lunes, 18 de noviembre de 2013

Un perro en la noche

Llevas ya mucho tiempo despierto, revolviéndote entre unas sábanas arrugadas de ti, escorando de estribor a babor y vuelta, como un barco en la noche, oyendo el  silencio de ésta, viendo su oscuridad impenetrable, sintiendo llegar, una tras otra, sus olas hechas de tiempo de vida que vienen y van, suben y bajan, que a veces rompen sobre ti cubriéndote de angustia y cansancio.

Has intentado todos tus viejos trucos para atrapar el sueño, pero sin éxito. Ayer te pasó lo mismo, y anteayer, duermes muy pocas horas, las justas para mantenerte en un estado de permanente vigilia, eso es lo que hay, lo que pasa y te adelanta y retorna, como una marea de fatiga, de hambre de descanso.

Estando en estos trances oscuros, tu vida entera pasa ante ti, sobre ti, como una película en blanco y negro, en gris, proyectada a una velocidad mil veces superior al transcurrir normal del tiempo.  Tan veloz que ni siquiera puedes  arrepentirte de nada, mucho menos  rememorar momentos felices.

Insomnio, angustia, desazón, cansancio, aburrimiento. Tanto de todo esto que lo que quisieras ser ahora es un perro ladrando en la noche, penetrando con tus ladridos guturales la niebla de silencio y soledad, también de frío y de calor excesivo, que te rodea.
 
Guau. Guau, guauu... Oyes lejana la sirena de un tren, como cuando eras un niño, sorda, ululante, cambiando de frecuencia a medida que se aleja, sola al igual que tú, en la noche vacía de afectos.


Guau, le ladras al silencio, reclamando una compañía que se ha ido. Ladras y escuchas. Ladras y escuchas. Ladras y escuchas.

Rufino Tamayo (1958).- Muro sin fin.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Otros mundos

Los filósofos llevan toda la historia debatiéndose entre dos formas de concebir la propia existencia, realismo e idealismo. Todos aceptan que ese filósofo que piensa existe y que también existe un universo exterior a él, que el filósofo es capaz de percibir a través de sus sentidos. Pero mientras que el filósofo realista asume que estas percepciones sensoriales se corresponden fiel y completamente con una realidad exterior que tiene existencia propia, el idealista, sabiendo que lo que percibe del universo exterior es una construcción hecha por su cerebro sobre los datos que recogen sus sentidos, sospecha que esta construcción, aun siendo suficiente para poder desenvolverse en el mundo y en la vida con cierta soltura, puede sin embargo estar muy lejos de la realidad.

Realismo e idealismo no se oponen, sino que se complementan. Por poner un ejemplo, la mesa que tengo ahora ante mis ojos es como yo la veo, cuadrada, de madera y con cuatro patas, pero a la vez es muy distinta, porque la mayor parte del espacio que ocupa está vacío, constituida como está esa mesa por un gigantesco enjambre de átomos cuyos núcleos y electrones están a distancias astronómicas unos de otros, separados por una inmensa nada. Así con todo lo que existe, con todo ese universo exterior que solo puede ser percibido por nuestros sentidos en una parte pequeñísima y del que por lo tanto ni percibimos ni entendemos ni mucho menos comprendemos su inmensa mayoría. El objetivo fundamental de la ciencia es descubrir lo real que se esconde detrás de nuestras percepciones, inevitablemente ideales, del universo exterior. Así la cosmología, por ejemplo, pone de manifiesto cómo, para entender el universo lejano tenemos que recurrir a unos razonamientos matemáticos que carecen de un correlato intuitivo, es decir, que no podemos imaginar. De este modo la ciencia nos permite ir entendiendo toda esa inmensa parte de nuestra realidad exterior que no podemos comprender. El entender científico nos permite percibir a tientas algo que jamás conseguiremos comprender, dándole a este último verbo el significado de ver/oír/oler/gustar, abarcar en definitiva, además de, simplemente, tentar como lo haría un ciego sordomudo.

Pues lo mismo que para el universo lejano, también acontece para ese universo cercanísimo de otros seres humanos. Cuando me estoy relacionando con otra persona, mi realismo me permite estar seguro de que lo que oigo y veo de ella se corresponde con su verdadera naturaleza. Pero mi idealismo me advierte que esa correspondencia no es completa, que incluso puede estar distorsionada por errores de perspectiva.

Por eso es sabio que, cuando puesto yo delante de otra persona, interaccionando con ella, me deje penetrar por un respeto inmenso a ese otro mundo que esa persona exterior a mí representa. Es sabio que entienda yo que para comprender plenamente a esa otra persona, comprender digo, que es mucho más que entender, tengo que amarla. Lo que me parece intuir al llegar a esta conclusión es que el amor viene a ser, en definitiva, el camino más profundo y certero para el conocimiento de ese ser humano que tengo delante de mí, ese otro mundo inmenso que dialoga e interacciona conmigo.

Claro que yo no soy, ni muchísimo menos, Francisco de Asís. Por eso me doy cuenta de que la tarea que me queda para pasar por esta vida comprendiendo mínimamente a los demás es inmensa.
 
Hago lo que puedo, temiendo que sea bien poco.

Toulouse-Lautrec (1893).- Dans le lit.

sábado, 9 de noviembre de 2013

En el borde del mundo

Pero ¿es que el mundo tiene bordes, no decían que era redondo como un globo?

Los bordes son balcones que se asoman a precipicios insondables, cuchillas que cortan sin piedad, esquinas que ocultan lo desconocido. En contraposición, una esfera no tiene límites, puedes recorrerla indefinidamente en infinitas direcciones sin llegar nunca a su inexistente final.

Solo que… tu mundo interior, ése en el que tú solo habitas, es todo él un borde omnipresente e inacabable. Un mundo cuchilla, infinitamente delgado, infinitamente cortante.


Y tú, en ese mundo tuyo, sin pasado ni futuro, solo eres el filo. Ese es tu vértigo.


martes, 29 de octubre de 2013

A la espera

¿Qué diablos puedes hacer cuando se te seca el corazón, cuando llegada la hora en que debería amanecer todo sigue oscuro, cuando el tiempo transcurre a la velocidad de la luz, de esa luz que, sin embargo, nunca acaba de llegarte?

Puedes seguir viviendo, lo que nunca dejará de ser un privilegio. Puedes apretar los dientes y esforzarte por tantear, en la oscuridad casi absoluta que te rodea, lo inmediato, así no te sientes solo. Puedes rezar, recordar viejos tiempos, crear dentro de tu cerebro todo un mundo.

La angustia que te llena es, en definitiva, un mecanismo de defensa. Juega para tu psique el mismo rol que el dolor para tu cuerpo. Te avisa, sencillamente te dice: “tienes que hacer algo, esto no puede seguir así”.


“Sí, sí”, te dices a ti mismo. “tengo que tomar decisiones”. Pero tu problema es que has perdido la confianza en ti mismo. Tienes miedo, echas de menos una mamá. 

Paciencia, paciencia, paciencia. Serenidad. Tu cerebro y tu corazón están trabajando juntos, día y noche, sin que tú lo sepas, para arreglar tu avería. No te dejes vencer, aguanta, espera.

Eso es lo que hay.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Peregrino

Saliste hace muchísimo tiempo de casa de tu madre,tanto que ni siquiera estás seguro de que por entonces hubieras nacido ya. Peregrino de tu vida, has caminado y caminado y caminado con Lhasa como meta y en ella el Potala, santuario de la Iluminación. Descansaste algún tiempo en una casa que te acogió sin preguntarte quién eras. Hoy, ahora, en este mismísimo instante, reemprendes tu peregrinación. Te sientes ligero, agradecido y alegre como un pajarillo, también pesado, desertor y triste como un fugitivo. Intentas olvidarte de todo, lo bueno y lo malo, que estás dejando, para no caer en la tentación de mirar hacia atrás. Cierras los ojos y te esfuerzas por pensar sólo en Lhasa y en ella el Potala, santuario de la Iluminación. Esa es tu vida, como la de tantos otros peregrinos que caminan junto a ti.

martes, 22 de octubre de 2013

El dolor del mundo

El viento sopla con fuerza, arranca del mar y el bosque un sinfín de quejidos que te aturden.  

A veces… a veces te parece escuchar entre este ensordecedor caos un grito de dolor. ¡Sí, lo oyes, sin duda lo oyes, solo de vez en cuando, tapado, ahogado por los bramidos del desorden y el azar, pero sí, no dejas de oírlos y sí, son gritos de dolor humano,  dolor personal.
 
Entonces empiezas a darte cuenta tú, torpe de ti, de que lo que expresan estos quejidos es el dolor del mundo, que es el tuyo y el suyo, el dolor de todos los seres a los que les late dentro un corazón.  

El sufrimiento, ese que está siempre necesitado de compasión.


Y sientes la necesidad, más todavía, el deseo vehemente, de convertirte tú, todo entero, en un abrazo. De extinguirte, derretirte en un abrazo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Europa, España, Cataluña

Entristecido y preocupado por la deriva que está tomando el asunto catalán. Creo que Felipe González tiene razón cuando dice que este brote nacionalista, que no verde, puede producir una fractura social en el conjunto de España de consecuencias incalculables. Ya se está viendo en el desconcierto  de los políticos, ayer los socialistas de Cataluña propugnando como solución un estado federal que no saben explicar en qué consiste, ahora los populares de Cataluña declarando que el problema se arregla con más pelas para los catalanes, cuando eso supondría el descoyuntamiento del estado, por la injusticia de la asimetría propuesta. En cuanto a los nacionalistas de Cataluña, mi impresión es que no saben dónde se han metido, peor aún, dónde están metiendo a los ciudadanos de Cataluña y del conjunto de España. Su irresponsabilidad alcanza dimensiones gigantescas y sigue creciendo.

¿Quién tiene la culpa de todo esto? Mucha gente, tanto en Barcelona como en Madrid como en Bruselas como en Berlín. En Barcelona unos políticos nacionalistas que demasiado oportunistas han jugado con fuego y provocado un incendio. En Madrid unos políticos supuestamente centralistas  que también por oportunismo y durante muchos años, han claudicado de sus responsabilidades culturales respecto de una vieja nación como lo es España, faltos del patriotismo y la visión necesarios para formar gobiernos de concentración izquierda/derecha con fuerza suficiente para impedir desmadres regionales. En las dos ciudades una clase política que no ha respetado ni protegido suficientemente la Constitución. En Bruselas y en Berlín la ausencia de un liderazgo fuerte que apostando por Europa, no hubiese permitido que la crisis nos costara tanto a los países mediterráneos. Entramos los españoles en esta crisis con una deuda pública inferior al 40% del PIB y estamos ahora a niveles del 90%; ¿cuánto de este incremento se debe a la absoluta desprotección por Europa de la deuda soberana española, que nos ha obligado a pagar intereses altísimos a sus compradores internacionales?

Este enredo no va a ser fácil de arreglar. Los que nos gobiernan necesitan frialdad, integridad, valor y visión a largo plazo. No solo Rajoy,  también la oposición. Con el apoyo sereno de todos los españoles, encabezados por sus líderes sociales y culturales.


Ya supimos hacerlo hace treinta y seis años. ¿Por qué no vamos a saber hacerlo ahora, siendo como somos, los españoles de a pie, más ciudadanos que nunca? 

Con la ayuda, si es posible, de frau Merkel et all. Remember Willy Brandt!