martes, 7 de junio de 2011

El 15M y el laberinto español.



“Laberinto Español” fue el título del libro que escribió Gerald Brennan en 1943, acerca de los antecedentes de la Guerra Civil española. Como en los años 30, España está ahora en una encrucijada decisiva, intentando escaparse de un nuevo laberinto, cuya arquitectura hay que entender para encontrar la salida. 

El transcurrir del tiempo, pero no su simple contabilización en un reloj, sino su serpentear por los vericuetos de la vida, juega un papel determinante en cómo van sucediendo las cosas. Naturalmente no me refiero al simple tiempo astronómico, que es un reflejo de los movimientos del Sol en el espacio, sino a ese misterioso tiempo de vida que mide el devenir de lo humano.  Hay intervalos de tiempo astronómico en los que el tiempo de vida de una persona, un país o el mundo entero, se expande extraordinariamente a la vez que aumenta su densidad.  En circunstancias así, acontecimientos  decisivos nacen y mueren a una velocidad vertiginosa, se entrecruzan, interaccionan unos con otros, en una especie de río turbulento. Uno, que nada en él, oye ya el fragor de la catarata final y teme ser arrastrado por ella, incapaz de predecir adonde van a llevarlo las aguas revueltas.



Eso es lo que está sucediendo ahora en España, pero también en Europa y  el Mundo, aunque yo me voy a ceñir en esta entrada al caso español. En las últimas semanas han tenido lugar en España dos acontecimientos trascendentes: las elecciones municipales y regionales, que han supuesto un cambio político importante, y el nacimiento de un movimiento de masas, el del 15 de Mayo  o 15M, cuya naturaleza es revolucionaria. 

Debo empezar mi análisis señalando que lo que está pasando en España no puede entenderse sin ver que procede en parte de crisis externas a ella.

En primer lugar, hay una crisis de la Unión Europea, centrada en el Euro, su moneda única: lo que esta crisis demuestra es que los países de la Unión no pueden poner en común sus monedas y mercados  si no unifican también su fiscalidad.  Ese es el gran paso que hay que dar, una gestión y un control integrados de los gastos e ingresos públicos de los 27 países que forman la Unión Europea.  Si no se ha hecho todavía es porque no es fácil y quizá porque no haya políticos de talla europea en los países que componen la Unión.  Ésta, que sigue estando en construcción, ha ido avanzando a saltos, de crisis en crisis, siendo la que estamos viviendo ahora una más, la última en el orden temporal. Viéndola con optimismo hay que considerarla como una oportunidad para la consolidación europea. Con pesimismo, como un riesgo de que la Unión se rompa.
En segundo lugar, hay también una crisis del sistema financiero mundial, que al globalizarse y liberarse del control de los estados se ha abierto a una despiadada piratería financiera, nacida de la codicia y que está provocando una crisis del capitalismo mundial tan importante como la Gran Depresión de 1929 la cual, no debemos olvidarlo, abrió el paso al fascismo y a la II Guerra Mundial.




Volviendo a España, aquí no solo estamos compartiendo las crisis europea y mundial, sino que en ese río revuelto nuestros dirigentes, cerrando los ojos, se han obcecado en nadar contra la corriente, llevándonos a todos a una situación de agotamiento. Una desastrosa política de estado en relación con los gobiernos regionales, o autonómicos, ha hecho que España se fragmente en “mininaciones”, cada una de las cuales quiere hacer la guerra por su cuenta; en dos de ellas, Cataluña y el País Vasco, los partidos regionales incluso piden abiertamente la independencia. En estas circunstancias es difícil que el gobierno español, responsable principal, por otra parte, de que se haya llegado a esta situación, pueda ir reduciendo con éxito la deuda fiscal que España tiene contraída con capitales extranjeros. Entre otras razones porque una parte importante de esta deuda es gestionada por las “mininaciones”, casi tan inalcanzables, de momento, como los buques pirata de las grandes finanzas internacionales.

En medio de estas tormentas ha nacido hace menos de un mes, de forma inesperada y eruptiva, el movimiento 15M. España, sumida en su crisis, ha llegado a alcanzar un paro juvenil (menores de 25 años) del 44%. Los jóvenes menores de 30 años se sienten ignorados por el sistema político, económico y financiero, desesperanzados e indignados. Ven ante ellos a una clase política que solo mira con ojos miopes sus propios intereses, porque ha sido incapaz de unirse para enfrentar los gravísimos problemas que España tiene. Estos jóvenes han sido testigos cercanos del éxito del movimiento juvenil  en países árabes como Túnez y Egipto, donde ha sido capaz de derrocar gobiernos. Y de una forma espontánea y cibercomunicada se han rebelado, gritando “¡basta ya!” y han ocupado, en un acto de fuerza, las plazas principales de las ciudades más importantes de España. Todo esto es bien conocido.



Al movimiento 15M, también llamado Democraciarealya, le habrían sido más fáciles las cosas si no hubiera iniciado sus acciones una semana antes de las elecciones municipales y regionales que acaban de tener lugar en España. Cuando surgió el 15M, la mayoría de los españoles lo acogió con simpatía, como una ansiada ráfaga de aire fresco y la constatación de que los jóvenes, es decir, el futuro del país, no se resignaban a ser ignorados. Pero esa mayoría de españoles también sabía que en las elecciones se jugaba mucho, de modo que acudió masivamente a votar y el resultado fue un vuelco electoral, en el que el centroizquierda (PSOE), que gobernaba, se derrumbó estrepitosamente y el centroderecha (PP) obtuvo una gran victoria. La mayoría de los españoles son gente de centro, aunque con un ligero sesgo hacia la izquierda. Los resultados electorales indican que han comprendido que para el buen funcionamiento de una democracia de partidos en un país occidental lo importante no son las ideologías que unos y otros partidos dicen detentar, sino su alternancia en el poder. Porque el poder corrompe hasta a los más santos si se tiene por un tiempo demasiado largo. También porque en el mundo globalizado en que vivimos, los partidos políticos que pueden llegar a gobernar no son sino mandatarios de los grandes poderes económicos y financieros que en realidad mandan, disimulados éstos entre las vestiduras sagradas de ese Dios de nuestros tiempos que se ha puesto a sí mismo el nombre de Mercado, y que no es sino el viejo Becerro de Oro, el de siempre.

Los revolucionarios del 15 M montaron campamentos en las plazas de las ciudades  más importantes, rebelándose contra la decisión tomada por la Junta Electoral Central de considerarlos ilegales. El gobierno no se atrevió a desmantelar estos campamentos, que han funcionado durante estos días como asambleas populares en las que se ha debatido, con la participación activa de todo el que ha querido, acerca de qué hacer y qué reivindicaciones concretas plantear a los poderes establecidos. Como acción inmediata, se prepara una manifestación de protesta en las calles de muchas ciudades para el día 19 de junio. Los campamentos, por su parte, están siendo desmantelados, desde la visión de que ya ha pasado su momento.


Hasta aquí lo acontecido. Ahora me gustaría hacer una evaluación y una crítica constructiva de lo que el movimiento 15M está haciendo y del camino que lleva. No es este el sitio para un análisis completo y concienzudo. Me limitaré a consignar los puntos que, desde mi punto de vista, son más importantes:

1).- 15M nació y adquirió su fuerza inicial en Internet.  Después quiso demostrar esa fuerza ocupando las plazas y creando foros en ellas para que los jóvenes (y no tan jóvenes) indignados pudieran encontrarse y reconocerse. Ahora planea acciones de varios tipos en las calles.

Creo que no debería olvidarse nunca de que su fuerza principal está y probablemente seguirá estando en Internet. Y no solo su fuerza, también su originalidad como movimiento revolucionario, que en estas etapas iniciales es mucho más importante que la fuerza. Para ello creo que debería  obsesionarse por mejorar y ampliar continuamente su presencia en la Red.
Actualmente tiene (en mi conocimiento) cuatro páginas de referencia:
http://www.facebook.com/democraciarealya  Su portal en Facebook, importante como elemento de comunicación en el corto plazo.
http://twitter.com/#!/democraciareal  Su portal en Twitter, similar al de Facebook.
http://www.youtube.com/democraciarealya   Su portal en You Tube, fuente de vídeos con contenido ideológico o formativo.
http://www.democraciarealya.es/  Su página web, donde se recogen todos los contenidos  más importantes (manifiestos, propuestas, convocatorias, etc), que desde la dirección, por así decirlo, del movimiento, tienen que ser transmitidos a la amplísima y difusa base. Creo que su calidad  puede mejorar mucho.

2).- Quizá el documento más importante de 15M es su Manifiesto, o declaración de motivos e intenciones, que figura en una pestaña destacada de la página web. Creo que es un documento importante que contiene muchos aciertos:
.- Me parece certera la crítica del sistema político/económico de la España actual, como obsoleto en muchos aspectos.
.- También la indignación por el panorama político, económico y social que muestra el país.
.- Y la prioridad que para los políticos deberían tener  y no tienen los ciudadanos.
.- Así como la declaración de independencia del 15M respecto a cualquier sigla política.
.- El llamamiento a una revolución ética, pues “somos personas, no productos del mercado”, me parece también un acierto. Más aún, opino que la revolución que propugna el 15M es antes que todo, ética, en el sentido de que busca instaurar en España un nuevo sistema de valores.
Con otros aspectos del Manifiesto no estoy de acuerdo:
.- Las prioridades (igualdad, progreso, solidaridad, libre acceso a la cultura, sostenibilidad ecológica, desarrollo, bienestar y felicidad de las personas)  me parecen, por obvias, innecesarias y desenfocadas. Creo que el Manifiesto será tanto más fuerte cuanto más sobrio. “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, que decía Gracián.  Y que las únicas prioridades deberían ser un trabajo digno para todos y un nuevo sistema de valores en la ejecución del servicio público
.- La lista de derechos básicos (vivienda, trabajo, cultura, salud, educación, participación política, libre desarrollo personal, consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz) también me parece innecesaria por carente de enfoque. Necesitaría esta lista un documento independiente, una Declaración de Derechos, que reflejara la visión del mundo y de la vida que el 15 M propone.
.- Echo de menos en el Manifiesto una perspectiva más internacionalista, pues España no podrá revolucionarse y evolucionar a ritmos muy distintos de los de la Europa a que pertenece.
.- También echo de menos una referencia a las pequeñas empresas (a sus empresarios y trabajadores), que junto con los jóvenes y los trabajadores autónomos han sido las víctimas más importantes de esta crisis, olvidados, no solo por el poder económico y financiero, también por unos sindicatos fosilizados en la defensa de los intereses de unas clases que ya no existen.
 .- Asimismo echo de menos la referencia  a una visión ecológica y pacifista del mundo, antítesis de la de un capitalismo caduco basado en el dogma del crecimiento indefinido, que nos va a llevar a la catástrofe del siglo XXI, nuestra guerra  de unos contra otros y contra el resto del arca de Noé y contra los océanos y todo lo que flota sobre ellos.

3).- El otro documento ideológico fundamental del 15M es el de sus Propuestas, que figura también en la página web con su propia pestaña destacada.
Muchas de ellas me parecen muy acertadas. En particular:
.- Medidas inmediatas de higiene para la clase política.
.- Modificación de la ley electoral.
.- Mejor control de los sistemas financieros, pero no solo a nivel español, sino europeo y global.
.- Independencia del poder judicial. A la que añadir la del  funcionamiento eficaz de la justicia, de una puñetera vez.
Otras me parecen equivocadas, en especial:
.- Todo el paquete de medidas contra el desempleo. El reparto del trabajo me parece un disparate imposible, la congelación de la edad de jubilación una utopía innecesaria, la seguridad en el empleo lo mismo.
.- La mayor parte del paquete de derecho a la vivienda. Porque es incompatible con una economía de mercado, que es la propia de una democracia avanzada tipo europeo. Este derecho a la vivienda, con el que estoy de acuerdo, hay que conseguirlo a través de la seguridad de encontrar un trabajo digno (no de mantener un empleo) y mediante una nueva ley hipotecaria y una política fiscal favorable.
.- Las medidas de Servicios públicos de calidad y de fiscalidad tienen, por su naturaleza, una complejidad que obliga a dejarlas para que las propongan los entendidos y las apliquen los políticos.

Dicho todo lo anterior desde una postura de máxima solidaridad y simpatía hacia el movimiento 15 M.







domingo, 5 de junio de 2011

Dos países frente al cambio climático: Holanda y Bangla Desh

La gigantesca discusión sobre el cambio climático, que es una guerra dialéctica, está teniendo lugar en unos términos en que los contendientes intentan conquistar el cerebro de los ciudadanos, pero no llegan a su corazón. Se aportan pruebas y contrapruebas, argumentos y contrargumentos, en favor y en contra de la realidad de un cambio climático que traerá consigo el deterioro ambiental y muchas catástrofes. Pero es mucho menos frecuente hablar sobre las personas que están detrás de esta gran tragedia global, sobre el sufrimiento que puede traer consigo y cómo se va a repartir éste sobre la faz de la Tierra, también sobre la alegría particular de un mundo nuevo y solidario al que se puede llegar, en el que las soluciones violentas a los problemas se hayan quedado definitivamente atrás.

Eso es lo que voy a intentar yo, aquí, hoy. Las personas siempre son concretas. Para comprender bien sus problemas y sus posibilidades hay que poder mirarlas a los ojos. Yo voy a intentar mostrar lo que representa el cambio climático en estos términos, encarnados en lo humano. Para ello compararé su dinámica y sus consecuencias en dos países muy parecidos y a la vez muy diferentes, Holanda y Bangladesh.


Mapas de Holanda (1:1.000.000) y Bangladesh (1:5.000.000).
En el de Holanda, todo lo pintado en tonos azules está por debajo del nivel del mar.
En el de Bangladesh, todo lo pintado en tonos rojos está por debajo de la cota de5 metros, y por tanto en riesgo de inundaciones desde el mar.
Picar con el botón izquierdo del ratón para ver mejor los mapas.
Fuentes:
Holanda
http://www.swartvast.nl/ahn_voorbeelden.html
Bangladesh:
http://sedac.ciesin.columbia.edu/wdc/downloads/maps/population/Low_Elevation_Coastal_Zone/
Bangladesh_5m_LECZ_and_population_density.jpg

Empezaré por las semejanzas. Los dos países son muy similares desde el punto de vista geográfico: ambos son muy llanos; partes importantes de sus territorios están ocupadas por las desembocaduras de grandes ríos, Rin, Mosa y Escalda en el caso de Holanda, Ganges y Brahmaputra en el de Bangladesh; estás desembocaduras se abren en enormes deltas en los que hay muchas superficies por debajo del nivel del mar; ambos tienen altas densidades de población y dependen en cuanto a la producción de alimentos de una agricultura intensiva, muy sensible a las inundaciones.
Los dos países soportan riesgos parecidos derivados del cambio climático. Desde el lado de la tierra firme, los grandes ríos que los cruzan pueden provocar graves inundaciones cuando ha llovido mucho aguas arriba, incrementándose así sus caudales. Desde el lado del mar, grandes tormentas, del Oeste en el caso de Holanda y monzónicas en el de Bangladesh, pueden atacar sus costas, destruyendo sus diques de defensa e inundando sus tierras con un agua salada que las esterilizará y matará a los árboles.





Describiré ahora las diferencias entre Holanda y Bangladesh, que son muchas y hondas.
Holanda es un país desarrollado situado en Europa Occidental, una de las áreas más prósperas de la Tierra. Bangladesh, un país subdesarrollado que padece de superpoblación y pobreza, situado en el Golfo de Bengala, una de las áreas más pobres y desheredadas de la Tierra; la frontera de Bangladesh con la India sitúa al primero a tan solo 80 kms de Calcuta, la capital de la pobreza y a la vez, como la llamó Dominique Lapierre, la ciudad de la alegría.
Dentro del grupo de los países ricos, Holanda es uno de los más generosos en su ayuda a los países pobres. Holanda es uno de los cuatro países del mundo (junto con los tres escandinavos), que destina un mayor % de su Producto Interior Neto (PIN) a la ayuda a los países necesitados , 0,82% en 2009, superando el objetivo del 0,7% establecido por la ONU en su programa Millennium (http://www.oecd.org/dataoecd/17/9/44981892.pdf). La mayoría de estos fondos van destinados al Africa subsahariana, de modo que Bangladesh  solo recibe en ayuda al desarrollo el 1,5% de su PIN , mientras que la mayoría de los subsaharianos reciben en ayuda entre el 15% y el 20% de su PIN (http://data.worldbank.org/indicator/DT.ODA.ODAT.GN.ZS). 


Holanda sabe de catástrofes climáticas. En 1953, un fuerte temporal del Atlántico rompió los diques que protegían las tierras bajas e inundó de agua marina el país. Murieron cerca de 1.500 personas y más de 25.000 animales domésticos.
Fuente: http://cdn.radionetherlands.nl/data/files/images/zeeland2.jpg



Holanda forma parte del conjunto de países europeos industrializados que, junto con Norteamérica, son responsables de la acumulación de CO2, derivado de la quema de combustibles fósiles, que se ha ido produciendo desde el comienzo de la Revolución Industrial y que es responsable principal del efecto invernadero, el calentamiento de la Tierra y el cambio climático. Incluso hoy día las emisiones de CO2 por habitante son 35 veces superiores en Holanda que en Bangladesh, como puede verse en la Tabla.
Holanda, como país desarrollado, tiene una estrategia bien definida y comunicada a sus ciudadanos acerca del impacto del cambio climático en el país, sus efectos y sus remedios (http://www.rivm.nl/bibliotheek/rapporten/773001037.pdf); el análisis hecho es muy completo, a corto, medio y largo plazo, alcanzando hasta los comienzos del siglo XXII. Bangladesh tiene una estrategia mucho menos elaborada y más débil, enfocada sobre todo en el corto plazo y en la mitigación de los efectos catastróficos de un cambio climático que ya empieza a manifestarse (http://www.moef.gov.bd/moef.pdf).


Dos familias: holandesa (izquierda) y bangladesí (derecha). En la familia bangladesí faltan dos hijas más, que no estaban en el pueblo cuando se hizo la foto.
Fuentes: http://ejournal.eumind.net/values3/index.php?action%5B%5D=IArticleShow::showArticle(32283) y http://www.rainmakingblog.co.uk/2010/02/bangladesh-january-2010-abdura-rassak/

Finalmente, Holanda y Bangladesh son, en lo que se refiere al asunto de esta entrada, conjuntos de seres humanos, de personas estructuradas en familias. Los holandeses son buena gente; practican la democracia; están abiertos a la inmigración desde los países pobres; preparados, con su pasión por el ciclismo, su desarrollo de los ferrocarriles y su modo de vida sobrio, para un mundo menos consumista y más sostenible. Los bangladesíes  también son buena gente; un país de mayoría musulmana que todavía cree firmemente en Dios; una sociedad campesina tradicional, donde los valores familiares y la ética del trabajo son fundamentales; una condición pobre pero no miserable; un flujo emigratorio fuerte, en busca de mejores perspectivas. El cómo se enfrenten Holanda y Bangladesh a los desafíos y las amenazas del cambio climático dependerá, en definitiva, de cuáles sean las actitudes, las esperanzas y los valores de los cientos de miles de familias y los millones de individuos que hay detrás de esos dos nombres.

¿Por qué creo yo que depende de ellos? Por lo que constituye la tesis fundamental que quisiera plantear en esta entrada: si el cambio climático va a poner de manifiesto de una vez por todas que vivimos en un solo mundo que es limitado, donde nuestra concepción del mismo y nuestros modos de vida tienen que cambiar radicalmente para hacerlo sostenible, estos cambios no los conseguirán los gobiernos ni las políticas ni las utopías ni los autoritarismos ni el dinero. Solo podrán llevarlos a buen término los individuos humanos con sus voluntades, sus esperanzas y sus sistemas de valores. Como todo lo verdaderamente importante que hay en esta vida, el éxito estará finalmente en manos de las personas, de su buena voluntad y su reconocimiento mutuo. Por eso, para enfrentarnos con éxito a los problemas derivados del cambio climático, necesitaremos no solo tecnología, estrategias, poder político y económico, dinero, sino también, quizá sobre todo,  poetas, cantantes, músicos, novelistas, cineastas, pensadores, internautas…  y viajeros, muchos viajeros que recorran el mundo en todas las direcciones, cementándolo poco a poco, sin estridencias, en uno solo. También necesitaremos personas a las que les sea más fácil ser generosas, porque no tengan muchos intereses creados y casi nada que perder. Estos habrá que encontrarlos, sobre todo, entre los jóvenes y los pobres.

Este enfoque en las personas me parece esencial, porque la reacción de los poderes financieros, económicos y políticos al cambio climático pasa por creer que los problemas derivados del mismo los resolverá la combinación de Innovación Tecnológica y Autorregulación de los Mercados. Se olvida así que en muchas ocasiones, a lo largo de la historia humana, se ha llegado a situaciones de bloqueo, en las que ni la tecnología ni la economía eran capaces de solucionar los problemas planteados.

Aunque la afirmación anterior no es del todo correcta. Cuando la situación se convertía en un nudo gordiano imposible de deshacer, siempre estaba disponible una herramienta, la espada o el hacha, con la que cortarlo.  Con demasiada frecuencia se olvida o disimula el hecho de que esta solución tecnológica final a la que nunca hemos dejado los humanos de recurrir es la Guerra, que en el caso del siglo XXI y de un cambio climático no mitigado ni contenido,  lo será por la apropiación de unos recursos escasos.


Por eso es importante, para evitar ese regalo maléfico que le espera al siglo XXI, su guerra mundial particular, su apocalipsis, que los jóvenes de todo el mundo se comuniquen unos con otros con la mayor intensidad, para conocerse y estimarse, y que los viejos nos arremanguemos y empecemos desde ya a contener el cambio climático (responsabilidad de los países emisores de CO2, como Holanda) y a mitigar los efectos que empiezan a presentarse (responsabilidad de los países más afectados, como Bangla Desh, con la ayuda de los países más ricos, como Holanda).



 Un grupo de madres bangladesíes hace cola para recibir alimentos después de una inundación catastrófica. Les dieron los cupones que exhibe la madre de la izquierda el día anterior. En el día en que se tomó la foto, llevaban ya doce horas esperando en la cola y los alimentos no habían llegado todavía. Obsérvese la mezcla de calma y determinación del rostro de la madre del centro. Esto es pobreza, no miseria.
Fuente:http://www.genv.net/en-us/taxonomy/term/369





jueves, 2 de junio de 2011

Escher o lo que se esconde tras las apariencias


M.C. Escher (1929).- Autorretrato

Visitar el Museo Escher, en La Haya, es una experiencia artística imborrable. Dicen que Escher fue un gran dibujante, pero para mí fue mucho más, un genio capaz de combinar la imaginación geométrica con la sensibilidad artística, que nos legó una forma nueva de ver el mundo. No solo los trazos certeros y sorprendentes de sus dibujos son admirables, sino que estos dibujos nacen de la síntesis mágica que Escher hace de dos colores básicos, el blanco y el negro. Por esto de los colores  Escher es mucho más que un gran dibujante, es un pintor inmenso, un pintorazo.

Pero de Escher no se debe hablar mucho, lo que hay que hacer es contemplar sus obras. A eso incito yo a los que me lean, a que visiten su  museo en La Haya (http://www.escherinhetpaleis.nl/) o disfruten de sus obras a través de Internet (http://www.mcescher.com/).



A mí me ha enseñado Escher, entre otras cosas,  que nuestro mundo, ese mundo interior de cada uno, que vive en su cerebro y que solo en parte refleja realidades espaciotemporales externas a uno mismo, se divide siempre en dos partes simétricas: todo aquello que queremos ver y lo que nos obstinamos en no querer ver. No hay nada más.
El drama de la vida personal está en que a veces no conseguimos ver lo que querríamos ver y, simétricamente, en otras ocasiones lo que no querríamos ver se nos aparece con toda su verdad y su horror.

Sky and Water I (1938)
Para cuando no conseguimos ver lo que querríamos ver, Escher nos ofrece un remedio: la fantasía o la imaginación, como queramos llamarlo. La premisa que Escher nos muestra en sus obras es que, si hacemos un esfuerzo, llegaremos a ver muchas cosas que, no es que no estuvieran, sino que simplemente estaban delante nuestra camufladas, disfrazadas de ausencia. Lo que tenemos que hacer es un esfuerzo de inversión topológica: intentar ver como luminoso lo que hasta entonces nos parecía oscuro, como futuro lo que estábamos convencidos de que ya era pasado, como posible lo que habíamos descartado como irrealizable.  Si hacemos esto, existe la posibilidad de que nos llevemos sorpresas gigantescas; a veces emergerá algo nuevo, dejaremos de ver los pájaros y empezaremos a ver los peces, o a la inversa, como en los “Sky and water” que ilustran esta entrada.
Sky and Water II (1938)

¿Y qué podemos hacer cuando se nos aparece en toda su repulsión  lo que no querríamos ver? Escher nos propone el mismo remedio, la inversión que he llamado impropiamente topológica, para hacerme entender. Existe la posibilidad de que al practicarlo nos demos cuenta de que los fantasmas que nos asustaban no eran más que sombras vacías. Lo que exige un esfuerzo, el mismo que hacemos para despertarnos al mundo real cuando queremos escaparnos de una pesadilla nocturna.


Pero ¿es esto todo? No, claro que no. Hay caminos para recorrer los cuales no nos sirven las enseñanzas de Escher. Son caminos con mala fama, mal vistos por la gente racional y respetable, pero que a veces pueden llevarnos a alguna salida de nuestros terrores, o descubrirnos alguna llegada a un puerto nuevo.

 Uno es el onírico, la voluntad de soñar acerca de algo que nos preocupa o interesa, en la esperanza de que el sueño nos revele cosas que desde la esfera de lo consciente no habíamos sido capaces de ver. Este es un camino difícil para los viejos, pero sencillo para los jóvenes, más todavía para los niños.

El otro camino es el mágico, e incluyo dentro de él aquella parte de lo religioso que supone una invocación. Se trata de invocar con toda la fuerza de la concentración personal a quien, en este mundo o fuera de él, puede ayudarte a ver, o a quien tú crees que, desde lo más desprendido que haya en ti, puedes ayudar a ver.

Pero estas referencias a lo onírico y lo mágico son palabras que pueden escandalizar y que no quedan aquí sino esbozadas, como si en vez de escribirlas las estuviera yo diciendo en voz muy baja. Para que apenas se me oiga.

miércoles, 1 de junio de 2011

Desde Leiden (2)

Cuando visito una ciudad nueva me gusta pasearme por sus calles en busca de esos pequeños detalles que  revelan lo particular de la comunidad que vive en ella. En esta entrada me despido de Leiden con algunas fotos significativas. Pueden verse más grandes con solo picarlas con el botón izquierdo del ratón.

Las viejas casas de Leiden suelen tener piedras talladas como ésta en sus fachadas. Casi nunca son escudos de armas, prueba de que Holanda ha sido desde hace muchos siglos un país de burgueses, y no de aristócratas o aspirantes a serlo. Estas referencias tienen un sabor medieval, de aquellos tiempos en que todavía no se habían  numerado las casas de una calle. "Tres puertas después de pasar la del caballo" es una referencia tan precisa como un número, pero más bella.



Muchos cafés y tabernas se anuncian con banderolas como ésta, que alegran las perspectivas de las calles. La de la foto me llamó la atención. Anuncia que en el café en cuestión se vende cerveza belga. En toda Holanda,  la cerveza es la bebida tradicional. Pero de entre los que la han venido fabricando solo sobreviven algunos grandes cerveceros, como Heineken. Los pequeños fabricantes están en Bélgica, país vecino y casi hermano, no en balde los flamencos belgas tienen la misma lengua que los holandeses. La diferencia es que en Bélgica predominaron los católicos y en Holanda los protestantes. El catolicismo era y es menos puritano que el calvinismo. Hasta los monjes hacían y siguen haciendo cerveza en Bélgica. Y continúan exportando a Holanda decenas de variantes de esta espumosa alegría de vivir.

Muchos árboles de Holanda son gigantes impresionantes para un español como yo, nacido en una tierra abrasada por el Sol y deforestada desde hace siglos. En las ciudades, estos grandes árboles son los que dan forma a los jardines. Y en los campos se alinean sobre los diques inacabables o se agrupan en bosquecillos. Son viejos y civilizados, no tienen la bravura juvenil y desordenada de los bosques de Chiloé. Los hay de troncos muy gruesos, algunos de los cuales se abren en sus bases como si tuvieran puertas que van a dar a las casas subterráneas de gnomos o enanitos fantásticos. Así se lo hice ver a mi nieta y ella se quedó pensativa. En sus ojos brilló por unos instantes lo imaginario.


La puerta del castillo de Leiden se adorna con el escudo de la ciudad, sobre el que se apoya un feroz león blandiendo una espada. Debajo tiene grabado en madera un lema, "Pugno pro patria", "Lucho por la patria", es decir, "por mi patria".
Me gustó mucho este lema. Porque aunque a lo largo de la historia se hayan hecho, en nombre del patriotismo, muchas barbaridades, estoy cada día más convencido de que en el mundo en que vivimos y sobre todo en el que vamos a vivir, no se podrá ser internacionalista, abierto a los demás, sino desde un patriotismo sólido.



Esta especie de arlequín multicolor adornaba los altos del escaparate de una farmacia, en La Haya. Otra vez aquí el sabor medieval, de ciudades humanizadas por símbolos y figuras talladas en piedra o madera.


En una esquina de Leiden próxima a mi hospedaje, hay un rincón donde la gente le echa migas de pan a las palomas. Pero también acuden las gaviotas, que son las aves que predominan en el paisaje urbano de Leiden, y los tordos, que no llegan a verse en la foto. Saludables gaviotas que ponen de manifiesto la cercanía del mar.
Los holandeses aman la naturaleza. Las aves de Leiden no padecen estrés. Los canales están llenos de patos y fochas que, no teniendo dueños, se comportan como respetables ciudadanos, a los que nadie molesta.


Tiene Leiden además magníficos museos, entre los que destaca el Arqueológico, con una buena colección de piezas egipcias. La de la foto es ya del período romano, el de Marco Antonio y Cleopatra. Cuatro humanos han atrapado un cocodrilo. Al animal se le ve enfadado, pero inmovilizado. ¿Cuál es más peligrosa de las dos especies animales que muestra la imagen?




En la pareja de nobles egipcios inmortalizada en esta escultura, procedente también del Arqueológico, no se ve ningún signo de desigualdad. Solo se diferencian en el peinado, quizá también en el detalle sutil de que el brazo izquierdo de ella está detrás del derecho de él. Es una imagen relajante y tranquila. Insuperable.
















Detalle central de un tríptico sobre el Juicio Final de Lucas van Leyden, que estaba expuesto temporalmente en la iglesia de San Pedro.

Los Países Bajos, como España e Italia, lo han sido de grandes pintores. Quizá por su luz, que en el caso de Holanda es reflejo en el cielo de las aguas marinas cercanas, que actúan como espejos.

Este cuadro es uno de los últimos ejemplares de pintura religiosa holandesa. Poco después llegó el protestantismo iconoclasta, y los pintores holandeses se refugiaron en el retrato y los paisajes. Lo que no impidió que surgiera entre ellos un genio como Rembrandt.

lunes, 30 de mayo de 2011

Desde Leiden

Hoy es el último día de una semana que he pasado  en Leiden .  
Más allá de Amsterdan y Rotterdam, dos ciudades éstas grandes e inevitablemente desordenadas, la mayor parte de Holanda es una llanura de campos exquisitamente cultivados, viento abundante, grandes árboles rumorosos y pequeñas ciudades antiguas, limpias, perfectamente conservadas. Leiden es una de ellas. En su centro histórico apenas circulan los autos y uno llega fácilmente a sentirse en pleno siglo XVII, cuando Holanda se hizo protestante, independizándose  del  imperio español  y dominando con su potencia naval el comercio con Extremo Oriente.
Los holandeses de hoy son gente amable y tranquila, apasionados de la bicicleta y usuarios de unos trenes que unen todo el país con veloz puntualidad.  El inglés es la segunda lengua para la inmensa mayoría de la población. Una parte importante del territorio ha sido reconquistada al mar y está por debajo del nivel de éste, protegida por grandes diques, no en balde los holandeses son, probablemente, los mejores ingenieros del mundo. Canales y gaviotas innumerables interconectan el océano con la tierra firme, dotando al paisaje de un romanticismo nuboso, súbitamente soleado, que no puede ser sino  holandés.


Un canal en las afueras de Leiden, con barcos para pasear a los turistas.

Canal residencial dentro del casco histórico de Leiden. Aguas mansas, mucha paz y un silencio que solo rompe a veces el viento agitando las frondas de los árboles que cubren sus orillas.











Los holandeses no solo inventaron los tulipanes, sino que son apasionados de todas las flores, las cuales te sorprenden a veces desde rincones muy escondidos, como las pequeñitas de la foto. Vi también muchas hortensias que me hicieron acordarme de Chiloé.













De vez en cuando, en plena ciudad, un molino se planta cerca de un cruce de canales, dispuesto a recoger cualquier viento. Todos ellos funcionan perfectamente y son visitables. Museíllos de barrio para turistas incansables.










Esta iglesia de San Pedro y la de San Pancracio, las más grandes de Leiden, tienen el tamaño de catedrales. Construidas en el siglo XV, cuando Holanda era todavía católica, los protestantes las vaciaron de imágenes.





Dejándolas así por dentro. Austeras, desnudas del calor católico pero dotadas de una espiritualidad impresionante y puritana.















Bicicletas aparcadas por todas partes. También ciclistas de todas las edades y anatomías volando veloces por las calzadas, como grandes pájaros silenciosos que, milagrosamente, nunca te atropellan.










domingo, 29 de mayo de 2011

Picasso.- La cabra (1951)



A mediados de los 1970's viví unos años en USA. Entonces todavía no había muerto Franco y acababa de hacerlo Picasso, quien dejó dicho en su testamento que el cuadro "Guernica", con el que había querido conmemorar los sufrimientos de la Guerra Civil española (1936-1939), lo heredara España pero no antes de que se hubiera restaurado en ella la democracia. Por eso el cuadro estaba depositado por entonces en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y yo aproveché la primera ocasión que tuve para verlo en directo. Entré en el MOMA, donde le habían destinado una sala especial, pues es un cuadro enorme. Quedé en cuanto lo vi cautivado por su fuerza, y permanecí un rato disfrutando de su belleza trágica. Luego salí de allí. Cerca estaba la cafetería del Museo, quise beber algo, quizá porque el cuadro me había dejado la boca seca.



La cafetería se abría a un pequeño patio interior, en el centro del cual había una escultura en bronce. Representaba a una cabra. La cabra en cuestión me dejó instantáneamente fascinado. Es como si yo hubiera, no ya tropezado, sino colisionado con algo auténtico, en el sentido más radical.  ¿Pero  qué es eso de la autenticidad? Lo auténtico no es, como pretende el diccionario, lo real, lo cierto y positivo. Va mucho más allá. Lo auténtico es lo esencial, lo que está despojado de todo lo accesorio. Nada menos.











Me acerqué a la cabrita, a la chivita encantada y auténtica. La observé desde todas las perspectivas. No le sobraba nada, es decir, no tenía nada escondido o disimulado, tampoco nada prescindible. Era pura esencia, no esencia de una cabra, sino de la escultura de una cabra. Y todo eso esencial que nos estaba regalando no era algo metafísico, recóndito, difícilmente comprensible. Sino la obra explícita de la voluntad de un artista genial, Picasso, cuyo nombre me sorprendió desde una cartulina cercana.

viernes, 27 de mayo de 2011

Paseando con mis nietos por el siglo XXI.- (y 7) Cambio climático y deterioro ambiental.


Hoy termino esta serie, en la que he paseado con mis nietos por lo que puede llegar a ser el siglo XXI, su siglo. Citaba al comienzo dos problemas como fuente de los conflictos y las oportunidades que lo atravesarán. El segundo, del que trataré ahora,  es el del cambio climático y su consecuencia, un deterioro ambiental  que podrá tener enormes impactos geográficos, económicos y sociales.

Se habla mucho, quizá demasiado, del cambio climático. Cada vez que llueve en exceso  o hace más calor de la cuenta, la gente se lo achaca al “cambio climático”. Pero en el fondo, los ciudadanos no creen todavía en él, porque actúan, ellos y sobre todo sus dirigentes, como si no existiera.  En cuestiones científicas o técnicas, nuestra civilización espera siempre a que los expertos le den una solución. Yo no soy un experto, pero tengo algunas ideas claras acerca del tema, que son las que querría transmitir desde aquí a mis nietos. Creo que a nivel de los ciudadanos de a pie como ellos y yo,  lo importante va a ser tener criterios propios, sencillos y firmes, de modo que a lo largo de las turbulencias dialécticas que van a rodear el tema no nos dejemos  engañar ni seducir.

El mundo iluminado de noche. La luz resulta de una combinación de población y riqueza. Hay una correlación estrecha entre la intensidad de la luz artificial y la producción de gases "invernadero"


Ahí van los siete puntos en los que resumo este complejo tema:

1).- Entre los científicos especialistas en Ciencias de la Tierra, hay un acuerdo general respecto a que la actividad humana está cambiando la composición de la atmósfera en un grado que puede llegar a alterar significativamente el clima. 

 2).- Lobbies relacionados con algunos sectores industriales de mucho peso económico, apoyados en campañas mediáticas, intentan sembrar entre los ciudadanos dudas sobre la certeza de las predicciones de los científicos.

3).- Los políticos, desde su responsabilidad de líderes de los ciudadanos, no acaban de tener ni la autoridad ni la inspiración para desarrollar un conjunto de estrategias que afronte el problema del cambio climático.

4).- Probablemente, el cambio climático ha comenzado ya.  En la lucha contra él hay que considerar dos tipos de acciones bien distintas: detener su crecimiento y mitigar los efectos de lo que ya no podemos evitar que se produzca. Contención y mitigación, estos serán los dos conceptos clave.

5).- Los más pobres sufrirán más los efectos del cambio climático, porque no disponen de los medios para mitigarlos. Pero los más ricos tenemos una deuda con ellos, porque hemos sido los países más ricos los responsables de la acumulación de gases “invernadero” que ha desencadenado el problema.  La mayor parte de los gastos de mitigación debe correr por cuenta de los ricos. Este es un imperativo categórico.

6).- La realidad del cambio climático pone de manifiesto que vivimos ya en un solo mundo, cuyos recursos deben compartirse con justicia entre todos. La atmósfera es de todos, como lo son los océanos, como en última instancia lo es la tierra firme y sus aguas.  En este “todos” hay que  incluir al conjunto de los seres vivientes, pero especialmente a los animales capaces de experimentar un sufrimiento neurológicamente parecido al que experimentamos los humanos.

7).- Más antes que después, habrá que llegar a un mundo que renuncie al crecimiento desordenado y se mantenga  en equilibrio. En el que el crecimiento de los humanos sea principalmente  hacia dentro, hacia su perfeccionamiento emocional, intelectual y espiritual.  En el camino hacia ese mundo en equilibrio, hay que evitar que la fuerza de la razón sea desplazada  por la razón de la fuerza. Los jóvenes, con sus medios de comunicación y su conciencia global y solidaria, esos jóvenes que porque lo son no tienen todavía nada que perder, serán los únicos capaces de conseguirlo.