la igualdad de los sexos, es decir, que las mujeres puedan ordenarse sacerdotisas y llegar hasta Papisas  y que se acabe el celibato de los sacerdotes. O que enfrente a la Iglesia de una vez con su oportunismo respecto al control de la natalidad, para el que es totalmente permisiva en el primer mundo (no podría ser de otra manera) pero que intenta mantener con todas sus fuerzas en Africa, contribuyendo así a la estabilización de la miseria. O que adopte una postura evangélica en lo que se refiere a sus propias riquezas. O muchas cosas más que me parecen razonables, justas y urgentes.

Pero si me paro  a pensar en lo que ha venido siendo la Iglesia Católica, donde a pesar de la discriminación de la mujer algunos de sus pilares fundamentales son mujeres como la Virgen María, Teresa de Jesús, Teresa de Calcuta…, que probablemente es la institución que más y con más generosidad apuesta por Africa a través de sus misioneros/as…etc, etc, etc…

Llego a la conclusión de que lo que tengo que pedirle al Espíritu Santo es solamente que el Papa que venga crea en Jesús y sus Evangelios con todo su corazón, toda su alma y todas sus fuerzas. Y que mantenga el tipo como un hombre valiente y bienintencionado (limpio de corazón). Y que se conserve físicamente fuerte y esté sano. Nada más. Todo lo demás que le hará falta, que es mucho, ya lo tendrá como cardenal papable.

Pues que así sea.

lunes, 11 de marzo de 2013

Bergson y el amor.

Bergson (1859-1941)

Leyendo  a Bergson, el gran filósofo francés, el de la Evolution Creative y la Durée. Es uno de esos afortunados escritores filósofos tan inspirador que nada más empezar a leerlo ya notas cómo se va desarrollando en tu cerebro un discurso paralelo a lo que lees.

Lo que Bergson me va inspirando es heterodoxo y además está enlazado con el pensamiento de Heráclito (esto último lo explicaré en otro momento). Entiendo que Bergson acusa a los filósofos de no haber sabido liberar su pensamiento del marco espaciotemporal en el que forzosamente se producen las percepciones sensoriales: ver, oir, oler, gustar y tocar. Ese sería el caso, entre muchos otros, del insigne Kant, que parte de la existencia en nuestro cerebro de una intuición del espacio/tiempo previa a la percepción sensorial y necesaria no solo para que ésta sea posible, sino para que lo sea también el pensamiento más abstracto.

Pero Bergson sugiere que no tiene por qué ser así. Pone el ejemplo de los sentimientos y las emociones, como el amor, la pasión, la alegría, la amistad, el odio, el miedo, la angustia. Considera (y trata de probar) que en ninguno de ellos puede hablarse de qué tamaño tienen (espacio) o cuánto han durado (tiempo). Porque no son cantidades, sino calidades. Bergson lo expresa también metafóricamente diciendo que no son cantidades, sino tonalidades, colores que impregnan el espacio del alma y todo lo que éste contiene.

Me hace evocar la diferencia que existe en Física entre vector y campo. Por ejemplo en la gravitación. El campo gravitatorio llena todo el espacio, pero sin ponerse de manifiesto por sí mismo. Está sin estar. Para que el campo gravitatorio dé señal de existencia hace falta que  esté presente en él un espaciotiempo, es decir, una masa en movimiento. Entonces esta masa se ve sometida a la aceleración de la gravedad, aquel 9,8 m/s2 que nos enseñaron en la escuela. Hasta tal punto un campo es difícil de entender, que quizá el más grande misterio de la Física todavía sin resolver es el de comprender la naturaleza de la gravitación.

La idea que Bergson me inspira (no lo acuso directamente a él) está cargada de fuerza y además es hasta poética. Tomemos como ejemplo de lo que quiero decir al amor. Es un campo, no un vector. Si yo te amo a ti esto jamás puede manifestarse como un vector de amor, que no existe. No puede decirse que yo te amo mucho o poco, tanto o cuanto. Sino que ese amor que yo siento por ti es un campo que demuestra su existencia modificando el resto de mis  relaciones, espaciotemporales o no, contigo. Porque te amo me acerco más a ti, estoy dispuesto a cambiar mi rumbo por ti, te necesito más, siento más nostalgia durante tu ausencia, me emociona tu cercanía, etc. 

¿A que es bonito? Y puede que hasta cierto.

viernes, 8 de marzo de 2013

Peregrinaje


He estado caminando muchísimo tiempo, días y días, a veces con sus noches. Tengo el cuerpo dolorido, siento una sed permanente, los pies me laten de fatiga, pero me he acostumbrado a todo esto y ya ni lo padezco sino como un malestar general que se confunde con mi estado de ánimo preocupado, inquieto, difuso. Mucha gente camina como yo delante de mí, otra mucha detrás. En realidad formamos entre todos un rosario de caminantes silenciosos, porque no intercambiamos el menor comentario, ni siquiera miramos los paisajes que vamos dejando atrás.

Empiezo a oír algunos gritos y me pongo en alerta. ¿Qué estará pasando? Las voces vienen de los que me preceden, van llegando cada vez más cercanas, me parece escuchar que alguien dice que ya se ve el final del camino, enseguida lo oigo con total nitidez, sí, el final de camino está ya allí, a la vuelta del próximo recodo, eso dice cada vez más gente hasta que se convierte en un clamor general.
Miro a los dos o tres compañeros que caminan a mi lado, ellos me miran a mí pero no nos decimos nada. Uno de ellos empieza a gritar, “¡a la vuelta del recodo está el final del camino!... ¡estamos llegando!...”, y como si fueramos extraños pájaros sin plumas de un enorme bando, los restantes compañeros de fila, yo incluido, empezamos a gritar lo mismo.
En efecto. Cuando doblo el recodo hacia la derecha veo al fondo, en mitad de una enorme ladera, lo que me parece que es el Potala de Lhasa, el lugar de la iluminación, sí, ese en el que en tiempos residió el Dalai Lama. Sin saber por qué ni desde cuándo ni cómo, me oigo a mí mismo recitando, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, “om mani padme hum”… “om mani padme hum”… “om mani padme hum”…, y así soy incapaz de callarme, más todavía, no soy yo el que vocaliza el mantra sino que algo o alguien que me son completamente desconocidos lo está vocalizando dentro de mí y yo no tengo ninguna autoridad sobre eso.

Llego por fin a la entrada del palacio monasterio. A lo largo del muro corre un banco de piedra calentado por un sol que alivia el viento frío y cortante que baja de las montañas próximas. Me siento en este banco, “bendito sea el nombre del Señor”, recito una sola vez. Me quito las botas con trabajo y mis pies parecen expandirse de alivio hasta el infinito, pero enseguida noto de nuevo su dolor, es decir, el dolor que hay en ellos.





De pronto me encuentro totalmente solo. Los miles, decenas de miles, cientos de miles, qué sé yo cuántos, de caminantes que me habían acompañado a lo largo del camino han desaparecido todos. Ni siquiera el Potala está ya detrás del banco de piedra, ni siquiera hay un muro en el que pueda apoyar mi espalda y el banco ya no es tal, estoy sentado sobre la tierra pedregosa de un desierto, quizá sobre un reg sahariano, sí, es un reg, veo innumerables fósiles ammonites e innumerables puntas de flecha incrustados en el suelo, todo a mi alrededor.
Me pregunto qué haré ahora. No tengo la menor idea de cuál pueda ser la respuesta. Por esa razón vuelvo a preguntarme qué haré ahora. “¿Qué haré ahora?... ¿Hacia dónde encaminaré mis pasos perdidos?...”




Muy pronto se hace completamente de noche, en cierto modo me alegro de ello, las estrellas sin luna me dan precisamente la compañía que necesito.