jueves, 5 de mayo de 2011

Bin Laden y las guerras del siglo XXI


En estos días de noticias dramáticas ligadas a la ejecución de Bin Laden, echo de menos una reflexión sobre lo que Bin Laden representó en el enfrentamiento multisecular entre Occidente y el Islam.

Con el atentado de las Torres Gemelas y toda la serie que lo siguió, Bin Laden utilizó el terrorismo como una gigantesca provocación para meter a Occidente en guerras que lo fueran debilitando. Bush cayó inmediatamente en una trampa muy difícil de evitar. Entabló enseguida dos guerras, la de Afganistán y la de Irak que, como sucedió con las Cruzadas, están bloqueadas en una situación de tablas. Porque aunque aparentemente Occidente ha ganado estas guerras en el campo de batalla, el día en que sus fuerzas armadas se retiren de los países ocupados, la probabilidad de que éstos pasen a control del enemigo es muy alta, haciendo prácticamente baldíos todos los sufrimientos y esfuerzos.


Igualmente grave es que el coste económico de estas guerras empieza a ser insoportable para quien lleva la mayor parte del peso sobre sus espaldas, los Estados Unidos.  El déficit de su balanza de pagos empieza a salirse de control, los Estados Unidos gastan mucho más en su papel de gendarmes y primera potencia militar del mundo de lo que quizá puedan permitirse, como sugiere la crisis financiera de la que no acaban de salir. Ya cayó la URSS por su incapacidad de soportar los costes de la derrota de Afganistán y la Guerra de las Galaxias. A los Estados Unidos , y con ellos a todo el Occidente, podría pasarles algo parecido si se dejan enredar en guerras y más guerras muy difíciles de ganar.


Precisamente porque esta nueva forma de guerrear que inventó Bin Laden es peligrosa para Occidente, quizá tenga éste que afrontar las amenazas del terrorismo provocador y globalizado con métodos no militares. Más servicios de inteligencia y más contraterrorismo, por un lado. Una profundización en los valores de la democracia, por el otro. De manera que si no falta el soporte militar a las tropas que luchan en Afganistán e Irak, menos todavía debe faltar el apoyo inteligente y eficaz a los tunecinos, egipcios, libios, yemeníes, sirios y tantos otros que quieren democratizar sus países. 

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