miércoles, 19 de junio de 2013

19 junio 2013.- Balance de un viaje a Chiloé

Cuando el lunes 17 volaba yo de Puerto Montt a Santiago, en mi viaje de vuelta a España, la cordillera se me mostró en todo su esplendor preinvernal. Vi en ella a Chile.  Allí estaban las fuerzas telúricas que explotan de vez en cuando en un gran terremoto, dando a los chilenos esa resistencia al desaliento que tienen como pocos pueblos. También estaba allí esa barrera a todas las plagas venidas de fuera que ha hecho del Valle Central un paraíso agrícola, y esos estratos revueltos por plegamientos gigantescos que han hecho aflorar el Cobre convirtiendo a Chile en una potencia minera. Como estaba esa larguísima configuración geográfica (igual que la distancia que separa Gibraltar de Laponia, escribía Subercaseux) que le ha dado a Chile casi todos los climas, desde el desierto de Atacama a los hielos antárticos, y a los chilenos una visión del mundo más amplia que la de otros pueblos. Chile es, en definitiva, un hijo de la Cordillera, que es su madre, y del Pacífico, su padre. Un punto de encuentro de dos fuerzas inmensas de la Naturaleza. Como resultado, los chilenos son un pueblo con la fortuna de tener y la responsabilidad de  proteger un maravilloso patrimonio natural.
La Cordillera vista desde la latitud de Chillán. El pico en el centro de la foto podría ser Sierra Velluda.

Dentro de Chile, Chiloé es una avanzadilla hacia el océano, un territorio aislado dentro de un país aislado, dotado por ello de una cultura singular que no es sino un tesoro para todos los chilenos y que los chilotes tienen la responsabilidad de conservar.

Mi estancia en Chiloé ha sido corta, escasas tres semanas que han pasado en un instante y a la vez han sido muy largas. He tenido esa vivencia de la naturaleza dual del tiempo que acompaña todos los momentos importantes de mi vida.

He podido cumplir muchas de las expectativas con las que llegué. Ya he hablado en entradas anteriores de este blog de casi todas ellas. También conseguí una foto que refleja algo de la belleza de la Playa de Mar Brava, la cual presento aquí. Y fracasé en algo que me importaba mucho, reencontrar a mis chivos cimarrones. Quizá he querido imaginar que vi sus fecas frescas, pero ahora estoy seguro de que se han ido de dónde vivían, aunque también lo estoy de que no han muerto. Así es la vida, un fluir de encuentros y desencuentros que nunca acaba y que hay que aceptar tal como viene.
Playa de Mar Brava.- En primer plano la Piedra Run, donde dicen que está enterrado un tesoro.


En este viaje he tenido la sensación de que Chiloé está entrando en una etapa de cambios importantes. He percibido en su gente la tensión entre el Chiloé que fue y el que será. Muchos chilotes están inquietos, desconfían de lo que ven venir. Algunos acontecimientos recientes son más que anécdotas. El atropello que supone la construcción del Mall de Castro, en desprecio flagrante de la ley y que de persistir puede acabar con la belleza de la ciudad y convertirla en un caos urbanístico. La manifestación en Quellón por la mala asistencia sanitaria. La vuelta a la carga de los promotores del Parque Eólico en la Playa de Mar Brava. Los pasos dados por el gobierno chileno hacia la faraónica construcción del puente sobre el canal de Chacao.


El cambio es no solo necesario, sino inevitable. Todo fluye, πάντα ρει, que dicen que decía el viejo Heráclito. Pero debe ser un cambio que favorezca a los ciudadanos afectados y que suponga además una consolidación de lo que merece ser permanente, que en el caso de Chiloé es su cultura tan singular, sus mitos, su naturaleza y su indiscutible encanto. Confío en que la sensatez de los chilenos y en particular el coraje y la fe en sí mismos de los chilotes consigan un cambio así. 

domingo, 16 de junio de 2013

Imposible dormir sin calcetines de lana

Ayer, en mi penúltimo día aquí, intentaba dejarlo todo recogido. Entre otras cosas terminaba de lavar toda mi ropa chilota, que se quedará esperándome. Esto produjo una crisis de existencias, de modo que me acosté sin mis imprescindibles calcetines de lana, exorcistas del terror de las madrugadas. “Por una noche qué va a pasar”, pensé. Pues pasó.

Nada más dormirme llegó la primera pesadilla. Yo estaba en mi cabaña, alguien me acompañaba pero en segundo plano, una figura incógnita. Llamaban a la puerta, que yo abría y aparecían dos tipos mal encarados, con aspecto inconfundiblemente caucásico, europeo, hasta ario. Empezaban a decirme atropelladamente que habían sido víctimas de un asalto y solicitaban mi ayuda, pero algo indicaba claramente que mentían. Vi que llevaban pesados revólveres al cinto. Mi acompañante incógnito, que quizá fuera mi propia conciencia, me susurraba entonces en voz baja. “Quieren robarnos, y cuando nos roben, para evitar que los delatemos, nos van a matar”. Tuve enseguida la convicción de que en efecto iba a ser así. Y verme cordero destinado al sacrificio inmediato me aterrorizó.

Me desperté sobresaltado, pero enseguida me di cuenta de que mi único problema era la falta de calcetines de lana. Así que me eché a dormir otra vez. “Un poco de paciencia”, me dije.

Pronto llegó la segunda pesadilla. Me veía hablando con mi mujer en una llamada telefónica  intercontinental. Yo intentaba contarle atropelladamente un sinfín de cosas, como suele suceder en estos casos, porque el minuto de conexión es muy caro. Entonces ella me decía: “Por favor, deja de hablar ya, y no vuelvas a llamarme. ¿Es que no te das cuenta de que has muerto hace ya una semana?” ¡Diablos!, en ese momento recordé que sí, que había muerto no sé de qué hacía pocos días. Y el verme en ese empecinamiento de querer actuar como si estuviera vivo, estando muerto, me aterrorizaba, pero sobre todo me entristecía.

Así que ya no aguanté más. Me levanté, fui al armario y me enfundé un par de calcetines de lana recién lavados y secos. Dormí como un bendito hasta hace una escasa media hora, en que, como siempre a las seis de la mañana, me he puesto en marcha.

Ahora creo conocer el secreto de Stephen King, el escritor de novelas de terror más prolífico que haya existido. Mi hipótesis es que duerme con los pies desnudos, incluso fuera de las sábanas, ésta es su principal fuente de inspiración.

 ¡Lo onírico al poder, todo sea por el arte!

Stephen King

Adiós, hasta siempre.


Esta foto la tomé anteayer, 13 de junio de 2013, desde la terraza de mi cabaña, justo encima de los barrancos de la punta Tilduco, en Duhatao, Chiloé, Chile.

La traigo hoy aquí para que mi despedida de Chiloé por un tiempo indeterminado esté a la altura de su inmensa belleza. ¿Inmensa, no te parece que eres un poco exagerado? Inmensa, sí. Porque a la gran belleza natural que Chiloé tiene se añade siempre, o casi siempre, un componente mágico que sobredimensiona a la primera.

El Sol poniente se despide de mí con un rayo de oro que me conmueve. El cielo está tormentoso, como suele en el Chiloé invernal. La profunda tristeza plomiza que tiene siempre el mar en el ocaso, no solo en Chiloé, en todas las latitudes, es rota aquí por la alegría de ese rayo de oro, también por las espumas llevadas por las corrientes y que nacieron del choque de las grandes olas de la omnipresente mar de fondo con las rocas negras que siempre las esperan. Un choque que es un abrazo. Finalmente, más cerca, las sombras de la noche ennegreciendo el matorral y los árboles casi desnudos, trayendo con ellas el misterio que envolverá enseguida a todo lo demás.

Un paisaje así te lleva, por más que intentes evitarlo, a soñar. Te das cuenta de que la realidad derrama fantasía, de que ésta y aquélla no son sino las dos caras de la misma cosa, el mundo total. Comprendes que sin fantasía no podrías vivir, que además es la naturaleza quien te la regala, como te regala el aire o el agua, no menos necesarios.

Y cuando te vayas de aquí, que va a ser ya, te irás con el descubrimiento de este secreto y a la vez con la nostalgia de dejarlo atrás.


Mi despedida consiste en el compromiso de mi recuerdo. No te olvidaré, Chiloé mágico, querido Chiloé.

Futuros de Chiloé (6).- La verdad está en el todo.


He titulado esta entrada con la frase famosa de Hegel, “la verdad está en el todo”, queriendo poner de manifiesto que una reflexión estratégica nunca estará completa sin que  todos los puntos de vista, todas las perspectivas y posibilidades, se hayan tenido en cuenta. Debería por tanto implicar un diálogo gigantesco y democrático entre todas las partes interesadas. Sin que nadie intente imponer sus opiniones en base a argumentos de autoridad. Asegurándose de que hasta los más humildes e indefensos son escuchados. La consideración de todas estas tesis y antítesis dará lugar a una síntesis con valor estratégico, en la que todo, el pasado con el presente y el futuro, Chiloé con Chile y el resto del mundo, y todos, ricos y pobres, cultos e ignorantes, santiaguinos con afuerinos y chilotes, políticos con tecnócratas y con simples ciudadanos, han sido tenidos en cuenta o escuchados.

Discutiré a continuación un par de ejemplos en los que se expone la necesidad de una discusión democrática entre todos los afectados para justificar y decidir las grandes inversiones. Y cuando menciono a “todos los afectados” debo indicar que el afectado más importante, el digno de mayor consideración, es el pueblo de Chiloé con sus valores culturales a cuestas, representado por sus autoridades y por el conjunto de su sociedad civil.


1).- El puente sobre el canal de Chacao.

(Tomado de La Tercera 2009)


Algunos piensan, y probablemente tienen razón, que este puente traería progreso a Chiloé. También piensan que los que se oponen a él argumentando que es una amenaza para el mantenimiento de la cultura chilota, no le hacen bien a Chiloé, porque si algo tan simple como un puente puede destruir nada menos que una cultura, bien endeble es ésta, poco arraigada está entre los chilotes, y si es así, ni con puente ni sin puente podrá sobrevivir.

El problema está en que los que argumentan así se dejan atrás muchos considerandos.

a).- El puente traerá progreso, sí. Pero ¿qué progreso? ¿Será ese el progreso que más necesita Chiloé? Esa inversión de casi 800 millones de dólares, ¿sería más rentable para Chiloé si aplicada en vez de al puente a mejorar las comunicaciones interiores, por ejemplo ensanchando la ruta 5 y circunvalando Castro, y/o multiplicando por 4 o 5 el número de kilómetros asfaltados en rutas secundarias? 

b).- Lo más probable es que el puente sea de peaje, y que las tarifas de cruce sean similares a las de los barcos actuales; en tal caso, ¿qué ahorros traerá el puente para sus usuarios chilotes? Ninguno en plata. No más de un 25% en tiempo de viaje hasta Puerto Montt, eso para los viajeros desde Ancud, porque para los que procediesen de Castro o Quellón el ahorro en tiempo no sería tanto y podría ser mucho mayor del 25% ensanchando la ruta 5 y haciendo una circunvalación de la misma en Castro que construyendo el puente. Un ahorro  que también lo sería en vidas humanas.

c).- Los valores culturales de Chiloé están amenazados no solo por el puente, pero también por éste. Los amenaza no necesariamente lo que el puente es en sí mismo, sino lo que significa darle precedencia a estas inversiones en grandes obras públicas sobre otras en educación, cultura, desarrollo agrícola sustentable, infraestructuras turísticas, etc, quizá más rentables y necesarias para el futuro de Chiloé.


2).- El parque eólico de Mar Brava.

Rompeolas de la playa de Mar Brava mirando desde su centro hacia el SSW (foto tomada hoy 15/06/2013)

Se pretende implantar este parque eólico sin haber dado argumentos suficientes que justifiquen la elección de un sitio tan bello y prístino como la playa de Mar Brava. ¿Por qué en ella y no, por ejemplo, en los cerros situados más hacia el interior, o en otros muchos lugares posibles en un Chiloé que si algo tiene abundante y fuerte por todo su territorio es el viento?

Quizá el argumento más poderoso, del que por cierto nunca se habla, es que la mitad de la superficie del parque eólico estaría en terrenos fiscales y todo él en cotas muy bajas próximas al mar, lo que abarataría los costes de instalación y mantenimiento. Es decir, sería una cuestión de optimización económica, objetivo que es totalmente respetable. Pero este pro debería poderse comparar con los contras que resultan de que no solo la playa de Mar Brava, sino todo el bellísimo golfo de Quetalmahue quedaría irreversiblemente condenado a la fealdad de unos molinos de viento gigantescos. Esa comparación no se ha hecho, pero lo que es peor, posiblemente es irrealizable, por lo heterogéneo de sus términos. Sería comparar los ahorros en pesos chilenos derivados de construir el Parque en la ubicación propuesta, con el daño producido al paisaje afectado. Peras con manzanas. Valores económicos contra valores culturales. Estos valores culturales tienen finalmente repercusiones económicas, porque en ellos se sustenta uno de los recursos naturales mayores de Chiloé, su belleza paisajística que atrae al turismo. Pero esas repercusiones no son fáciles de calcular y por ello no pueden compararse con valores económicos como la rentabilidad del parque eólico.

Unos valores estos económicos que pareciendo objetivos, al fin y al cabo de pesos chilenos y kilovatios hora va la cosa, se prestan sin embargo a innumerables manipulaciones, tanto en lo que se dice como en lo que no se dice. Se dice que la implantación del parque eólico creará centenares de puestos de trabajo, pero no se dice que son pocos centenares y que además solo lo serán durante el par de años que dure la construcción del parque, el resto del tiempo (un mínimo de 25 años, es decir, un compromiso a largo plazo), solo serán necesarios menos de diez técnicos de mantenimiento. O se dice que el parque dotará a Chiloé de autosuficiencia eléctrica, pero no se dice que en cualquier red eléctrica, la de Chiloé también, la electricidad de origen eólico no puede superar el 30% del total, porque el viento es por naturaleza fluctuante, de manera que la mayor parte de la energía eléctrica producida en el parque tendrá que ser exportada al continente. O se da el nombre de la empresa que va a acometer el proyecto pero no se dice que esta empresa quiere obtener la licencia de construcción del parque eólico y no otra cosa, porque en su proyecto no figura la construcción de la línea de alta tensión que lleve la electricidad eólica producida hasta el centro de conexión con la red eléctrica continental (concretamente el Sistema Interconectado Central), que está en Degañ, junto al control de Carabineros de la ruta 5, a casi 40 km en línea recta del parque eólico proyectado. Tratándose además de una empresa pequeña, con recursos de capital y posibilidades de crédito muy por debajo de los que requiere esta inversión, es posible que su objetivo sea revender la licencia obtenida a alguno de los gigantes transnacionales en producción de energía eléctrica.


3).- Conclusiones.

De manera que, así como en el ejemplo del puente sobre el canal de Chacao se presentaba un problema de asignación de los recursos financieros disponibles, en este ejemplo de construcción del parque eólico de Mar Brava el problema lo es de un conflicto entre valores culturales y rentabilidad económica. ¿Se defiende la cultura de Chiloé oponiéndose a la localización de este parque eólico en Mar Brava? Sin duda que sí. El argumento que citaba al principio, que aplicado aquí tendría el siguiente enunciado: “si la conservación de los valores culturales de Chiloé depende de la construcción o no de un parque eólico, poco vigor tienen esos valores culturales”, este argumento, se revela como falso. Porque la lucha lo es para que las decisiones de grandes inversiones en Chiloé se tomen con la aprobación de la sociedad civil chilota, y eso es luchar por la defensa de los valores culturales de Chiloé. Es hacerlo no solo contra un parque eólico teledirigido a ciegas desde Santiago, también contra un puente faraónico consumidor de recursos financieros tan necesarios para cosas más útiles, o contra una salmonicultura autogeneradora de sus propias crisis, o contra tantas otras iniciativas tomadas pensando solamente en la explotación de los recursos de Chiloé o como meros impulsos cortoplacistas.

Pero no basta con esto. La sociedad civil chilota, es decir, el pueblo de Chiloé, no solo debe exigir su derecho a participar en la toma de decisiones acerca de proyectos de inversión que condicionen a largo plazo su futuro. Sino que debe tener su propia visión estratégica de cuál puede y debe ser el futuro de Chiloé y a través de qué caminos llegar hasta él. Porque si no la tiene, de poco le servirá la participación reclamada.


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viernes, 14 de junio de 2013

Distraer al Trauco

La señora Marta me contó ayer una receta de sus abuelos para distraer al Trauco, haciéndole perder un tiempo que podría haber empleado en maldades: a la hora de acostarse, dejar en la puerta de la ruka o cabaña un  montón de arena.

La lógica que apoya este remedio es contundente. El Trauco es una criatura de los bosques, donde no hay arena, mucho menos en montones. La arena se acumula en las grandes playas abiertas, que el Trauco no visita nunca. Por otra parte, el Trauco sale del bosque a curiosear en las cabañas y pampas que habitan los humanos de noche, cuando estos duermen. Entonces puede acercarse más de la cuenta a una cabaña y sentirse travieso, de modo que con la sola potencia de su mente y a través de las paredes pueda inducir algún mal en los que en ese momento están sumidos en el sueño.

Pero el Trauco es también una criatura curiosa, que aburrida de las soledades boscosas en que vive, busca en el territorio de los humanos cosas nuevas, divertidas, que llaman su atención. Cuando se acerca a la ruka curioseando, se sorprende al encontrar ese montón de arena que nunca antes había visto. Entonces se sienta en el suelo y se pone a examinar y contar, uno a uno, los miles, decenas de miles, centenas de miles de granos que ese montón de arena tiene.

¿Y qué sucede? Que le sorprende el clarear del nuevo día contando todavía granos de arena, con lo que tiene que retirarse al bosque sin haber tenido ocasión de pensar males para los habitantes de la ruka así protegida.

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¿A que es una historia preciosa? Un niño al que sus abuelos le cuenten esto verá la arena con ojos bien distintos a los de otro educado tecnológicamente. Verá el poder que puede tener la arena, ese poder que puede esconderse en cualquier cosa y que convierte el caminar por la vida en una aventura llena de sorpresas. No es un poder mágico, sino una capacidad de seducirnos para cambiar nuestras voluntades. Verá, en definitiva, lo maravilloso que puede ser el mundo. Lo seguirá viendo así, subliminalmente, durante toda su vida.


Mýthos frente a lógos, junto a lógos

Granos de arena

jueves, 13 de junio de 2013

Chiloé junio 2013: regalos de despedida.

Chiloé, en su cultura, su gente, sus paisajes, sus animales y plantas, su mar, su cielo estrellado, y muy particularmente en los amigos que me ha dado, ha sido siempre generosa conmigo. Me ha reservado para mis últimos días aquí algunos regalos de despedida de los que quiero dejar constancia en mi blog.

1).- El primero ha sido el de los picaflores que invernan en Duhatao. Solo he visto uno, pero éste ha venido a visitarme a las puertas de mi cabaña. Libaba los jugos de las flores de una Lía, en un verdadero prodigio de habilidad en vuelo, porque estas flores son muy alargadas y sus pétalos se mantienen cerrados hasta el último momento, cuando se produce la eclosión de los estambres y los picaflores son llamados para que procedan a su fecundación cruzada. El picaflor que vi era probablemente una hembrita, libaba algunas de las flores que ya se habían abierto pero había muchísimas más sin abrir, que irían dándole alimento durante un buen número de días.

El arbusto de espino de la foto tiene dos ramas.
En la de la derecha está creciendo una planta
parásita de Lía. En el recuadro, detalle de las
flores de Lía.
La Lía (Tristerix tetrandrus) es una planta parásita que crece directamente sobre algunos arbustos de Chiloé, sobre todo el espino y el chilco. Son los pájaros quienes comen sus apetitosos frutos y al defecar sus semillas éstas, recubiertas de una sustancia viscosa, pueden quedar pegadas a los troncos de los arbustos a parasitar donde desarrollan haustorios (raíces que penetran en los tejidos de la planta parasitada para succionar sus jugos) que permiten el crecimiento de hermosas plantas (como la de la foto) las cuales pueden llegar a ser tan grandes como el espino o el chilco parasitados.

En esta época del año y en Duhatao, las únicas flores presentes son las de la Lía (el espinillo, Ulex europaeus, verdadera plaga de los caminos 
Planta de Mechay con una 
inflorescencia que acaba de 
brotar, con lasflores todavía
 en el estadio de capullos
chilotes más concurridos, no ha llegado todavía a Duhatao y espero que no lo haga nunca; tiene durante todo el año vistosas flores amarillas que el picaflor podría libar, eso pienso, aunque no lo sé. No debe confundirse el espinillo con el espino, Raphithamnus espinosus, que es el parasitado por la Lía y sí es autóctono de todo Chile). De manera que los escasos picaflores que no abandonan Duhatao durante el invierno, pueden alimentarse con las flores rojas de la Lía hasta que empiezan aparecer las bellas flores amarillas del Mechay, de las que ya empiezan a verse por aquí los primeros capullos. Resuelto pues lo que para mí era un enigma: los picaflores pueden invernar e invernan en Duhatao sin renunciar a sus hábitos de vida.



2).- El segundo regalo es que los halcones peregrinos (probablemente la variedad cassini,
Halcón peregrino var, cassini (abajo)
con su cría en el estadio juvenil (arriba).
que no es leal a su apellido peregrino porque permanece todo el año en Chile) se han dejado ver por mí. Son abundantes por estos acantilados costeros, viviendo en parejas monógamas que suelen anidar siempre en el mismo sitio. Una de estas parejas reside en un peñón inaccesible muy cercano a mi cabaña, y ayer uno de los adultos se dejó ver en la percha de un árbol con uno de sus hijos, ya juvenil y volando a la perfección. Preciosa estampa, que presento en unas fotos que aunque no son de calidad permiten hacerse una idea
  de la belleza de estas aves, con sus enormes garras amarillas, sus anchas espaldas de atleta y sus larguísimas alas, que llegan a cubrir la cola, de velocísimos voladores en picado.

El mismo halcón adulto de la foto anterior
















3).- Ha habido más pequeñas sorpresas, pero no quiero resultar pesado. Solo decir que aunque no he visto a mis chivos si he encontrado sus fecas frescas, que me indican que al menos uno de los dos sigue por allí. Morir no debe haber muerto ninguno, porque nadie va a cazar a tiros unos chivos viejos que apestan a eso mismo; nadie, ni siquiera los mejores perros, habría podido alcanzarlos sin despeñarse por los riscos de vértigo en que viven; y, si hubieran muerto por causas naturales, los jotes lo habrían denunciado escandalosamente.




Se acerca el día de mi partida y lo hace a la velocidad de un cuerpo celeste. Ya no voy a moverme de Duhatao hasta entonces.

P.S. Un libro indispensable sobre la cultura de Chiloé y su relación con la flora: Cárdenas Alvárez, Renato y Villagrán Moraga, Carolina (2005).- Chiloé. Botánica de la cotidianidad.-  Consejo Nacional del Libro y la Lectura

lunes, 10 de junio de 2013

Futuros de Chiloé (5).- Preservar una forma de vivir



El tiempo pasa a una velocidad aterradora. Me queda una semana en este Chiloé que representa para muchos como yo una bocanada de aire puro. ¿Cuánto durará? Cuando hablo con la gente de aquí, percibo que ellos siguen estando comprometidos con la conservación de sus valores culturales. Me atrevería a decir que la mayoría de los chilotes lo tienen claro, pero los obstáculos con que van a tener que enfrentarse son formidables.

El Chiloé que yo conozco y amo, el de los campos, playas y bosques tranquilos y espirituales, las mujeres fuertes y los hombres serenos, las ciudades pequeñas totalmente integradas con su medio rural, necesitará resolver algunos problemas estratégicos para seguir siendo fiel a sí mismo. Enumero los que yo veo:

1).- Tiene que hacer sus valores culturales compatibles con una civilización consumista que, como casi todo en esta vida, tiene aspectos buenos y malos. Para ello necesita resolver el eterno problema que ha tenido el Chiloé campesino y marinero, ese que vive en una economía autosuficiente y sostenible, y que es el de la disponibilidad de papel moneda y tarjetas de crédito, es decir, de plata, para comprar tantas tecnologías que se han hecho ya imprescindibles en los hogares y para sostener la educación y la salud de la familia. Pero la economía campesina sostenible no se habla con el crédito financiero, hace falta creatividad para dotarla de medios de pago, en forma de cooperativas locales de crédito y otros resortes.


2).-Tiene que ser capaz de educar a sus hijos a la vez en los valores del mundo tecnológico que viene y en los del mundo mágico que ha desaparecido de casi todas partes pero que todavía persiste en Chiloé. No limitar las aspiraciones a que aprendan inglés y disciplinas técnicas, tan necesarios para estar a la altura de los tiempos. También, con el mismo énfasis, educarlos en la solidaridad, tan viva y sana en esos campos chilotes donde no hay clases sociales en lucha,  en el amor a la naturaleza y en el valor de lo mítico como exponente de la dimensión espiritual del mundo.


3).- Tiene que especializarse en determinadas fuentes de riqueza, compatibles con el mantenimiento de su riqueza principal, que es la propia cultura chilota. Ser en aquéllas tan competitivo como el que más. Hacerse fuerte en ellas, entre las que pueden estar el ecoturismo, la acuicultura sostenible, el cultivo de la papa con denominación de origen, cosas así, pero no dos o tres, sino muchas. Robustecer el movimiento cooperativo en las pequeñas comunidades locales, al fin y al cabo eso fueron siempre las mingas, bastaría con modernizarlas sin que perdieran su espíritu. Dotarse de gente que sepa de todas estas cosas.

4).- Tiene que organizarse para que su sociedad civil sepa neutralizar con eficacia a los que ven a Chiloé no como una cultura sino como un recurso, que desgraciadamente no dejarán de aparecer. Prepararse para las batallas que puedan venir, la mayoría de las cuales deberían ganarse en los Tribunales, no en las calles. Dotarse para ello de buenos abogados.


Sea como sea, cuando yo cruce en muy pocos días el canal de Chacao camino de Europa, empezaré a contar los que me falten para volver, seguro como estoy de que Chiloé sabrá seguir siendo fiel a sí misma y no permitirá que la asusten o la engañen. 

Punta Almanao, entre Puñihuil y Pumillahue, en la costa NW de Chiloé